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Los siete decenios de la nueva República China

Hacia el 2050, según el Presidente Xi Jinping, “China se posesionará en el mundo”, lo cual significa que se constituirá en la primera potencia global.

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octubre 10 de 2019
2019-10-10 10:00 p.m.
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Frente a un mar de rostros reunidos en la plaza Tian Anmen el primero de octubre de 1949, Mao Zedong hizo retumbar en el espacio esta frase emblemática: “¡El pueblo chino se ha puesto de pie!”. De este modo declaró fundada la República Popular China.

Se cumplen este año siete décadas de la fundación de la nueva China, lapso en el cual el país pasó de ser uno de los más pobres del mundo a ostentar el segundo producto interno bruto global.

Hacia el 2050, según el Presidente Xi Jinping, “China se posesionará en el mundo”, lo cual significa que se constituirá en la primera potencia económica global.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas de China, ese país generó en el 2017 una riqueza total de 12,86 billones de dólares, registrando un incremento del 11,2 %respecto del 2016. Las ventas minoristas aumentaron un 10,2 %ese mismo año, mientras que el incremento de la producción industrial fue del 6,6 por ciento.

Según la misma fuente, en el 2017 la economía china creció a un 6,9 por ciento, con lo cual terminó la tendencia a la desaceleración gradual iniciada en el 2011.

En cuanto al nivel de vida de los chinos, la subsecretaria general de las Naciones Unidas, Amina J. Mohammed, recientemente calificó de inmensos los logros obtenidos por China en la disminución de la pobreza. Afirmó que su éxito provee múltiples lecciones para otros países en desarrollo.

La funcionaria señaló que China condujo a 800 millones de personas a superar la línea de pobreza en un espacio de cuatro décadas: 70% de la reducción mundial de la pobreza. Esto ha permitido que el coeficiente Gini haya caído del 50 registrado en 2008 hasta un 46,2 en 2015.

MÁS EDUCADOS E INNOVADORES

En educación, tal como dice la vicepresidenta del Banco Mundial para Asia oriental y el Pacífico, Victoria Kwakwa, “proporcionar educación de alta calidad a todos los niños (…) es la base para una economía fuerte y la mejor forma de detener y revertir las crecientes desigualdades… China y Vietnam evidencian fuertes resultados en la enseñanza de alto nivel y equitativa”.

China ha implementado una estrategia de largo plazo para convertirse en una economía de alta tecnología. El país tiene el sistema educativo más grande del planeta, con 182 millones de estudiantes matriculados en educación básica. La matrícula neta en escuelas primarias en China ascendió a 99,9% en 2015.

Las calificaciones PISA en Vietnam y algunas regiones de China muestran que estudiantes de los hogares más pobres arrojan buenos resultados en matemáticas y ciencias, mejores incluso que los estudiantes promedio de países de la OCDE.

De acuerdo con el Ranking Web de Universidades, entre 2.206 universidades del mundo se destacan tres de China: Universidad de Tsinghua, lugar 45; la Universidad de Pekín (59); la de Zhejiang (98), y la Universidad Jiao Tong de Shanghai (101).

El Índice de Desarrollo Humano (ingresos, salud y educación) de Naciones Unidas ubicó a China en 2016 en el sitio 90 entre 188 países y regiones. En materia de innovación científica y tecnológica, China ha alcanzado logros más que significativos en las últimas siete décadas.

Entre ellos se cuentan el telescopio-observatorio más grande del mundo, para explorar la vida en otros espacios de la vía láctea; la posibilidad de que las córneas de los cerdos sean trasplantables a los ojos de los seres humanos; el diseño de una clave cuántica desde un satélite a la Tierra, base para la construcción de una red global de comunicaciones cuánticas a prueba de ataques cibernéticos; los trenes de alta velocidad Hexie, los más rápidos del mundo, con una velocidad de 500 kilómetros por hora, y Tianhe, el computador más rápido del planeta para aplicaciones civiles y militares, que puede realizar 2.500 billones de operaciones por segundo. Pesa 155 toneladas y vale 88 millones de dólares.

El avance de China es prodigioso, tanto en la proporción del I+D respecto del PIB como en el número de investigadores, de solicitud de patentes o grado de excelencia de los centros de investigación, poniendo así en entredicho la hegemonía de Estados Unidos, así como las posiciones de Europa y Japón en este campo.

LAS REFORMAS DE DENG

Dura fue la batalla de Deng Xiaoping para recuperar una visión correcta de la política y una noción científica de la economía e imponer finalmente el modelo vigente de economía de libre mercado con características chinas.

En un balance que se haga de estas siete décadas no puede faltar una creación estelar: los institutos y aulas Confucio que, cuantificados en más de un millar, están repartidos por los cinco continentes. Son la expresión del idioma más hablado del mundo y de una de las culturas vivas más antiguas del planeta.

Destaco también de este nuevo período el papel del Presidente de China, Xi Jinping, que en la última Conferencia de Davos, en Ginebra, se consagró como un líder de talla mundial. Además, por su concepción y puesta en práctica de un proyecto de dimensión planetaria: la nueva ruta de la seda.

Enrique Posada Cano
Director del Observatorio Asia Pacífico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano

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