Otros Columnistas
análisis

¿Los grupos de ahorro comunitario promueven la informalidad?

Estos son modelos de inclusión financiera que proveen oportunidades de crédito, ahorro e inversión a comunidades pobres. 

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
mayo 16 de 2019
2019-05-16 08:40 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Estos grupos de ahorro / mecanismos comunitarios de ahorro y crédito (GA/MCAC) son modelos de inclusión financiera que proveen oportunidades de crédito, ahorro e inversión a comunidades pobres a las cuales el sistema financiero formal no considera oportunidad de negocio y, por lo tanto, no cuenta con productos adaptados a sus necesidades. Los GA/MCAC cuentan con metodologías sofisticadas que permiten la rotación de dinero entre miembros de una comunidad de forma fácil, segura, eficiente y de bajo costo.

A pesar de la amplia evidencia sobre los beneficios de estos modelos, ha habido voces que los desincentivan bajo el argumento de que promueven la informalidad. Este razonamiento es erróneo, tanto para la informalidad como concepto amplio, como para la informalidad financiera específicamente.

La informalidad es una idea compleja que cuenta con un error histórico en su conceptualización, ya que usualmente se define como la falta de aquello que caracteriza la formalidad. Según Keith Hart, uno de los principales autores en este tema, esta relación es errónea y es el origen de muchas fallas en la política pública. En todo caso, la falta de datos del sector informal lo ha dejado vulnerable a ser satanizado o criminalizado, cuando en realidad es la principal fuente de empleo e ingresos de comunidades pobres en los países en vías de desarrollo.

No se puede negar que la informalidad tiene desventajas, pero tampoco que son numerosos los intentos fallidos de formalizar a empresas y personas. Lo anterior no quiere decir que hay que dejar de intentar, pero mientras se encuentra la solución, no hay que olvidar que el objetivo final es el de mejorar la calidad de vida de los trabajadores informales.

La informalidad financiera es un nivel más específico, que trata del ofrecimiento de servicios financieros no regulados o supervisados por las autoridades competentes. Para dar marco al análisis, utilizo dos fuentes de referencia: por un lado, la informalidad financiera según la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP del Perú; por otro, el estudio del Banco Mundial sobre informalidad y exclusión en el que se describen las ‘razones de ser’ o fuentes de la informalidad.

En el primer caso, se habla de captación de dinero no autorizada cuando una persona invierte en supuestos productos o servicios que le generarán rendimientos altos y ganancias en poco tiempo. Los GA/MCAC han desarrollado formas seguras de que esto no suceda. Analicemos el modelo de Bankomunales, desarrollado por Fundefir y apoyado por la CAF en América Latina: el modelo es asociativo, los socios compran acciones por un valor que ellos deciden y reúnen un capital que es repartido en forma de crédito; el dinero siempre está en manos de varios y nunca en las de pocos, mitigando el riesgo; la tasa de interés es definida por los socios y resulta de un balance entre lo que como prestatarios deben pagar y como prestamistas ganan. Los socios cumplen ambos roles: aprenden que el éxito del banco depende de su capacidad de colocar el dinero, por lo que no hay captación.

También en el primer caso habría lugar a préstamos fraudulentos cuando hay ofrecimiento de condiciones de crédito atractivas que condicionan el desembolso al pago de un depósito previo, pólizas, seguros, gastos o multas. Una vez la persona paga, el desembolso no se efectúa.

Al respecto, analicemos de nuevo a los Bankomunales: la entidad otorga crédito solo a sus socios, no se permite dar/recibir dinero de externos; los fondos provienen de la compra de acciones de sus socios, quienes se conocen y confían entre ellos; cada socio sabe exactamente lo que tiene en acciones y el capital total del banco; en ningún momento se solicita el pago de un deposito, póliza o seguro, y esta transparencia transaccional permite que los socios tengan toda la información necesaria y suficiente.

Un último aspecto relacionado con la informalidad financiera es el de aparentes empresas supervisadas por la institución estatal, es decir, firmas que proveen servicios financieros y dicen estar supervisadas por la institución estatal encargada, cuando en realidad no lo están. No es el caso de los GA/MCAC, ya que son grupos comunitarios que no desarrollan servicios financieros para terceros, sino soluciones de financiamiento para sus miembros.

En cuanto al segundo caso, el Banco Mundial ha explorado las razones de ser de la informalidad en tres categorías: empleados, micro- empresas y empresas. Si analizamos las formas mediante las cuales los GA/MCAC podrían promover la informalidad, encontraríamos algo tan absurdo como esto:

Empleados: para los que preferirían un trabajo con protección laboral, pero no lo consiguen, los GA/MCAC impiden a sus miembros acceder a un trabajo con protección laboral. Empleados que renuncian a un trabajo formal para iniciar su emprendimiento; mujeres que dejan trabajos formales para concentrarse en su hogar, los GA/MCAC motivan a sus socios a renunciar a su trabajo formal.

Microempresas: sin intención/potencial de crecimiento, los GA/MCAC influencian la intención/potencial de crecimiento de estas. Microempresas que no pueden expandirse por regulaciones gubernamentales excesivas, los GA/MCAC influencian las regulaciones gubernamentales.

Empresas: compañías e individuos que evitan impuestos y otras regulaciones porque ‘todos los demás lo hacen’, o porque la aplicación es débil y/o desigual, los GA/MCAC promueven que sus miembros eviten impuestos y otras regulaciones porque ‘todos los demás lo hacen’ o influyen en la aplicación de la norma. Compañías que registran solo una parte de sus trabajadores/ventas, debido a una carga reglamentaria excesiva, los GA/MCAC promueven las prácticas de registrar solo una parte de los trabajadores/ventas.

Los anteriores planteamientos permiten apreciar lo errado de la idea de que los GA/MCAC promueven la informalidad. Adicionalmente, en un mundo en donde la desigualdad cada vez es mayor, parece injusto, e incluso cruel, desincentivar el apoyo a dichos mecanismos por esta idea.

Andrea Castaño Ramírez
Asociación de exalumnos, London School of Economics en Colombia

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado