Otros Columnistas
Análisis

Lo que se juega Bogotá, más allá de los candidatos a la alcaldía

Los capitalinos se interesan mucho más por la política nacional que la local.

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
octubre 26 de 2019
2019-10-26 11:42 a.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

A pocas horas del escrutinio del 27 de octubre, todo ha sido dicho sobre la campaña a la alcaldía de Bogotá y sus candidatos, pero vale la pena también recordar varios otros elementos importantes que están en juego en la capital este domingo.

Lo primero será observar el comportamiento de la participación electoral. Las elecciones locales son las que más movilizan a los colombianos, con una tasa de participación que llegó en 2015 a 60% al nivel nacional. No obstante, esta participación es mucho menos fuerte en las grandes ciudades, y en Bogotá en particular.

En las pasadas elecciones a alcaldía, fue apenas de 51,5%, cuando en las presidenciales de 2018, la participación fue de 65%.

Esto indica que los capitalinos se interesan mucho más por la política nacional que la local, y eso es un dato preocupante, que influye sobre el nivel de legitimidad del alcalde.

Será por tanto importante averiguar si el alcalde electo cuenta con un nivel de apoyo suficiente, sobre todo si, como lo sugieren las encuestas, la diferencia es pequeña entre el vencedor y el segundo.

Otro tema muy vinculado, ya que la participación se diferencia según los barrios, tiene que ver con la alta polarización social que conoce Bogotá, y que se tradujo electoralmente en un voto muy diferenciado según los estratos en las pasadas elecciones.

Enrique Peñalosa logró un porcentaje de casi 73,3% en los puestos de votación ubicados en los barrios estrato 6, y apenas 14% en los puestos de los barrios estrato 1. A la inversa, Rafael Pardo, Clara López y Francisco Santos se repartieron los votos de los estratos bajos, sin poder llegar mucho a los estratos altos. Dicha estructura también era visible en 2011, y se verificó de igual manera a la presidencial de 2018.

Este trasfondo explica en parte la famosa “polarización política” que muchos comentan, en general para deplorarla. Corresponde también a una polarización social en la cual se arraigan las diferencias políticas y pueden generar agresividad.

En la presente campaña, los dos candidatos punteros (que son los dos más al centro del espectro político) han hecho énfasis sobre la necesidad de superar la polarización. Habrá que ver si esta llamada se traduce en unos electorados más homogéneos o si se reproduce el fenómeno de la segmentación social de los electorados, lo que dificultaría el aterrizaje del discurso anti-polarizador.

Otra apuesta importante tiene que ver con el Concejo. Si la elección a la alcaldía entusiasma menos a los bogotanos que la presidencial, la del concejo es un verdadero desastre en términos de legitimidad.

El voto blanco llegó a su récord nacional en este escrutinio con 14,6% en 2015, lo que muestra la fuerte desconfianza que suscita dicha institución entre los habitantes de la capital. El laxo control político que hizo a la gestión de la administración impopular de Enrique Peñalosa, con contadas excepciones, no es de naturaleza a revertir esta tendencia.

El concejo sigue dominado por maquinarias sin mayor representación social que impiden la renovación de un órgano con grave déficit de credibilidad. En esta perspectiva, ¿Será posible que la derrota parcial de las maquinarias que pudimos observar en Bogotá en las elecciones legislativas de marzo de 2018 se reproduzca para el concejo? Algunas listas apostaron a figuras nuevas populares en la sociedad civil o en redes sociales, y habrá que ver si esto se traduce en unos votos capaces de aportar sangre nueva a un concejo que lo necesita desesperadamente.

Al respecto, habrá que observar también cómo se implementa (o no), el estatuto de la oposición. ¿El “primer derrotado” de la alcaldía aceptará apostarle a la democracia local para liderar la oposición en el concejo? Esto ayudaría probablemente a dar al cabildo una nueva visibilidad y algo de dinamismo.

El hecho de que los partidos se declaren en apoyo al alcalde, independiente o de oposición también iría en el mismo sentido. Sin embargo, nada indica que esto pueda funcionar a nivel local con tanto éxito como a nivel nacional, en ausencia de grandes incentivos para declararse en oposición.

En cualquier caso, estos varios elementos pocos comentados en la campaña son también temas a observar para estas elecciones, porque tendrán un impacto importante sobre la estabilidad institucional del distrito independientemente de quién sale electo este domingo.

Yann Basset
Profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
Especial para Portafolio

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes