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El sistema maíz - soya: gran oportunidad

La tecnología, la edición genómica y la transgénesis están disponibles.

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agosto 10 de 2020
2020-08-10 09:19 p.m.
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En el sector agrícola los sectores de mayor magnitud y crecimiento se concentran en fuentes de proteína animal como la avicultura (pollo y huevos), la porcicultura y la acuicultura.

Según la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, el 87 por ciento de los alimentos balanceados, cuyas principales materias primas son maíz y soya, se destina a la avicultura. Hay otro demandante, uno de los más dinámicos: el sector de las mascotas.

La transición demográfica, esto es el envejecimiento de la población, resultado del aumento de las expectativas de vida y del declinante crecimiento de los habitantes, constituye el motor de su geométrico desenvolvimiento.

Hace 16 años al inicio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, Robert Zoellick, su representante comercial, posteriormente presidente del Banco Mundial, el primer tema que puso sobre la mesa en la primera reunión con el presidente Uribe y con quien escribe estas líneas en calidad de ministro de Agricultura, consistió en la liberación de las importaciones de alimentos balanceados de origen norteamericano para las mascotas.

Colombia produjo 5,5 millones de toneladas de alimentos balanceados en 2012. En 2019, 7,8 millones, y se encamina a sobrepasar 10 millones, por cuenta de la fuerza imparable de su demanda interna. Pero con una fuerte dependencia de las importaciones de maíz y soya.

El país consume hoy 7 millones de toneladas de maíz por año, pero apenas produce 1,5 millones, e importa 5,5. Y 2,1 millones de toneladas, pero solo produce 62.000.
Nos hallamos frente a una promisoria oportunidad para ocupar parte de la frontera agrícola ociosa, y así satisfacer con materias primas nacionales y empleo rural propio este mercado en incesante aumento.

Pero se me dirá, ¿y qué de la competitividad? Si bien es cierto que por cuenta de los monumentales subsidios norteamericanos a sus agricultores el precio del maíz en la Bolsa de Chicago ronda los 134 dólares por tonelada, puesto en Colombia, habida cuenta del costo de los fletes y demás factores de logística, supera los 220 dólares. Y con un rendimiento promedio de 7 toneladas por hectárea, perfectamente alcanzable con las tecnologías del presente, se lograría una atractiva rentabilidad.

Las tecnologías de punta están disponibles, como la transgénesis y la edición genómica, cuya apropiada adopción nos permitiría superar fácilmente 10 toneladas por hectárea de maíz y más de tres de soya.

Pero hay otros requisitos indispensables: Primero, seguridad jurídica sobre los derechos de propiedad de la tierra, con el objeto de atraer inversión nacional y extranjera. Vale decir, más tecnología que ideología.

Segundo, acceso de la juventud de talento a la misma, separando la condición del propietario de la del productor. Vale decir, creando un mercado movido por el arrendamiento, el comodato o el usufructo en horizontes de largo plazo, y tercero, un plan masivo de construcción de vías terciarias. Vale decir, la ampliación de la frontera agrícola sin poner en riesgo nuestros ecosistemas más frágiles.


Carlos Gustavo Cano
Profesor U. de los Andes, excodirector del Banrepública y exMinagricultura.

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