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Lenguaje moral

La experiencia de comunidades locales en diversos lugares del mundo sugiere la existencia de un sistema, que mantiene la cohesión en la vida diaria. 

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febrero 28 de 2019
2019-02-28 08:51 p.m.
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Al entrar al Parlamento tenía claro el objetivo: lograr el apoyo del partido liberal canadiense para la aprobación del TLC con Colombia. La reunión con Michael Ignatieff, líder de la oposición, era clave para obtener la mayoría necesaria para la ratificación. El gobierno conservador de Harper promovía el acuerdo, pero los liberales tenían dudas acerca de sus bondades y exigencias.

Al final, sumaron sus votos y Canadá dio su aprobación definitiva, lo que permitió la entrada en vigencia del tratado meses más tarde, en junio de 2010. El esfuerzo de todo el equipo que trabajó en la negociación y ratificación se vio compensado por el resultado. Yo me sentía parte de ese empeño. Junto a ello, la suerte me entregó en bandeja un regalo no escrito en el libreto de la relación bilateral.

A Ignatieff lo había conocido en Inglaterra cuando él era profesor en la Universidad de Oxford y yo un estudiante. Lo admiraba como intelectual y de manera particular me había impresionado su biografía sobre uno de los intelectuales europeos más importantes del siglo XX, también profesor de Oxford: Isaiah Berlin.

A la salida de la reunión, habiendo encontrado su disposición para apoyar el acuerdo de libre comercio, atravesé la puerta de su oficina con una copia del libro firmada de su puño y letra. ¡Obsequios de la vida!

La trayectoria política de Ignatieff al frente de su partido no terminó bien. En las elecciones siguientes del 2011 perdió estrepitosamente y renunció luego a la jefatura de la oposición. Pero, sigue siendo uno de los más destacados pensadores contemporáneos con gran capacidad de divulgación de sus pensamientos y análisis.

En su último libro, Las Virtudes Cotidianas (2018) plantea que, ante la pérdida de orden y estabilidad, ante la fractura de la política, de los mercados y la política internacional, ni siquiera el lenguaje de los derechos humanos permite aglutinar a las sociedades. Sin embargo, la experiencia de las comunidades locales en diversos lugares del mundo sugiere la existencia de un sistema operativo, que mantiene la cohesión en la vida diaria. De alguna manera, es la reivindicación del valor del lenguaje moral en un mundo más pequeño, más íntimo, como el de la familia y el barrio. Las lealtades locales son el punto de partida de la tolerancia, el perdón y la confianza.

Buen tema de discusión. Como lo es también el que existan políticos que pasan por esa actividad, no como una profesión vitalicia, sino como una etapa de servicio. Y ante la retirada, sirven a la sociedad desde la academia o la frontera del pensamiento crítico. Pocos como esos, como Fernando Henrique Cardoso o Alberto Lleras Camargo.

Ignatieff ya no es un político activo, quizás nunca lo fue. Yo tampoco tengo la responsabilidad de representar a Colombia como canciller, pero me encantaría encontrarme de nuevo con él para conversar un rato, intercambiar algunos apuntes y salir con su último libro debajo del brazo y su firma estampada en él.

Jaime Bermúdez
Excanciller de Colombia

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