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Análisis

La Posibilidad Real de un Coup d’Etat en EE.UU.

No es solo una posibilidad retorica a bola de demolición constitucional que desciende sobre la Corte Suprema de Justicia podrá ir mucho más allá… 

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octubre 01 de 2020
2020-09-30 10:59 p. m.
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"Quemarlo todo". "La civilidad está muerta". Así han respondido las principales voces políticas a la situación creada a raíz de la muerte de la jueza del Tribunal Supremo Ruth Bader Ginsburg. ¿Podría acaso este incidente trasformar el panorama político del país más rico de la Tierra? El solo hecho que líderes políticos de ambos bandos invoquen tal posibilidad es una señal clara que algo fundamental cambiara la estructura política estadounidense.

Curiosamente, esta preocupación realmente no tiene mucho que ver con la disputa de las próximas elecciones. Ni se relaciona con la contingencia de que la Corte Suprema tenga la última palabra para decidir quién ganó; como lo hizo en la decisión de 2000 Bush v. Gore. Tampoco con la eventualidad de que el actual ocupante del Despacho Oval se niegue a acceder la derrota. Es algo que va mucho más lejos. Lo que se juega en los próximos cuarenta días es algo más que la elección presidencial; es el fundamento mismo de su Carta Magna. Este mensaje no es especulación periodística sino el resultado frio y desapasionado de la Teoria de Juegos.

Una versión simplificada del ‘juego’ histórico ejecutado por los jugadores que representan la cúspide de los tres poderes del gobierno federal: el legislativo, el ejecutivo y el judicial (los tres pilares de los famosos ‘Checks and Balances’ de la democracia Americana), demuestra cómo está a punto de romperse el elemento que los mantiene unidos. No porque alguna de las estrategias (Republicana o Demócrata) se imponga; sino porque se ha violado la reina de las reglas: Como elegir al árbitro o ‘referee’ (léase: La Corte Suprema de Justicia).

El permanente ‘tire-y-afloje’ de los partidos oficiales, en Teoría de Juegos, se denomina “Tit-for-Tat’ u ‘ojo-por-ojo’. Este comportamiento de colaboración ha prevalecido desde que los siete Padres de la Constitución Americana acordaron los principios o reglas del juego y aseguraron que la estrategia de negociación fuera una de cooperación con diferencias. Sin embargo, los recientes desarrollos motivados por un presidente que gusta de caminar por senderos por fuera de las normas establecidas, han desbordado el contexto de colaboración y se ha instalado uno de confrontación sin dejar espacios para resolver las diferencias. Es la primera vez que esto sucede en EEUU; donde los espacios de diálogo y negociación se reducido a un conjunto vacio.

En términos de la Teoría de Juegos, esto equivale a pasar de ‘Tit-for-Tat’ a ‘Tat-for-Tit’. Un salto de 360 grados y quizás uno hacia el vacio. De cooperación a confrontación en el ambiente de mayor hostilidad bi-partidaria de la historia reciente de EEUU. Ya no es acerca de estrategias sino de las reglas mismas del juego. Es decir, escoger el reemplazo de la Juez Ginsburg, violando los acuerdos establecidos, equivale a que uno de los equipos, digamos el Real Madrid, escoja unilateralmente al árbitro (árbitros) de sus próximos partidos.

Romper las reglas de supervisión del juego rompe la esencia del acuerdo constitucional. La cuna de la democracia moderna, incluso si debe compartir ese título con Suiza y San Marino, está a punto de volar en astillas. Ello generara un vacio que Trump aprovechara para satisfacer la máxima aspiración de su electorado rico, blanco y temeroso de ser desplazado por minorías y así asumir el golpe de Estado (definido como “una toma repentina del poder político por parte de un grupo de poder no legítimo, violando las reglas legales de sucesión,” según la Enciclopedia Británica).

EEUU bajo un dictador? Esa es la pregunta que hoy se hacen los estudiosos de la constitución. Dictadores de todos los colores y tamaños ha habido en la historia; pero al fin y al cabo dictadores, que someten las leyes a su albedrio para acabar (aplastar) la oposición. No todos los dictadores necesariamente llegan al poder mediante el uso de la fuerza militar como sucedió con Hitler, Stalin, Mussolini y Franco. Ellos llegaron al poder pacíficamente. Además, quienes lo desean saben que el colapso del sistema constitucional no necesariamente tiene que destruir la economía. Ello no sucedió con Porfirio Díaz (México), Anastasio Somoza (Nicaragua) o Pinochet en (Chile). Pero podrán los Americanos tolerar una autocracia? Basta ver lo que sucede en Venezuela (Maduro)o Bielorrusia (Lukashenko).

Vale recordar que la mayoría de las crisis constitucionales comienzan con la toma del poder judicial por parte del ejecutivo. Franco, Lenin, Batista, Idi Amin, Kim Jong Un (y su padre y abuelo), incluso Sadam Hussein, todos tomaron control sobre los tribunales para aplastar a sus enemigos políticos y establecer la 'legitimidad.' Primero hay que dominar la justicia, después viene el ejército.

La miopía y avaricia de los Republicanos por tomar control de la Corte Suprema por las próximas dos o tres generaciones ha liberado al genio asesino, del sistema de reglas, de la botella. Si alguna vez Ud. imagino como algo podía aplastar el sueño de los Padres Fundadores del sueño Americano, basta con asomarse a ver como una poderosa bola de demolición esta pulverizando los pilares blancos del edificio de la Corte Suprema de Justicia de EEUU.

Rodrigo Villamizar Alvargonzalez
Exministro de Energía de Colombia y Embajador, Jefe de Estrategia de Kaiserwetter Energy Asset Management S.L.U. es profesor de la U de San Diego e IEB de Madrid.

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