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El peligro del simplismo aplicado a la política económica

Las versiones simplistas de la teoría monetaria moderna, si se llegaran a implementar, podrían llevarnos a la hiperinflación y al colapso del dólar.

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mayo 14 de 2019
2019-05-14 07:06 p.m.
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A todos nos gusta que las cosas sean claras y entendibles, no complicadas, e idealmente observables. En una palabra: simples, donde ‘menos sea más’. Esto es muy diferente al ‘simplismo’, ya que esto último tiene una connotación de excesiva simplificación y estupidez, e incapacidad de entender algo que es más complejo y de llevar a conceptos parciales y sesgados, dándole a este adjetivo una connotación peyorativa.

Desafortunadamente, algunos conceptos económicos se los apropian, por lo general, los políticos y los aplican a decisiones simplistas de política económica con resultados funestos. Este ha sido el caso de la ‘curva de Laffer’ en temas fiscales y, recientemente, la llamada ‘teoría monetaria moderna’ (MMT, por sus siglas en inglés).

CURVA DE LAFFER
 

Inventada en una servilleta de papel por el economista Arthur Laffer –en una cena en 1974–, ilustra la relación entre las tarifas impositivas y el recaudo fiscal del Gobierno, y de allí se deriva cómo una reducción de la tasa impositiva genera efectos positivos por el lado de la oferta, de manera que menores tasas impositivas no tienen porque disminuir el recaudo fiscal. Así, explican cómo una baja de impuestos ‘se paga por sí misma’, sin aumentar el déficit fiscal o la deuda pública. La lógica consiste en la proposición obvia de que el recaudo es nulo a una tasa impositiva de cero, e igualmente el recaudo es cero a una tasa impositiva del 100 por ciento, ya que ante una completa expropiación del ingreso a nadie le interesaría trabajar. Entre esos dos extremos debe existir una tasa impositiva ‘óptima’, a la cual el recaudo fiscal se maximiza. Este esquema simplista propone una curva simétrica y estable, sin considerar que en la realidad bien puede estar sesgada, no ser simétrica, y ni siquiera continua, e ignorar la presencia de tasas progresivas, exenciones fiscales (ver Wikileaks).

La conclusión de este engendro es que una reducción de impuestos induce a los contribuyentes a trabajar más duro y la productividad aumenta, resultando en un crecimiento más rápido de la economía. Esta idea simplista, carente de toda evidencia empírica, llevó a la implementación irresponsable de dos reducciones de impuestos en gobiernos republicanos en Estados Unidos: el primero, en la administración de Reagan, la cual disparó la inflación y forzó al FED a subir las tasas de interés a niveles nunca vistos del 20 por ciento. Como resultado, el déficit fiscal pasó del 2,8 por ciento del PIB en 1980 al 6,3 por ciento en 1983 (R. Skidelski, ‘Money and Government’-Monetarism’s Fiscal Legacy, pág. 190, 2018); y el segundo, reformas fiscales ‘autofinanciadas’, que ocurre con la reducción de impuestos del 2018 en el actual gobierno de Trump, que redujo dramáticamente la tasa impositiva de las empresas, lo que llevó a una caída pronunciada del 30 por ciento del recaudo en el 2019, y a un aumento exponencial del déficit fiscal –un trillón de dólares en los próximos años– y a que la deuda pública explotara.

Ambas reducciones de impuestos beneficiaron, de forma desproporcionada, a los más ricos, poniendo en evidencia la hipocresía de los supuestos conservadores fiscales (deficit-hawks) y la verdadera intención política de la reforma, que incluye “comprimir por inanición” al Gobierno y, luego, al aumentar el déficit, exigir reducciones drásticas del gasto público que, por lo general, beneficia a los ciudadanos más pobres.

Lamentablemente, una herramienta didáctica para ilustrar la elasticidad del recaudo a cambios en las tasas impositivas, se usó, sin evidencia empírica creíble, y de forma simplista, para justificar complejas decisiones de política fiscal.

TEORÍA MONETARIA MODERNA 

Las propuestas extremas de la Curva de Laffer eran parte de la llamada economía del lado de la oferta (supply side economics) en boga en la época de Reagan. Hoy, reaparecen en el área de la política monetaria como la teoría monetaria moderna (TMM). En buena medida, representan ‘vino añejo en botellas nuevas’, ya que las versiones menos extremas se derivan de las políticas keynesianas y aun de la teoría financiera convencional, que recomienda efectuar inversiones públicas a costa de aumentar el déficit y la deuda pública, siempre que el retorno de dichas inversiones sea mayor a la tasa de interés a la que toma recursos el gobierno (R. Shiller, ‘MMT Makes Sense, to a Aoint’, NYT, marzo 29, 2019).

Sin embargo, las propuestas de la MMT han creado gran revuelo y feroces críticas de algunos de los macroeconomistas más notables (Rogoff y Summers) ante los enfoques simplistas y peligrosos que predican que los países en los cuales los gobiernos pueden tomar prestado y repagar en su propia moneda, sin preocuparse tanto de las consecuencias cambiarias en una economía abierta (EE. UU., Reino Unido y Japón), no pueden quebrar y, por ende, no tienen que preocuparse de sus déficits fiscales. Ello equivale a que, esencialmente, el banco central emita para financiar al gobierno, bajo el postulado de que los déficits fiscales actuales son pequeños y subóptimos, no permitiendo efectuar inversiones críticas para la economía.

De un planteamiento razonable se pasa al simplismo de decir que los déficits fiscales no importan, lo cual, en opinión de la mayoría, es equivocado. Si bien no hay que rechazar, de plano, un aumento del déficit fiscal en situaciones muy por debajo del pleno empleo, o cuando las tasas de interés están por debajo del rendimiento de las inversiones, las versiones simplistas de la MMT, si se llegaran a implementar, podrían llevarnos a la hiperinflación, a desestabilizar el sistema financiero global y al colapso del valor del dólar, entre otros males. Como lo señala Summers, “estas ideas simplistas y exageradas que predican economistas marginales como algo que nos ofrece el proverbial free lunch: la capacidad del gobierno de gastar sin imponer ninguna carga a nadie”, deben rechazarse (L. Summers, ‘The lefts embrace of MMT is a recipe for disaster’, The Washington Post, marzo 4, 2019). Realmente, el simplismo es peligroso.

Fernando Montes Negret
Economista financiero

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