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La mujer y la pandemia

Es necesaria la generación de datos nacionales y regionales sobre desigualdad y género que permitan establecer políticas públicas.

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agosto 11 de 2020
2020-08-11 09:19 p.m.
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El confinamiento por covid-19 ha dejado en evidencia las desigualdades y los graves problemas sociales a los que se enfrenta el mundo, acentuando las condiciones estructurales de distribución de recursos y oportunidades, así como las realidades de las violencias basadas en género (física, psicológica, simbólica, económica, patrimonial y sexual).

Una realidad es que las condiciones de desigualdad se han exacerbado de distintas formas, teniendo efectos tanto en la vida de las personas como en la economía, tal como lo muestran los datos recopilados en el último boletín publicado por la Fundación WWB Colombia sobre Violencias Basadas en Género en el escenario covid-19.

La desigual participación de las mujeres en la toma de decisiones financieras en los hogares podría derivar en afectaciones como el sobreendeudamiento a su nombre, que sean reportadas en centrales de riesgo por la imposibilidad de pagos oportunos, que permanezcan con quien las violenta ante la incertidumbre, o que se enfrenten a la pérdida de su patrimonio.

El Observatorio para la Equidad de las Mujeres, creado por la Fundación WWB Colombia y la Universidad Icesi, publicó una síntesis de dichas condiciones y una serie de recomendaciones sobre los roles de la mujer en la crisis, sus consecuencias, y estrategias de recuperación, desde una perspectiva de género. No es una lista exhaustiva, pero representativa de cómo la crisis afecta de manera diferencial a las mujeres, y evidencia el rol clave que están ejerciendo en las estrategias para afrontar la situación.

El documento analiza la experiencia de las mujeres frente a la pandemia evidenciando algunas particularidades como, mayor exposición al virus al constituir el 70% de la fuerza de trabajo en el sector social y sanitario; mayor precariedad económica al predominar el trabajo femenino en sectores de baja productividad; el alto riesgo al que se exponen por actividades económicas estigmatizadas como el trabajo sexual; la afectación de sectores de la economía que emplean una gran proporción de fuerza de trabajo de las mujeres y la mayor exposición a las violencias domésticas.

La realidad no da espera. Es necesaria la generación de datos nacionales y regionales sobre desigualdad y género que permitan establecer políticas públicas con perspectiva de género.

Igualmente, es relevante la inclusión de las mujeres en los cuerpos directivos de organismos encargados de desarrollar estrategias de recuperación en el mediano y largo plazo. Así mismo, asegurar servicios de prevención, denuncia y atención en relación con la violencia y hacer relevantes los productos para la protección de la vida y la salud sexual y reproductiva.

A nivel económico se debe impulsar el potencial de las mujeres para el desarrollo de iniciativas económicas y sociales colectivas, y al mismo tiempo proporcionar una renta de hogar femenina.

Fortalecer los mecanismos de financiamiento a sectores feminizados de la economía y proveer de protección social y reconocimiento económico, por ejemplo, a las trabajadoras de cuidado. El futuro requiere que se invierta ya en proyectos de impacto social y en procesos de empoderamiento de las mujeres por la rentabilidad social que ellas producen.

Daniela Konietzko
Presidenta Fundación WWB Colombia

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