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Análisis

¿Es el Uribismo un fascismo?

El Uribismo es pues claramente un PD, un caudillismo con elementos fascistas.

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septiembre 21 de 2020
2020-09-21 09:00 p. m.
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Le han llovido críticas a una columna de MJDuzan en la cual califica a Uribe como fascista. Unos términos más adecuados para esa discusión son preguntarse si el Uribismo hace uso de estrategias y contenidos fascistas Yo he sostenido que él no es un fascismo sino un populismo de derecha (PD) caudillista con elementos fascistas (Revista Sur 3/8/20), siendo que el fascismo es un PD con sus características y elementos intensificados

PD y fascismo son bien caracterizados por los títulos de los libros de R Dowak The politics of fear: What Right-Wing Populist Discourses Mean; y de JStanley How Fascism Works: The Politics of Us and Them: tribalismo basado en el temor, identificación con el grupo en la diferenciación/superioridad frente al otro, el cual es constituido a la vez en amenaza y chivo expiatorio.

Se consideran primero unos elementos característicos de PD y el fascismo tomados de los tres trabajos mencionados, para terminar, destacando el consiguiente ataque a la democracia. Como el fascismo es un PD, pero radicalizado, los planteamientos de los dos libros pueden resumirse conjuntamente como técnicas para ganar y conservar el poder, con contenidos característicos:

Temor y tribalismo: Crean temor apocalíptico y alimentan ansiedad sobre un problema del cual se presentan como solución. Su política del temor identifica un enemigo (el comunismo) y su tribalismo como división entre "nosotros" únicos verdaderos patriotas con el pueblo que representamos y ‘ellos’ de quienes somos víctimas; su éxito depende de crear miedo a quien culpa de la amenaza (paranoia con castrochavismo).

Nacionalismo: política de valores de la identidad nacional, valores simbólicos (la patria) que desplazan/ocultan el conflicto socioeconómico. Sus oponentes son comunistas (así sean socialdemócratas) enemigos de estos, miembros de una conspiración internacional (grupo de Sao Paulo). Como verdaderos representantes de los verdaderos patriotas, apelan a referéndums erosionando la institucionalidad democrática. hacia el estado de opinión (reforma de la constitución y la justicia).

Propaganda, irrealismo y ataque a la verdad: Odio y miedo contaminan el debate más allá de lo razonable Propaganda con inversión que acusa al otro de lo que se es (Orwell, anticorrupción de Bolsonaro y Putin). Ataque a la verdad y a la libertad bases de la democracia. Irrealidad disociando a la gente de la realidad, uso de propaganda para difundir teorías de conspiración delirantes (Senadora Cabal y esposo: Santos, terroristas y satánicos) y socavar a medios y periodistas independientes. Post verdad (post vergüenza, todo es válido), través de los medios y el social media: espiral de mentiras cada vez más descabelladas sobre conspiraciones internacionales o miembros de la oposición (tildados de neoFarc/ELN)

Autoritarismo antiliberal: criminalización de protesta y críticos (ejército/tanquetas a las calles y acusaciones a estos de terroristas) Ley y orden como solución a todos los problemas. Anti pluralismo contra democracia liberal e izquierda democrática.

Los populismos de derecha que han resurgido con el bandazo antiglobalización posteriori a la crisis financiera y gran recesión 2008-10, de los cuales Trump es el ejemplo prototípico, han estado caracterizados por : i) el nacionalismo como tribalismo paranoide en reacción a una amenaza más imaginaria que real (UE como burocracia centralista, castrochavismo, inmigrantes) ; ii) el culto a la personalidad del caudillo (USA, Turquía, Colombia) en su rol o mesiánico o de protección parental frente a esa amenaza, culto en el cual la hipnosis mediática lograda mediante la deformación propagandística de la realidad en los medios (Goebbels, Fox, Globo) juega un papel fundamental; iii) la pretensión ignorante de que problemas de enorme complejidad se pueden resolver mágicamente con fórmulas simplistas (Trump, B Johnson).

En los casos en los que surgen elementos fascista más claros: el poder de la violencia y la consiguiente violencia del poder; el terror a ésta ante el derrumbe del estado de derecho y la protección de la ley; el autoritarismo y el ataque a la democracia erosionando sus instituciones, el que en el fascismo se manifiesta en una dictadura; su fortalecimiento en crisis sociales frente a las cuales ofrece una solución mesiánica.

Y dentro de la erosión de las instituciones del estado, formas de corporatismo fascista, un delegacionismo cooperativista por el cual grupos sociales asumen funciones estatales, incluyendo el control ciudadano mediante instrumentos de opresión y represión violentos (convivir, AUC)

En cuanto al Uribismo (Revista Sur 3/8/20) se trata un PD que por razones del conflicto en Colombia precedió la epidemia de populismos de derecha en los que se ha manifestado el bandazo antiglobalización. Pero además difiere de ellos en que mientras ellos fueron la reacción de las clases populares al marginamiento generado por la globalización, el uribista emergió de la defensa de los intereses de la clase terrateniente.

En la capacidad de presentar esta reacción a la violencia guerrillera como defensa de los intereses populares radica el genio de Uribe como populista de derecha, logrando así que le pueblo se identifique con él.

Es un movimiento político que a pesar de objetivamente representar los intereses de la clase terrateniente (y sus aliados empresarios de la agroindustria) se ha logrado maquillar como movimiento popular (a pesar de objetivamente adelantar políticas neoliberales) capitalizando el extendido odio a las FARC (haberlas derrotado le ha dado un capital político inagotable).

El Uribismo es pues claramente un PD, un caudillismo con elementos fascistas: el uso de la violencia y el control social que el temor a esta genera; el autoritarismo y la erosión de las instituciones de la democracia y del estado de derecho; el uso de mecanismo cooperativistas de cooptación política; la manipulación de las conciencias mediante hipnosis mediática de la propaganda. Como caudillismo es un anacronismo del siglo XIX (o de los fascismos del siglo XX), o de un patriarcado rural (el patrón), una ideología premoderna que gira alrededor de la propiedad de la tierra derivando el conflicto por ella en una reforma agraria invertida, una violación de los DH (masacres, desplazamiento y despojamiento forzado: un verdadero peasants cleansing) extendida a la liquidación líderes populares exguerrilleros y opositores.

La mencionada distorsión de la realidad en una ideología de catástrofe-mesías permitió cooptar grupos sociales que también se sentían amenazados, primero, en forma real por las FARC; y después paranoidemente por el Castrochavismo, un fetiche en el cual el PD uribista proyectó toda clase de temores irracionales. Como PD radicalizado el Uribismo es una ideología nefasta para instituciones democráticas como las que garantizan un flujo de la información veraz, tan fundamental en una democracia.

Caso prototípico de. postverdad sobre una amenaza inexistente, critica al acuerdo de paz como entrega del país a la guerrilla y acusa a quienes lo defienden de pertenecer a las nuevas FARC (una condena de muerte).

Ricardo Chica
Investigador Desarrollo Economico
EconomicDevelopment consultant

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