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¿Funcionan las medidas contra la pobreza?

La reactivación debe apuntar a la generación de empleo forma y el aumento de la resiliencia empresarial con mayor productividad. 

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abril 14 de 2021
2021-04-14 07:30 p. m.
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La crisis sin precedentes derivada del covid-19 amenaza con generar un retroceso de casi 30 años para el Desarrollo Humano en todo el mundo.

Las afectaciones para Colombia no son menores. Sumado a las más de 64 mil vidas que hemos perdido por cuenta de la pandemia; casi 510 mil micronegocios han cerrado sus puertas; cerca de 2,2 millones de personas han perdido sus empleos; muchas mujeres han visto incrementadas las actividades domésticas y de cuidado no remuneradas, y miles de familias buscan cómo hacer frente a los desafíos de conectividad para asegurar la educación de sus hijos, especialmente en zonas rurales.

Ante estas múltiples problemáticas, en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) analizamos cómo la actual crisis impactaría la pobreza por ingresos y la desigualdad en Colombia en 2020, y en qué medida las transferencias monetarias lideradas por el Gobierno nacional han permitido asegurar la calidad de vida de miles de colombianas y colombianos.

Para ello, analizamos el comportamiento del mercado laboral y el desempleo en 2020 y, con base a la información de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane, medimos las variaciones resultantes en la incidencia de la pobreza monetaria y la desigualdad económica.

Los resultados de este ejercicio son notables: en ausencia de transferencias del Gobierno, la pobreza en Colombia habría pasado de 35,7% en 2019 a 42,3% en 2020.

Sin embargo, por cuenta de los programas de transferencias monetarias como Más Familias en Acción, Colombia Mayor, Jóvenes en Acción e Ingreso Solidario, entre otros –que compensan el incremento en 4,3 puntos porcentuales– la pobreza culminaría en 38%, evitando que 2,1 millones de personas caigan en esta situación.

Sin duda, las acciones oportunas del Gobierno nacional han permitido mitigar los efectos negativos de la pandemia.

El aumento de la cobertura a través de las transferencias es muestra de ello. Se pasó de atender alrededor de 2,6 millones de hogares a más de 5 millones de hogares pobres y vulnerables.

Ante esto, reafirmamos la necesidad de mantener el esfuerzo realizado hasta el momento en materia de transferencias monetarias y de impulsar reformas estructurales que ayuden a reducir el grado de vulnerabilidad de la población ante ciclos económicos y choques como el que estamos viviendo.

Asimismo, hay que resaltar que el proceso de reactivación económica debe apuntar a la recuperación de puestos de trabajo que transiten hacia la formalidad, el incremento de la resiliencia de las empresas a través del aumento de la productividad y la superación de las condiciones estructurales de desigualdad, reivindicando así, el papel de la Agenda 2030 para pensar un futuro sostenible en donde nadie se quede atrás.

Alejandro Pacheco
Representante Residente Adjunto del Programa de Naciones Unidades para el Desarrollo- PNUD.

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