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¿Inquisición a la colombiana? 

Las cruzadas eran un mecanismo de recuperación de los territorios que habían pertenecido a los cristianos. 

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julio 22 de 2019
2019-07-22 09:20 p.m.
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Con base en los últimos acontecimientos de la justicia colombiana en los que Jesús Santrich se ha visto envuelto en una serie de tira y aflojes entre la justicia ordinaria y la JEP y en el que temas como la muerte de líderes sociales ha aumentado de manera considerable, veamos el por qué no hemos aprendido de la historia sobre como la inquisición medieval tomó un rumbo inadecuado al momento de juzgar las atrocidades en contra de una fe cristiana.

Corría el año 1200 y Europa occidental, fragmentada por la puja del poder y los abusos tanto eclesiásticos como aristocráticos, se debilitaba cada vez más ante las autoridades de la nobleza y del mundo de la fe.

Los Cátaros, habían sido una cultura disidente de las leyes del Vaticano y se consideraban así mismos independientes sustituyendo el dogma católico por el dualismo oriental. Para el Vaticano a cargo del papa Inocencio III, era una provocación hereje por lo tanto y con el apoyo de los reyes Capetos organizan la famosa Cruzada Albigense para acabar contra todos los Cátaros.

Las cruzadas eran un mecanismo de recuperación de los territorios que habían pertenecido a los cristianos y que por alguna u otra razón eran en la mayoría de los casos, islámicos.

En el año 1233, el sobrino de Inocencio III, el papa Gregorio IX y en vista del aumento de “herejes” postularía la Inquisición Pontificia como legal dándole el manejo y control de ésta a los Dominicos y más adelante a los Franciscanos. La palabra “inquisición” significa indagación y obedecía a un proceso por el cual, todo aquel que se consideraba hereje, se sometía a un tribunal de concertación liderado por la iglesia.

Sin embargo, para la aristocracia esto no sería tan maravilloso pues si bien los procesos estaban limitados a sentencias de aprobación de los reyes, los abusos de poder del mundo monástico gestaron una turba paz entre el estado y el Vaticano, dejando en un vacío la definición de la justicia para el pueblo.

En el año 1376, el teólogo e inquisidor general de la corona de Aragón Nicolau Eimeric, escribiría “El manual de los Inquisidores” definiendo en sí, los postulados para identificar la brujería como herejía para ser ajusticiada con el santo oficio de la inquisición.

La historia describe que inclusive los reinos de Castilla y Aragón, nuestros reinos padres, de las manos de Fernando e Isabel, los católicos le darían el poder a Nicolás de Torquemada como líder de la inquisición en España, en la que también se verían envueltos miles de abusos por parte de las autoridades monásticas saliéndose de control.

En 1569 el rey Felipe II implantó la inquisición en América y en 1610 por medio de una cédula real, Felipe III implantaría la inquisición en Cartagena de Indias como sede del nuevo reino de Granada saliéndose también de control por la manera como se hacía el juzgamiento de los esclavos. La historia nos muestra que nadie ha querido actuar por su cuenta al momento de juzgar pero a su vez todos lo quieren hacer. ¿Será que, si no se hubiese creado la JEP, nuestra justicia sería más justa? ¿Quiénes son los inquisidores actuales, el estado? ¿La Jep? ¿El pueblo? ¡¡¡Hágase la inquisición!!!

Luis Felipe Chávez Giraldo
Historiador
lfch1978@yahoo.com

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