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Análisis

Luces y sombras en el sector petrolero

El aumento por segundo año consecutivo de la inversión en producción y exploración es una buena noticia.

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diciembre 20 de 2018
2018-12-20 09:45 p.m.
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Concluye un año de luces y sombras para la industria del petróleo y gas en Colombia; al tiempo en que la inversión en producción aumentó 54 por ciento frente al 2017, lo cual es una buena noticia, la inversión en exploración, que de por sí era baja, disminuyó 27 por ciento. Es decir, se priorizó la producción de corto plazo. Para el 2019 el escenario no es distinto: el foco estará en producción; la exploración continuará siendo la cenicienta, con los riesgos que ello implica a mediano plazo.

Es positivo el aumento por segundo año consecutivo de la inversión agregada de exploración y producción, alcanzando un nivel de ejecución de 4.350 millones de dólares, un crecimiento de 28 por ciento, comparado con el 2017. Lo es porque evidencia un incremento sostenido de la inversión desde cuando tocó fondo en el 2016, con una cifra de 2.040 millones de dólares. Desde entonces, se ha hecho un gran esfuerzo, lo que explica que haya terminado el 2018 con una producción al alza.

Es así que la producción promedio del año que termina se ubica en 865 mil barriles diarios, y en el mes de noviembre alcanzó los 883 mil barriles, un volumen récord. Y hay otra buena noticia: el ritmo de producción del segundo semestre permitió compensar la declinación natural de los campos (12 al 15 por ciento promedio país). Esto es importante porque la mayoría de la producción es de campos maduros y no de nuevos descubrimientos, prueba de que en estos aún hay hidrocarburos.

No es una buena noticia, sin embargo, que la inversión ejecutada estuvo por debajo de la que se programó (4.500 millones de dólares). Es más, de 65 pozos exploratorios previstos para este año solo se hicieron 50 –cuatro menos que en el 2017 y 14 menos de los programados–, y respecto de la sísmica, se corrieron 1.100 km de 2.000 programados. Ello explica que solo se hubiesen invertido 800 millones de dólares en exploración, estancándose la inversión en un promedio bajo de 1.000 millones de dólares en los últimos tres años.

La caída en la actividad exploratoria es preocupante, además, porque coincidió con un periodo de recuperación de los precios internacionales, que fue continuo y al alza hasta septiembre del 2018. Al examinar en detalle lo ocurrido, se concluye que la caída en la exploración obedece también a que los proyectos se han vuelto más costosos y complejos. Aproximadamente, el 13 por ciento de las inversiones fueron aplazadas por demora en trámites ambientales y por problemas de entorno.

Para el 2019 se prevé un incremento en la inversión en exploración y producción del 14 por ciento. Es así que las empresas han programado invertir 4.950 millones de dólares, lo cual es positivo. Este aumento se basa en el interés por incrementar la actividad exploratoria, incluida costa afuera, ejecutar las inversiones aplazadas y desarrollar al máximo la capacidad de producción. Llama la atención, que la inversión con foco en gas se duplica (490 millones de dólares) frente al 2018.

Ahora bien, en línea con lo ocurrido en el 2018, el foco en el 2019 se mantendrá en producción, cuyo presupuesto preliminar estará en alrededor de 3.900 millones de dólares, un aumento de 10 por ciento con respecto al 2018. En este escenario de mayor inversión, que se centrará en perforación de desarrollo, recobro mejorado y desarrollo de nueva producción, se espera un crecimiento en producción frente al 2018, entre 2 y 4 por ciento, la cual estaría entre los 880 y 900 mil bdp. Otra buena noticia para el país.

Pero el incremento en la inversión programada para el próximo año y en la producción, viene acompañada de una mala noticia: la exploración continuará rezagada. Las empresas proyectan invertir en esta entre 1.050 y 1.150 millones de dólares, una suma similar a la de los últimos años, insuficiente para incrementar las reservas del país. Y de esa inversión, 2/3 partes irán a pozos exploratorios, quedando relegada la sísmica, puerta de entrada a la fase exploratoria.

Lo grave de este panorama agridulce es que la exploración de hoy es la producción del mañana. Si no exploramos, no tendremos de donde producir. Si bien es cierto que los campos maduros aún tienen potencial, son finitos. Una política petrolera en tierra firme basada principalmente en el recobro mejorado, a pesar de ser una opción muy importante y a la mano, no deja de ser riesgosa. Es más cómoda, por supuesto, pues evita más licencias y consultas, pero merece cuidado.

En resumen: es buena noticia el incremento en la inversión en el 2018 y la programada para el 2019. También, avizorar una producción de 880 a 900 mil barriles. Si los precios ayudan, será bueno para las finanzas públicas. Pero es una pésima noticia lo que está ocurriendo con la exploración; su caída en el 2018 y la apocada inversión para el 2019, se nos va a devolver como un boomerang si no hacemos algo realmente extraordinario.
Estamos obnubilados con el corto plazo. ¡Grave error!

Francisco José Lloreda Mera
Presidente ACP

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