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Los efectos invisibles de las medidas de la Reserva Federal

La Fed le apostó todo a que la inflación que hoy duerme no despertara y que la población ignorara el envilecimiento de la moneda.

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abril 15 de 2020
2020-04-15 05:27 p. m.
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La semana pasada una cadena de noticias estadounidense mostraba dos anuncios simultáneamente; uno mencionaba la mejor semana de los retornos del Índice Dow Jones desde 1938 y otro mostraba como 16 millones de norteamericanos han perdido su trabajo en los últimos días. ¿Cómo esto puede ocurrir al mismo tiempo? La respuesta radica en las últimas acciones de la Reserva Federal (la Fed), particularmente en la gigantesca cantidad de inyección de liquidez al sistema. Estas acciones generan una disonancia temporal del mercado de valores con la realidad económica. La Fed está dejando las consecuencias invisibles del efecto de la creación de dinero a un lado, ignorando su efecto inflacionario y el envilecimiento de la moneda (no confundir con devaluación).

A raíz de la crisis desatada por el COVID-19 la Fed respondió con las medidas más agresivas efectuadas en toda su historia. La Fed está comprando bonos soberanos en toda la curva, bonos corporativos de grado de inversión y por primera vez bonos basura corporativos o “High Yield” y sigue ofreciendo liquidez ilimitada a través de sus operaciones REPO, entre algunas de las medidas incorporadas (son muchas más).

De estas medidas, las cuales algunas son necesarias, existen muchas que son peligrosas con grandes efectos de segundo orden. La más peligrosa es la creación de dinero para la compra de activos financieros en grandes cantidades. Para darnos cuenta de la magnitud de estas medidas es importante compararlas con las de la crisis financiera del 2008. Los activos de la Fed en febrero de 2007 eran US 890 mil millones, la Fed incorporo la expansión cuantitativa o “QE” una vez la crisis empieza y continúo creando dinero hasta el 2017 cuando el balance de activos de la Fed alcanza USD 4.5 billones (4.5 trillones en nomenclatura anglosajona). La Fed consiguió reducir sus activos de US 4.5 billones a US 3.7 billones en el 2018. Esta reducción termino en octubre de 2019 cuando el mercado empezó a tener problemas de liquidez y la Fed una vez más empezó a crear más dinero y expandir su balance.

Durante los diez años después de la crisis financiera, la riqueza promedio de las familias estadounidenses aumento de US 60.000 en el 2009 a US 120.000 en el 2019 (datos tomados de la FRED) y los índices bursátiles llegaron a máximos históricos triplicando niveles vistos en 2009. Estas medidas tomadas nominalmente no reflejan el efecto real de la creación de dinero por parte de la Fed.

En cambio, si tomamos de la riqueza promedio de las familias estadounidenses en una moneda dura (que no se puede crear arbitrariamente) como el oro, los niveles de riqueza al final del 2019 son equivalentes a los de 1970, y el mercado accionario estadounidense medido con la proporción del índice Dow Jones sobre oro, no ha recuperado el máximo de 1999. En el largo plazo el mercado bursátil americano ha superado al desempeño del oro, pero la diferencia no es tan alta (comparada si es medida en dólares) y existen periodos extensos en donde el oro es el activo de mejor desempeño.

Estos efectos no nos muestran los retornos generados por la posesión de oro (el oro preserva riqueza, pero no genera retornos), esto en cambio muestra la gran pérdida de valor del dólar a través del tiempo. La riqueza de las familias y los activos financieros están denominados en una unidad que se deprecia a través del paso del tiempo, el dólar. La apuesta más grande que podemos hacer hoy con estas medidas tan agresivas es esperar una enorme aceleración de la pérdida de valor de este.

La Fed aumento su balance en los últimos seis meses de US 3.85 billones a US 6.1 billones, solo el último mes lo aumento en US 1.5 billones. La oferta monetaria M2 aumento en el mes de marzo 4.8%, cuando normalmente M2 crece alrededor del 6% anualmente. Teniendo la economía paralizada, estos nuevos dólares creados no tendrán velocidad y con millones de desempleados estos dólares en vez de circular en la economía tendrán que encontrar un hogar en activos financieros, aumentando aún más el incremento artificial del precio de estos.

El gobierno americano, anuncio un estímulo de US 2 billones que tendrán que adicionarse al déficit que actualmente es de US 1 billón, el cual aumentará con una recaudación menor de impuestos generando una inmediata necesidad de financiación de más de US 3 billones. Esta deuda será monetizada en su mayoría por la Fed, generando aún más creación de dinero.

Por una parte, la Fed comprando activos financieros en estas proporciones sin prestar atención a los fundamentales genera una destrucción al descubrimiento de precios, aumenta artificialmente los precios, degrada la moneda y aumenta la peligrosa diferencia entre personas dueñas de activos comparada con los asalariados y tenedores de efectivo, como lo vimos en los últimos diez años.

Por otra parte, la Fed le apostó todo a que la inflación que hoy duerme no despertara y que la población ignorara el envilecimiento de la moneda. La enorme cantidad de creación de dinero acompañado por una cadena de suministros impactada por Covid-19 puede ser el catalizador en el mediano plazo de combinar escases de productos con exceso de dinero en circulación, el coctel que por siglos ha generado inflación.

En este ambiente las inversiones en oro y acciones que sean beneficiarias de un ambiente inflacionario son esenciales. Esto incluye a nuestro Banco de la Republica, que con solo menos del dos por ciento de sus reservas internacionales en oro, está descuidando nuestra riqueza.

La Fed lamentablemente está tratando de apagar un incendio sin medir las consecuencias a largo plazo y decidió únicamente seguir los peligrosos pasos de John Law y Keynes rechazando las enseñanzas de Ludwig von Mises al decidir la degradación de su moneda y acariciar la cola del dragón dormido llamado inflación.

Jean Philippe Tissot

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