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Análisis

El fenómeno Trump

En términos simplistas el trumpismo es una radicalización del neoliberalismo.

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octubre 06 de 2020
2020-10-06 09:10 p. m.
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Ahora que le divina providencia perece haberse apiadado del género humano y la probabilidad de que un demente peligroso pueda como presidente del mundo acelerar la hecatombe ecológica, agudizar la desigualdad, erosionar la democracia, minar la institucionalidad global que permite enfrentar problemas globales como la pandemia y agudizar los conflictos en todas las esferas, ha disminuido, es interesante preguntarse qué ha podido producir un adefesio tan peligroso para el mundo.

En términos simplistas el trumpismo es una radicalización del neoliberalismo empoderado por una curiosa alianza entre los marginados por la globalización neoliberal y el 1% de la población que se viene beneficiando excluyentemente del experimento anti-regulación que se adelantó en USA desde los 80 de Reagan.

Los resultados de este experimento han sido patentemente desastrosos: después de la edad de oro del crecimiento incluyente desde la segunda postguerra hasta las crisis de los 70, el crecimiento ha sido menor, más inestable y más inequitativo, en gran parte debido a la financialización de la economía, lo cual explica que después de esa era de crecimiento en el empleo y el ingreso lo que pasó a crecer fueron los flujos de capital y el sector financiero; y esto en el curso de una de las transformaciones tecnológicas más radicales de la historia del capitalismo que ha abierto las infinitas posibilidades manifiestas en la 4a revolución industrial y sus antecedentes en el networking por el desarrollo de las TIC!

Desde luego la globalización ha traído beneficios como resultado de la mayor apertura de las economías y su mayor integración en la economía global, pero los beneficios de esta expansión en el comercio se han visto limitados por un crecimiento más inestable y más inequitativo en gran medida como resultado de que se viene priorizando la fluidez de la cuenta de capital sobre la competitividad y el empleo.

Y es muy triste que ahora avances importantes en materia de lucha contra la pobreza obtenidos gracias a que se entendió que la trickle-down economics no funciona y es necesario al menos, ya que la dinámica del crecimiento mismo no incorpora masas de la población por la informalidad agudizada por el patrón de crecimiento basado en recursos naturales, compensar ex post la exclusión mediante medidas de alivio a la pobreza, se han revertido como resultado de la pandemia.

Pero el manejo de esta tan pavorosamente inferior en las economías neoliberales anglosajonas que en economías con una institucionalidad cooperativa como las socialdemocracias del norte de Europa (con la excepción de Suecia) y los campeones del este asiático, no es sino el puntillazo final de un proceso que ha incluido las frecuentes crisis, particularmente la de 2008-9, la hecatombe ecológica, las mencionadas inequidad e inestabilidad, y la erosión de la democracia que han confluido en la crisis del neoliberalismo (Portafolio 21/11/19, Revista Sur 30/3/20).

Solo economistas de oferta de derecha como los que manejan la política económica en Colombia insisten en que ese modelo de reprimarizacion con informalización aunado a una mayor concentración del ingreso, fomentada con el torpe argumento de que las prebendas impositivas se traducen en más inversión (algo carente de toda plausibilidad teórica y toda relevancia empírica), pueden acelerar el crecimiento, para no hablar de la ia inclusión. Es como si los resultados de las reformas en LA no hubieran mostrado ya abundantemente que ese modelo no funciona como creen quienes piensan la realidad económica en términos de un modelo de equilibrio general competitivo.

Pero hay un argumento aún más contundente, el desarrollado por Stiglitz considerando las experiencias de China, USA y Rusia. En forma muy esquemática: él compara el éxito chino con el fracaso americano y el desastre ruso y rastrea esos resultados tan diferentes a que China sigue una muy bien establecida (él no lo menciona pero es así) en el norte del este asiático Japón-Corea-Taiwán-Singapur tradición de arquitectura institucional compensatoria de falla de mercado, la cual se tradujo en los procesos de crecimiento incluyente más notables de la historia (junto con Alemania) y de los cuales el milagro Chino es el más espectacular.

Frente a USA, mientras China saco 700 millones de la pobreza, en USA la esperanza de vida ha caído y los ingresos de los trabajadores llevan décadas estancados, con una concentración espeluznante del ingreso y a riqueza en el 1% superior. Esto como resultado de que la forma como USA cayó en los problemas de financialización, desindustrialización y pauperización que son típicos como resultado de una implementación fundamentalista del NL contrasta con el pragmatismo chino basado en el entendimiento totalmente anti-neoliberal de que el desarrollo institucional es la base del de los mercados.

Es muy interesante como los chinos están denominando su modelo con el mismo término utilizado por los economistas alemanes arquitectos del milagro alemán: economía social de mercado.

Y es en esa implementación no fundamentalista que el milagro chino se contrasta con el desastre ruso: mientras que los chinos aprendían pero no obedecían y concibieron e implementaron su gradualismo indígena, los rusos le creyeron a Sachs y al IMF y priorizaron derechos de propiedad (en vez de incentivos como los chinos) lanzando un tratamiento de choque que virtualmente mató al enfermo: pauperización (caída dramática de la esperanza de vida), desindustrialización (reprimarizacion al nivel de una economía africana), concentración del ingreso (aun peor que en USA: 10 oligarcas se robaron los inmensos activos del estado) y una corrupción rampante, todo como resultado del fundamentalismo neoliberal de que lo que importa son los mercados y los derechos de propiedad (que condujo al robo más grande de la historia por falta de instituciones).

¿Y Trump? Esta monstruosidad es el resultado del bandazo antiglobalización del populismo de derecha, de la pauperización en el rust belt por la competencia china, del patético contraste entre la marginalización de los beneficios de la globalización y la concentración de estos en la elite de los sectores financiero y energético y tecnológico; y la peculiar alianza de esos marginalizados con estos privilegiados que se benefician de la desregulación tan peligrosa en la ambiental como en lo financiero.

Es el resultado directo e ineluctable de ese proceso de concentración-exclusión que ha enmudecido a la golpeada clase media. Afortunadamente a esta ya el nivel de la insensatez, patanería, deshonestidad, narcisismo le resulta repugnante y se están movilizando en el partido demócrata (el republicando convertido en el grupo político más peligrosos de la historia: Chomsky). Esperemos que Biden absorba algo de las propuestas de la gran Liz Warren y logre al menos retornar a los avances de Obama en materia de regulación y salud pública.


Ricardo Chica
Investigador Desarrollo Economico
EconomicDevelopment consultant

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