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Inversionistas temen una ‘japonización’

Hay alerta de que el decaimiento económico se extienda a nivel global y sea más profundo y estructural.

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agosto 30 de 2019
2019-08-30 06:59 p.m.
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Los temores sobre una recesión están nuevamente acosando a los mercados, pero inversionistas y analistas están más preocupados por un cambio aún más profundo y estructural: que la economía mundial está sucumbiendo a un fenómeno denominado ‘japonización’. Este es el término que usan los economistas para describir la batalla de casi 30 años del país contra la deflación y el débil crecimiento, que ha sido caracterizada por un extraordinario, pero ineficaz estímulo monetario que ha llevado a que los rendimientos de los bonos disminuyan, incluso cuando la carga de la deuda ha subido.

Durante mucho tiempo, los analistas han estado preocupados de que Europa está sucumbiendo a un decaimiento similar, pero tenían la esperanza de que EE.UU. - con su mejor demografía, y con una recuperación más sólida después de la crisis - evitaría ese destino.

Pero, con la inflación estadounidense extremadamente baja, con el estímulo de reducción de impuestos desvaneciéndose y con la Reserva Federal (Fed) ahora habiendo reducido las tasas de interés por vez primera desde la crisis, incluso EE.UU. está empezando a parecer un poco japonés. Si a esto se le agrega el efecto debilitante de las continuas tensiones comerciales, algunos temen que la japonización pueda ser global.

“Uno puede volverse adicto a las tasas bajas o negativas”, comentó Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management. “Es muy alarmante. Japón todavía no se ha alejado de eso. El mundo se encuentra en una posición muy precaria”, agregó.

El síntoma principal de la propagación de la japonización es el aumento de la deuda de rendimiento negativo (bonos con un valor menor si se mantiene hasta el vencimiento), el cual se ha acelerado. Actualmente hay más de US$16 billones en bonos negociados con rendimientos bajo cero, o más del 30% del total mundial.

Japón es el mayor contribuyente a ese grupo, representando casi la mitad del total, según Deutsche Bank. Pero todos los mercados de bonos de los gobiernos alemán y holandés en la actualidad tienen rendimientos negativos. Incluso Irlanda, Portugal y España - los cuales hace solo unos años estaban luchando contra los crecientes costos de los préstamos provocados por el temor de que pudieran quedar fuera de la eurozona - han visto grandes partes de sus mercados de bonos por debajo de cero.

Como resultado, el mercado de bonos estadounidense ya no es la mejor casa en un mal vecindario: es prácticamente la única casa que sigue en pie. Según Bank of America, la deuda estadounidense representa el 95% del rendimiento de grado de inversión disponible en el mundo.

La economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo aceptable, con un sólido consumo compensando un sector manufacturero más débil. Incluso la inflación ha subido un poco. Pero a algunos economistas les preocupa que una contracción en la fabricación inevitablemente afectará el gasto, razón por la cual se han reducido las predicciones para este año y para el próximo; algunos hasta temen que una recesión esté avecinándose.

“La economía monetaria del agujero negro - con tasas de interés estancadas en cero sin una perspectiva real de escape - se ha convertido ahora en la confiada expectativa de mercado en Europa y en Japón, con rendimientos básicamente de cero o negativos durante una generación”, señaló el fin de semana pasado Larry Summers, el ex secretario del Tesoro estadounidense. “EE.UU. está a solo una recesión de unírseles”, explicó. Agregó: “Llámesele el problema del agujero negro, estancamiento secular o japonización, este conjunto de problemas debería ser lo que preocupa a los bancos centrales”.

El panorama cada vez más ensombrecido de la economía mundial fue sin duda un tema durante la reunión anual de los banqueros centrales en Jackson Hole. Allí, las tensiones comerciales y la realidad de los poderes limitados de la política monetaria para impulsar el crecimiento empañaron las discusiones.

“Algo está sucediendo y eso está causando un replanteamiento total de la banca central y de todas nuestras nociones acerca de lo que creemos que estamos haciendo”, dijo James Bullard, el presidente de la FED de San Louis. “Simplemente tenemos que dejar de pensar que el próximo año las cosas van a ser normales”, agregó.

La mayoría de los analistas e inversionistas siguen siendo optimistas acerca de que se puede evitar una recesión en EE.UU, dado que la Fed ha mostrado su disposición a reducir las tasas de interés para apoyar el crecimiento. Más bien, un escenario similar al de Japón parece más probable, a juzgar por los precios de las acciones y por los futuros sobre tipos de interés aún elevados. Si bien esto puede parecer más benigno que una recesión, las implicaciones están lejos de ser positivas.

Para empezar, pudiera significar que los rendimientos de los bonos se mantendrán más bajos durante mucho más tiempo. Esto pudiera representar una buena noticia para los prestatarios pero, como lo demostró Japón, las tasas persistentemente bajas no necesariamente estimulan el crecimiento. Y, para los inversionistas a largo plazo, como los fondos de pensiones y las aseguradoras que dependen de un cierto rendimiento proveniente de los instrumentos de renta fija, las tasas bajas pueden presentar dificultades.

Esto es particularmente problemático para los planes de pensiones de “beneficio definido”, por ejemplo, los cuales calculan el valor de sus pasivos a largo plazo utilizando rendimientos promedio de los bonos de alta calidad. Cuando los rendimientos caen, la rentabilidad esperada por los proveedores de pensiones disminuye, su estatus de financiamiento se deteriora y ellos tienen que mantener más dinero en reserva.

La perspectiva de japonización tampoco es atractiva para las inversiones fuera del mercado de bonos, ha señalado John Normand, estratega sénior de JPMorgan. “Cuando ‘japonización’ significa un débil ciclo comercial, los inversionistas de crédito y de capital deben cuestionar las perspectivas de ganancias, recordando que las acciones japonesas tuvieron un rendimiento inferior a los bonos durante la mayor parte de la ‘década perdida’ del país”, dijo.

Robin Wigglesworth

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