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Herramientas digitales: Lección de una tormenta

Las dificultades nos sacudieron para acercarnos a unos caminos que nos pueden seguir trayendo resultados  positivos de cara la recuperación económica.

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octubre 25 de 2020
2020-10-25 11:11 a. m.
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Después de varios meses de aislamiento y de limitaciones al contacto físico, hoy estamos caminando con cautela, pero con mayor decisión, hacia una nueva realidad. Mirando hacia atrás, estos meses han significado grandes retos para todos nosotros, pero como suele ocurrir con todas las “tormentas”, esta también dejó varios descubrimientos y aprendizajes necesarios para que podamos recorrer mejor el futuro.

Ese es precisamente el caso de las herramientas digitales. ¿Qué hubiese sido del mundo si no hubiéramos contado con las tecnologías de pagos sin contacto, los pagos electrónicos, las plataformas digitales o las plataformas de e-commerce? Estas herramientas permitieron que, pese a la tormenta, el mundo siguiera girando y muchos aspectos de la economía no se detuvieran por completo. Sin la posibilidad de realizar pagos o transacciones electrónicas los índices de contagio seguramente serían más altos y los impactos a la producción y la economía, sin duda, tendrían unas consecuencias más negativas que las actuales.

Según un nuevo estudio de Mastercard, el 35% de las personas en Latinoamérica y el Caribe indican que han aumentado el uso de pagos sin contacto, citando como ventajas la simplicidad, seguridad e higiene. En el caso colombiano el 61% dijeron que están usando menos efectivo, o que no lo usan para nada, y a nivel regional, 78% de los latinoamericanos indicaron que continuarán usando los pagos sin contacto incluso después de que termine la pandemia.

De hecho, desde marzo del año pasado la región ha experimentado un crecimiento exponencial de hasta un 500% en transacciones sin contacto en general. Pese a que el efectivo continúa siendo el método de pago preponderante, lo anterior demuestra una innegable transición hacia los esquemas digitales.

Además de los beneficios en materia de actividad económica y comercial, que se suman a los de seguridad e higiene, esta transición resulta tremendamente positiva para los procesos de inclusión, formalización de las empresas, recaudo de impuestos, y crecimiento económico. Son abundantes y bien reconocidos los estudios que han demostrado cómo el efectivo tiene una correlación directa con “las economías en la sombra” o no reportadas y unos costos muy altos para las economías formales.

Un ejemplo, es el estudio de EY “Reduciendo la economía en las sombras a través de pagos electrónicos”, estimó para Colombia las perdidas impositivas debido a las actividades económicas no reportadas asociadas al efectivo, en cerca del 3%del PIB.

Desde la perspectiva de los objetivos de Estado, el nuevo contexto también ha acelerado la transformación digital pensando en un mejor servicio para el ciudadano, así como en la optimización de las ayudas estatales para la población más afectada por la crisis. De una parte, de conformidad con recientes anuncios, el gobierno viene trabajando en más de 168 proyectos para ofrecer una mayor agilidad y respuesta a las necesidades de la ciudadanía, para lo cual, se han priorizado áreas clave como la analítica, el big data, la inteligencia artificial, las aplicaciones web y móviles, el “cloud computing” y en general la muy urgente y necesaria digitalización de trámites.

De otro lado, lo que se ha logrado con el programa ingreso solidario gracias al apoyo de las plataformas virtuales de pago no tiene precedentes en la historia financiera del país. Pese a las dificultades ocasionadas por la limitación de movilidad y restricciones de contacto físico, gracias a herramientas como Nequi, Daviplata, Movii, Punto Red entre otras, millones de colombianos pudieron recibir sus subsidios y de paso, ingresar al sistema financiero.

Esto también ha dinamizado la innovación y el nacimiento de nuevas iniciativas o herramientas tecnológicas, dado que los emprendedores están abriendo sus ojos al cúmulo de oportunidades que trae está nueva visión, incluso, para sectores o poblaciones tradicionalmente olvidadas, como aquellas que residen en la Colombia rural.

Ahora bien, así como no debemos perder de vista los riesgos que aún nos trae está tormenta de la pandemia, tampoco podemos perder el ímpetu para consolidar y potenciar los avances mencionados. Las dificultades nos sacudieron para acercarnos a unos caminos que nos pueden seguir trayendo resultados muy positivos de cara la recuperación económica. Está en nuestras manos no echarlos por la borda y saber potenciarlos y aprovecharlos al máximo.

Javier Gamboa
Director de Políticas Públicas para las Divisiones Andina y Caribe de Mastercard.

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