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Encrucijada de la Reserva Federal 

Es probable que la Fed mantenga su tasa de interés entre 2,25% y 2,50% en la reunión de este mes.

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julio 10 de 2019
2019-07-10 10:55 p.m.
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A finales de 2018, la Reserva Federal (Fed) señalaba que seguiría aumentando su tasa de interés en 2019, y en su último comunicado afirmó que hará lo necesario para contrarrestar la desaceleración de la inflación y el efecto adverso de la guerra comercial sobre la economía. Este cambio de postura hace inminente un recorte de tasas en EE. UU. este año.

Los mercados, por su parte, descuentan un “recorte preventivo” en la reunión del 31 de julio, que estaría soportado en que i) la inflación núcleo acumula varios meses por debajo de la meta 2%, ii) la incertidumbre por la guerra comercial puede debilitar aún más las decisiones de inversión y iii) las condiciones financieras se han deteriorado. En particular, preocupa la inversión de la curva de los Bonos del Tesoro.

No obstante, vemos una alta probabilidad de que la reducción en las tasas de interés se aplace hasta septiembre, en línea con el buen ritmo de crecimiento que mantiene la economía estadounidense, la brecha del producto es positiva y sigue ampliándose, y la persistente fortaleza del mercado laboral.

Adicionalmente, un recorte apresurado implica varias desventajas para la Fed: i) impactar limitadamente la inflación y el sentimiento inversionista pues el problema de bajo crecimiento es más de la economía global que de EE. UU.; ii) disminuye el espacio de estímulo monetario cuando llegue la próxima desaceleración; y iii) afecta negativamente la credibilidad de la Fed, al reaccionar a la presión de los mercados financieros (y de Trump) y no a factores fundamentales.

COMPLACER AL MERCADO 

La Fed se enfrenta actualmente a una encrucijada: determinar sus próximas decisiones de política monetaria en función de la nueva información macroeconómica disponible –que indica que la economía de EE. UU. mantiene una dinámica positiva y por ahora no requiere un recorte de tasas– o complacer el creciente apetito de los mercados financieros por más liquidez, materializado en un ciclo de reducciones de tasas de interés que empiece tan pronto como en julio y, posiblemente, alimente la expectativa de nuevos estímulos monetarios no convencionales a partir de 2021.

En su último comunicado, la Fed evidenció una mayor preocupación por el impacto de la guerra comercial entre EE. UU. y China sobre el crecimiento, y reafirmó que sus decisiones de política monetaria estarán en función de la evolución de las variables macroeconómicas. Hasta el momento, creemos que los datos no respaldan una reducción en el rango de tasas pese a la creciente presión tanto del mercado, como del presidente Trump.

En efecto, pese a que el consumo de los hogares se desaceleró durante 1T19, dicha tendencia debería ser transitoria y revertirse durante 2T19, en línea con: i) la fortaleza del mercado laboral; ii) el incremento de la confianza del consumidor tras el cierre gubernamental; iii) la recuperación de las ventas al por menor en marzo y abril; y iv) una recuperación del gasto de los hogares en bienes durables.

Así mismo, la publicación de los datos de ingreso y gasto personal (PCE) de mayo continúan reforzando el escenario de una recuperación del consumo en 2T19, que se debería evidenciar en las cifras preliminares de crecimiento del PIB y en mayores presiones inflacionarias. Estas últimas reducirían el espacio de maniobra de la Fed en el segundo semestre, en contraste con las expectativas del mercado, que descuenta con 100% de probabilidad un recorte de tasas en la reunión de julio, septiembre y diciembre. También será determinante la evolución de los niveles de contratación, pues reflejarían el desempeño y las perspectivas de los principales sectores, en medio de la incertidumbre comercial.

LA GUERRA COMERCIAL Y LA ESTRATEGIA DE TRUMP

En la pasada cumbre del G-20 se anunció una tregua a la imposición de aranceles entre EE. UU. y China, que reduce transitoriamente la incertidumbre asociada a la disputa sobre la economía global. Lo anterior haría parte de la estrategia de Donald Trump para ganar favorabilidad política antes de las votaciones presidenciales de 2020, pues un escalamiento del conflicto: i) afectaría en mayor medida a los consumidores -al implementar tarifas sobre bienes de consumo final demandados por los hogares-; ii) generaría mayores presiones a la baja sobre el crecimiento, incrementando la profundidad de la desaceleración -que esperamos sea gradual- así como la probabilidad de una recesión; y iii) perjudicaría sus relativos avances en materia de relaciones internacionales -ante la mayor tensión política con Irán y Rusia, la falta de acuerdo con Corea del Norte y las tensiones latentes con el resto de socios comerciales-.

A pesar de los factores anteriormente mencionados, un escenario favorable para un recorte de tasas estaría relacionado con un impacto significativo en las condiciones financieras, teniendo en cuenta la valorización de los Bonos del Tesoro, y el rally de los mercados accionarios -el S&P 500 tocó máximos históricos el 3 de julio- tras las expectativas de un recorte de tasas de interés de por lo menos 75 pbs en lo que resta de 2019. La reciente valorización de los Bonos del Tesoro no refleja el deterioro de los datos económicos, sino una mayor incertidumbre a nivel mundial, y la anticipación de un recorte de la tasa de interés por parte de la Fed, que ha reducido significativamente la prima de riesgo por plazo de los Bonos del Tesoro.

Así las cosas, vemos altamente probable que la Fed mantenga su tasa de interés inalterada entre 2,25% y 2,50% en su reunión de final de mes y anticipamos dos recortes de 25 pbs en las reuniones de septiembre y diciembre.

La tarea de la Fed consistirá en convencer al mercado que estos ajustes son suficientes para suavizar el final del ciclo económico estadounidense y evitar una desaceleración desordenada o una recesión.

Laura Daniela Parra y Juliana Pinzón
Analistas de Investigaciones de Corficolombiana

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