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Innovación, un músculo a ejercitar continuamente

Es indispensable hacer de la creatividad un hábito organizacional.

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abril 20 de 2021
2021-04-20 07:00 p. m.
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Pensemos por un momento en lo que hacemos a diario: lo que les decimos a nuestros hijos, las tazas de café que nos tomamos, si ahorramos o gastamos, qué almorzamos y con cuánta frecuencia hacemos ejercicio.

La forma en que organizamos nuestros pensamientos y rutinas de trabajo tienen un impacto profundo en nuestras vidas.

De acuerdo con diferentes estudios, el proceso en el cual nuestro cerebro convierte una secuencia de acciones en una rutina automática se conoce como “fragmentación” y se presenta en nuestros ganglios basales los cuales son esenciales para registrar patrones y ponerlos en práctica cuando se requiere con el mínimo esfuerzo.

Esta es la base de la formación de nuestros hábitos mientras nuestro cerebro está en reposo, este instinto de ahorrar energía es una gran ventaja. ¿Sabía por ejemplo que el 40% de las acciones que realizamos a diario han sido automatizadas por nuestro cerebro?

Un cerebro más eficiente también nos permite dejar de pensar constantemente en comportamientos básicos como caminar o decidir qué comer, de manera que podemos dedicar nuestra energía mental a inventar lanzas, computadoras, aviones y videojuegos.

Ahora pensemos en nuestras organizaciones. Sin duda alguna son un conjunto gigantesco de hábitos que se establecen entre miles de colaboradores y que, dependiendo de las influencias internas o externas pueden derivar en situaciones específicas de éxito o fracaso.

Comparto por completo la frase de Simmon Sinek que dice que “el rol de un líder no es inventarse buenas ideas, el rol de un buen líder es crear un ambiente en el cual las grandes ideas ocurren”.

Las preguntas que les hago a ustedes como líderes de innovación en sus organizaciones son ¿cómo podemos desarrollar este ambiente de innovación en nuestras organizaciones? ¿Cómo hacemos de la creatividad e innovación un hábito organizacional?

Desde nuestra corta experiencia en innovación organizacional en Claro hemos observado que la práctica deliberada basada en actividades planeadas “sesiones de pensamiento inventivo sistemático” enfocadas en objetivos específicos y precisos, nos han permitido adquirir, desarrollar y perfeccionar destrezas cognitivas en nuestros colaboradores, haciendo de los patrones de pensamiento un hábito en cada reunión que se realiza.

Esto nos ha permitido construir bases, establecer prioridades estratégicas y lograr que nuestros colaboradores accionen de forma automática los principios y patrones de pensamiento inventivo ante las diferentes situaciones que se presentan en la organización.

En Claro venimos sembrando estos hábitos de manera sistémica en nuestra cultura, y siendo muy honesto, ha sido un proceso largo, lleno de dificultades, pero muy gratificante.

En la actualidad contamos con un equipo de personas llamadas coaches de innovación quienes han sido formadas en metodologías de pensamiento, quienes a diario realizan práctica deliberada de la metodología (rutina mental) aplicando herramientas de pensamiento para solucionar retos corporativos –señal–, ayudando a las diferentes áreas de la compañía a romper fijaciones mentales, lo que se traduce –recompensa– en el desarrollo de grandes proyectos, mejora en procesos y disminución de costos y gastos en nuestra compañía.

Con el tiempo, este bucle señal –reto–, rutina –sesión cocreación–, recompensa –un gran proyecto–, se vuelve cada vez más automático en la mente de los colaboradores.
Cada año lanzamos nuestro concurso de innovación a nivel interno a quienes les pedimos identificar retos en sus áreas y buscar soluciones a dichos retos mediante el uso de los recursos que tienen a su alrededor, y la verdad ha sido sorprendente la capacidad creativa de las personas.

Sin duda rompe el mito del genio creador y muestra como la capacidad creativa es algo que tenemos grabado en nuestras mentes desde hace millones de años.

De esta manera premiamos –recompensa– la capacidad creativa de los equipos bajo una serie de variables. La gran ventaja de hacer de la innovación un hábito organizacional es que los hábitos nunca desaparecen del todo.

Se quedan codificados en las estructuras de nuestro cerebro, lo cual es una gran ventaja porque sería terrible que tuviéramos que aprender a manejar bicicleta cuando regresamos de nuestras vacaciones.

William James, en 1892, dijo “nuestra vida entera, en la medida en que tiene una forma definida, no es más que un amasijo de hábitos”. Los hábitos surgen porque nuestro cerebro está constantemente buscando la forma de esforzarse menos. Si lo dejamos a su suerte, nuestro cerebro intentará convertir cualquier rutina que hagamos en hábito, ya que estos permiten al cerebro descansar con más frecuencia.

Hagamos que nuestros ganglios basales tomen las riendas e identifiquen el hábito que almacenamos en nuestro cerebro relacionado con el pensamiento creativo e inventivo.

Andrés Zuluaga
Gerente de innovación de Claro Colombia

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