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El proteccionismo regresa a Colombia

El enemigo del empleo es la tecnología, pero a nadie se le ocurre detener el progreso. El mayor perdedor de esta medida es el consumidor.

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enero 23 de 2023
2023-01-23 11:43 p. m.
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La justificación del Ministerio de Comercio (MinCit) para subir el arancel para la importación de confecciones al 40% es buscar “el equilibrio del comercio internacional, mayor generación de valor agregado, mejorar la competitividad, incrementar el empleo, en especial el femeninos, y mejorar la productividad de la industria nacional de confecciones”. El problema no es el comercio desleal.

En 1981 el Banco Mundial publicó un estudio titulado ¿Por qué la ropa del Emperador no se fabrica en Colombia? Según el estudio, mientras que Hong Kong, Corea del Sur, y Taiwán tienen 25 veces menos habitantes que Colombia, exportan 150 veces más.

Los exportadores colombianos de entonces daban como causas la mano de obra barata, los subsidios y los menores costos de transporte.

Pero lo que encontró el estudio fue que 'el pobre desempeño de las confecciones en Colombia frente a Asia del Este es la productividad de la mano de obra y el precio de las telas'.

Han pasado más de 40 años, y la situación no ha mejorado. Hoy el título del estudio debería ser ¿Por qué Colombia con 50 millones de habitantes exporta sustancialmente menos prendas de vestir que Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Perú, Panamá y República Dominicana?

Con ocasión del ingreso de China a la OMC, los chinos inundaron al Perú con confecciones, juguetes, etc. Para proteger la industria, los peruanos subieron temporalmente el arancel de las confecciones.

Las autoridades no renovaron la medida porque se dieron cuenta de que se habían disparado las exportaciones a EE. UU. Al shock de las exportaciones chinas, los peruanos respondieron mejorando la calidad del producto y volcándose al mercado de EE. UU. Su arancel es del 11%.

En 2013 El MinCit aumentó los aranceles para las importaciones de telas, confecciones y calzado, a niveles superiores de lo que permitía la OMC.

La medida la tumbó Panamá en la OMC, en un litigio que nos costó US$618.000 en abogados que argumentaban que ese comercio ofendía la moral pública. Los estudios posteriores mostraron que durante los cuatro años que duraron los aranceles, ni el empleo ni la competitividad se movieron un ápice, pero sí el contrabando.

La medida sólo aplica para las confecciones originarias de países sin TLC (China, Bangladesh, etc.), es decir, al 80% de las importaciones actuales.

El destino de nuestras exportaciones es principalmente países con TLC. La balanza comercial es negativa no obstante la protección.

¿De veras el aumento de los aranceles a las importaciones es el remedio para incrementar el empleo y la productividad como dice el MinCit? ¿Por qué no hacer lo mismo con otros sectores industriales? Erigir como principio universal lo que predica el gobierno Petro para Colombia, 'que el empleo se genere en Colombia y no en el exterior', reduciría sustancialmente los flujos del comercio mundial, y sólo habría perdedores.

El enemigo del empleo es la tecnología, pero a nadie se le ocurre detener el progreso. El mayor perdedor de esta medida es el consumidor, que no tiene acceso al despacho del ministro.

Diego Prieto Uribe
Experto en Comercio Exterior.

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