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Estrategia y evolución

Apropiar ideas de otras disciplinas nos permite resignificar nuestra experiencia y evolucionar provistos de perspectivas más diversas.

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noviembre 25 de 2020
2020-11-25 10:00 p. m.
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El proceso evolutivo de las especies ha sido motivo de investigación por siglos, y desde su quehacer los científicos han logrado construir interesantes teorías para explicarlo.

Una de las experiencias de reflexión gerencial más interesantes que he tenido recientemente se relaciona con las lecciones que la teoría vigente de la evolución nos enseña para gestionar empresas y organizaciones en tiempos de tanta incertidumbre como los que vivimos. Ella tuvo lugar durante la sesión de cierre de la Liga de Directores, un evento para miembros de junta directiva organizado por la consultora internacional Kearney y la facultad de administración de la Universidad de los Andes desde su Centro de Estudios de Gobierno Corporativo. En una magistral disertación a cuatro manos, Silvia Restrepo, doctora en biología y vicerrectora de investigación y creación de Uniandes, junto con Veneta Andonova, doctora en estrategia y decana de la facultad de administración de esta universidad, recorrieron las bases fundamentales de la teoría evolutiva para traducirlas al ámbito de la estrategia organizacional. En esta columna comparto una breve muestra de ideas presentadas en dicho espacio, del cual estas reconocidas académicas harán una publicación que estará a disposición de todos en algunos meses, y que desde ya recomiendo.

La evolución es un proceso fascinante de cambio, que sucede sin un plan y que emprenden las especies con el objetivo de dejar lo mejor a su siguiente generación. No es el resultado de acciones repetitivas o necesariamente intencionales, y tiene lugar de manera permanente activada no por cambios abruptos en las circunstancias sino derivada de la comunicación cercana de los seres vivos con su entorno, al cual prestan atención en sus detalles. Las especies que evolucionan con éxito cuenta con miembros que son genéticamente diversos, son colaborativas buscando sinergias con otras especies, reaccionan a tiempo y tienen una alta capacidad para improvisar y adaptarse. Esa diversidad genética aumenta su capacidad sensorial respecto a su entorno y mejora las posibilidades de encontrar respuestas a sus cambios dentro de los individuos que la componen.

Vivimos un momento de “hiper-evolución”, cargado de retos darwinianos que imponen la selección natural al tiempo que abren extraordinarias oportunidades. Tomando como referencia la teoría evolutiva, podríamos plantearnos preguntas como estas en empresas y organizaciones: ¿Somos lo suficientemente diversos para percibir cambios leves en el entorno y responder oportunamente? ¿Perseguimos las tendencias o ellas nos persiguen a nosotros? ¿Creemos que repetir lo que hemos hecho siempre nos hará mejores? ¿Colaboramos lo suficiente con otros actores de nuestro entorno? ¿Tenemos una estrategia flexible y una cultura de adaptación? ¿Hacemos lo básico bien? ¿Estamos dejando una mejor empresa a la siguiente generación?

Apropiar ideas de otras disciplinas nos permite resignificar nuestra experiencia y evolucionar provistos de perspectivas más diversas.

Carlos Téllez
Consultor
Carlos@carlostellez.co

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