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La Ocde llegó para quedarse

Ser miembro de Ocde le permitirá al país incidir en la agenda externa. En el seno de la organización se discuten reglas que rigen la economía global.

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julio 18 de 2019
2019-07-18 09:28 p.m.
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El ingreso de Colombia a la Ocde (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), en mayo del año pasado, fue uno de los mayores logros de Colombia en las últimas décadas.

Desde el punto de vista económico y también desde una óptica internacional. Ahora que el Congreso de la República ha aprobado los dos tratados que materializan el ingreso del país a dicha organización y que la Corte se dispone a ratificarlos, vale la pena hacer las siguientes consideraciones, revestidas de una dosis de optimismo.

Es muy valioso ver cómo el Gobierno Nacional está consolidando la relación del país con la Ocde. Esto demuestra continuidad y estabilidad en la política económica, característica por la que siempre se ha destacado el país. Esta estabilidad tecnocrática, presente en la actual Administración, ha sido garante del histórico buen funcionamiento de la economía colombiana.

Lograr el acceso a la Ocde fue también un reconocimiento para los funcionarios públicos del país. Un homenaje a la calidad del servicio público colombiano. Una distinción a esa tecnocracia que se la juega permanentemente por el país, aun cuando su trabajo implique enormes riesgos jurídicos y personales, y estigmatizaciones de toda índole. Mi posición como colaborador en el proceso de acceso a la Ocde me permitió constatar de primera mano cómo los funcionarios colombianos eran elogiados por sus pares de otros países dadas sus altas credenciales técnicas.

Si queremos mejores políticas públicas, tenemos que permitir que quienes la diseñan interactúen con los mejores. En 2016 recibimos en la Embajada en Francia una visita de la plana mayor de un destacado grupo empresarial colombiano con connotada presencia internacional. Este grupo de ejecutivos quería conocer de cerca el acceso a la Ocde y su posible impacto en la actividad empresarial colombiana. Una de sus conclusiones me sorprendió. Para ellos, la Ocde es el mejor ejercicio de planeación estratégica que pueden tener los funcionarios públicos colombianos. “Nos da tranquilidad y optimismo saber que quienes diseñan las políticas tengan esta oportunidad de saber que están haciendo sus pares en el resto del mundo” afirmó uno de los ejecutivos.

Y es precisamente el sector privado el beneficiario de una estrecha relación entre Colombia y la Ocde. Esta relación será garantía que el Gobierno colombiano actuará conforme a la evidencia y a estrictos estándares de transparencia. En otras palabras, es una brújula de la política pública. Cabe recordar que gracias al proceso de acceso la Ocde se acabaron los decretos, resoluciones o directivas ‘sorpresa’. Hoy es obligatorio consultar mínimo 15 días cualquier regulación.

Por último, ser miembro de la Ocde le permitirá a Colombia incidir en la agenda internacional. En el seno de la organización se discuten y redactan reglas que rigen la economía global. El plan mundial contra la evasión tributaria internacional (BEPS, por sus siglas en ingles) fue el más reciente de caso, que se tradujo en recomendaciones que están siendo implementadas en 129 países. Pertenecer a la Ocde permite incidir en estas negociaciones velando por los intereses del país. No estar, implica que alguien negociará las reglas y más tarde nos contarán del resultado.

Es importante apoyar al Gobierno en los siguientes pasos de cara la consolidación final de la relación con la Ocde. Este trabajo les dará a este y los gobiernos venideros, ideas frescas basadas en evidencia y sin tinte ideológico. Siempre será útil e iluminador tratar de emular los éxitos y evitar los fracasos de otros países.

Sebastián Trujillo
Economista de la U. de los Andes.
Máster en Administración Pública.

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