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Coyuntura

Jeffrey Sachs o La Federación Mundial del Café

El analista parte de una premisa falsa y es que el sector cafetero mundial está en crisis. No lo está.

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noviembre 06 de 2019
2019-11-06 10:00 p.m.
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Era de esperarse que un estudio pagado por los productores de café del mundo –la Federación de Cafeteros de Colombia et al.– a Jeffrey Sachs et al. tuviera mucho de “ciencia amañada”, como se conoce en la literatura a los estudios científicos que pagan compañías para fortalecer su posición, como los de las petroleras para negar los efectos de los combustibles fósiles.

Empecemos por decir que Sachs parte de una premisa falsa, cayó en la retórica de que el sector cafetero mundial está en crisis. No está. Sachs dice que “a los actuales precios que reciben los productores en la finca, la producción cafetera no es económicamente viable para un número significativo, o quizás para la mayoría de los productores”. Esta afirmación no está sustentada y es falsa, miremos por qué.

No podemos estar en crisis si las cantidades producidas están en un nivel histórico sin precedentes, 170 millones de sacos. Nunca se había producido tanto café en el mundo. Brasil produce mas de 60 millones, Vietnam mas de 30 millones y Colombia lleva cinco años produciendo mas de 14 millones.

Si bien las cotizaciones en las bolsas de café de Nueva York y Londres estén bajas, eso no determina una crisis de sostenibilidad económica, para poder determinar esto se tendría que mirar por lo menos cómo son los ingresos de los cafeteros y las producciones.

Ahora bien, si bien los precios en las bolsas de Nueva York y Londres son bajos, cuando se multiplican por las monedas locales el resultado es que lo que efectivamente reciben los productores no es un precio malo. Esto se explica por las devaluaciones que han experimentado las monedas de los mayores productores. Al multiplicar los precios por las cantidades el resultado es que ingresos son muy superiores a los del pasado.

Tomemos a Colombia como ejemplo, el promedio de los ingresos por café en los últimos cinco años fue de 6,2 billones de pesos, comparado con apenas 2,2 billones de pesos en los primeros cinco años del milenio. Es decir, los cafeteros no han recibido tanto dinero, por un periodo de tiempo tan largo, desde el final de Acuerdo Internacional de Cuotas. Esto es cierto aún a precios constantes.

Ahora bien, faltaría restar los costos. Sachs no lo hace, asume que son altos. Habría que hacer esa tarea. Pero si miramos a Colombia, como contra ejemplo, vemos que el Gobierno ofreció pagar un subsidio si el precio de la carga estaba por debajo del costo de producción - se calculó en pesos colombianos, 715.000 por carga –los recursos siguen en el Ministerio de Hacienda, porque el precio ha estado en por encima de los costos de producción. Esta semana la carga se situó en 850.000 pesos.

Por lo tanto, contrario al estudio de Sachs se puede concluir que, con los actuales ingresos y costos, el sector cafetero colombiano es económicamente sostenible, de lo contrario no se produciría tanto café. Esto es aún mas cierto para productores mas eficientes como Brasil y Vietnam.

Después, el estudio analiza unos de modelos, que Sachs llama “empíricos”, para determinar cómo va a afectar el cambio climático al sector cafetero y poder concluir que el sector no es ambiental ni económicamente sostenible.

Las conclusiones son confusas y contradictorias. Por ejemplo, proyecta que por aumentos de temperatura se perderá 75% de la tierra en capacidad de producir café arábico y 63% de la tierra con capacidad de producir café robusta.

De llegar a ser ciertas estas predicciones, el menor problema para la humanidad en el 2050 va a ser la producción de café. Pero luego afirma que en todo caso el área apta para producir el grano en el 2050 será nueve veces el área en que hoy se produce.

Luego sostiene que de mantenerse los actuales precios, la caída en la productividad será de tan solo 7% y que el área de producción se reducirá en tan solo 13%. Concluyendo que la producción de arábica se reducirá en 10%, pero la de robusta aumentará, gracias a incrementos en la productividad de Vietnam, ¿entonces, no se va a reducir la producción en el mundo?

Por el lado de la demanda dice que esta aumentará en 26% para el 2050, en línea con muchos analistas.

El panorama mas lógico, no empírico, es que la oferta disminuya por efectos del cambio climático y si la demanda continua subiendo, los precios en los mercados internacionales repuntarían, haciendo todavía mas sostenible al sector.

Ahora bien, si las premisas son falsas la conclusión no puede ser verdadera. La conclusión del estudio de Sachs es que no espera una recuperación de los precios sin intervención y que por tanto se necesita una fuerte intervención en el mercado. Que esto lo diga quien fuera uno de los estandartes del Consenso de Washington es sorprendente. Se le olvida a Sachs que los actuales niveles récord de producción son el fruto del libre mercado que prevalece en el sector desde 1989.

Pero donde si definitivamente se le van las luces al creativo profesor es en su recomendación final: para hacer sostenible el sector se tiene que intervenir el mercado y para hacer la intervención se requiere un Fondo –ya no Nacional del Café, sino un Fondo Mundial del Café. ¿Quién le sopló la respuesta?–, el cual se nutrirá con la modesta suma de 10 mil millones de dólares anuales. ¡Anuales! La cifra es escandalosa. Tan descabellado como pensar que la industria tostadora la aportará.

Si el propósito de la Federación Mundial del Café era subir los precios solo hubiera necesitado comprar la cosecha colombiana por dos mil millones de dólares y la bota a la basura y los precios inmediatamente subirían y se ahorraría ocho mil millones de dólares anuales.

¿Para que tanta plata en el Fondo Mundial del Café? Seguramente para sostener a mas burócratas. Que le pregunten a un experto en la materia: a la Federación de Cafeteros de Colombia en Nueva York, quien consiguió a Sachs.

Felipe Robayo
Consultor
feliperobayo@gmail.com

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