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Luces y sombras en el manejo del sector TIC

La tolerancia sobre el nuevo operador Wom y otras decisiones polémicas marcaron el balance del 2020 para el Ministerio de las TIC.

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diciembre 23 de 2020
2020-12-23 08:00 p. m.
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El Ministerio de las TIC no puede tocar todas las trompetas en su balance del año que termina. Junto a realizaciones importante que es justo reconocer, como mayor espectro disponible para las telecomunicaciones, contratos de conectividad andando y la formación de los primeros cinco mil programadores, de un total de cien mil que serán formados para llenar el vacío que tiene la economía colombiana, hubo licitaciones severamente cuestionadas y decisiones sobre asuntos delicados que causaron polémicas.

El contrato de operación del dominio .CO, valioso activo digital del país, fue entregado a la misma empresa que lo administraba antes, Neustar, la cual mantiene en curso una demanda contra el Estado colombiano en tribunales internacionales, que de ganar traerá pérdidas enormes para el erario público.

Contra las recomendaciones de la Procuraduría, Mintic se sostuvo en entregar ese importante negocio a un operador cuestionado, que realizó maniobras sospechosas, incluido el cambio de dueño sin informarlo, que por años pagó una pírrica suma al país por un negocio que explotó con gran éxito, y otras burlas al Estado.

Todo el mundo –incluido el director de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, Camilo Gómez– vio inconveniente entregarle la administración del dominio .CO, excepto Mintic.

En la licitación para conectividad rural, cerrada hace apenas unos días, uno de los ganadores fue una empresa también cuestionada, sin experiencia alguna, de esas que se crean para participar en licitaciones de cualquier cosa.

También en dicha licitación se permitió la participación de un asesor vigente del Mintic como representante de una empresa licitante. Nadie explicó todavía por qué se permitió esa incompatibilidad de intereses en un proceso en el que estaban en juego dos billones de pesos de los colombianos.

Sin duda, el asunto más polémico es la llegada del nuevo operador de telecomunicaciones Wom, propiedad de la compañía Novator Partners Telecom.
Es todo un lujo por esta época lograr un nuevo operador móvil en casi cualquier mercado, porque hay pocos interesados en expandirse en un negocio que no pasa sus mejores días. Pero conseguirlo no debería costar el sacrificio de las normas vigentes en Colombia.

Esta empresa realizó en un año varias infracciones éticas y jurídicas inaceptables. Durante la licitación de espectro en diciembre pasado ofreció por una franja de 700 Mhz diez veces más que el valor promedio del mercado. Pocos días después dijo que se trató de un error de teclas del funcionario que hizo la oferta y desistió del negocio, como cuando alguien devuelve una mercancía en un supermercado.

Mintic, contra las recomendaciones de la Procuraduría y la Contraloría, aceptó deshacer el negocio e impuso la sanción más baja posible.

Después vino una acusación más delicada. Es probable que esta empresa adquirió a Avantel desde febrero del presente año, pero solo lo informó al Estado en junio, presumiblemente con la pretensión de lograr la condición de operador entrante antes que se conociera la adquisición.

Un operador entrante goza de ventajas importantes, como tarifas de interconexión con los demás operadores y roaming nacional a mitad de precio, así como plazos más largos para pagar al Estado el valor de las licencias de uso del espectro. Pero esa condición aplica para quien comienza de cero en un mercado, como un estímulo para que despliegue sus propias redes.

Los operadores establecidos sostienen que si adquiere las más de dos mil antenas y los dos millones de usuarios de un operador existente, como ocurrió al adquirir Avantel, debería perder esas ventajas.

La Comisión de Regulación de las Comunicaciones CRC, en una resolución expedida el pasado mes de octubre, se inclinó por garantizar la condición de entrante a Wom, y el próximo lunes deberá decidir una apelación presentada por Claro en contra de dicha decisión.

Ninguna de las instancias que deben dirimir las demás acusaciones quiso decidir y se va el año en un limbo. La ministra Abudinen tiró cada papa caliente a alguien más. A la Superintendencia de industria y Comercio, que no ha resuelto su investigación sobre la adquisición de Avantel; y a la Agencia Nacional de Espectro, que no ha fallado sobre el caso de uso ilegal de espectro.

A mediados del presente año se supo que espectro asignado a Wom en la licitación de diciembre fue utilizado por Avantel durante varias semanas.

El uso de espectro sin autorización del Mintic es un delito grave, que tendría que derivar en sanciones a empresas y a altos ejecutivos de las compañías involucradas. La ANE parece no tener prisa en terminar esta investigación.

El argumento principal de Chris Bannister, el presidente de Wom, es que los operadores establecidos no quieren competencia y estarían colocando zancadillas para impedirle comenzar operaciones en el país. Pero la cadena de cuestionamientos es demasiado larga para reducir a eso el debate.

Es probable que los operadores establecidos no quieran competencia; normalmente nadie la quiere, y en sus historiales también hay polémicas.

Pero el Mintic, que maneja recursos públicos y gestiona un área estratégica para el desarrollo del país, no puede permitirse más decisiones con escándalo, manto de dudas y riesgos de futuras demandas.

Porque en unos años los jueces podrían fallar que la licitación de espectro es inválida, o que la asignación del contrato de conectividad rural a una empresa sin experiencia debe revertirse, o que Wom no debió recibir la condición de operador entrante. Será demasiado tarde y costará mucho a los ciudadanos, que son los que siempre pagan estos errores.

Álvaro Montes
Periodista especializado en tecnología

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