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Más alianzas para exportar

El mejor ejemplo es lo que se ha hecho con el aguacate hass donde se vienen coordinando acciones para abrir mercados estables.

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julio 31 de 2019
2019-07-31 10:00 p.m.
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Ante un déficit comercial cada vez mayor y una perspectiva de reducción de las exportaciones minero-energéticas por agotamiento de las reservas reportadas de hidrocarburos que explica el 70% de nuestras ventas externas, pero también frente a una gran variedad de productos agroindustriales con potencial exportador en las distintas regiones del país, es necesario profundizar las alianzas público - privadas tanto a nivel nacional como regional para materializar las oportunidades que ofrece el mercado externo, principalmente con las regiones con las que tenemos acuerdos comerciales.

Esto contribuirá a alcanzar las metas trazadas por el Gobierno de exportar más 25 mil millones de dólares al 2022, en bienes de la economía naranja.

Si bien, existen esfuerzos institucionales para jalonar el crecimiento de la canasta exportadora, es posible preguntarse ¿qué es necesario mejorar y transformar de este proceso para alcanzar un crecimiento exponencial en las exportaciones agroindustriales, más allá del café, banano y flores? ¿Cuáles son los cuellos de botella que deben superar desde los productores agropecuarios, en los procesos de agregación de valor, en la logística de exportación, en la investigación de mercados y en la diplomacia comercial? Para llegar a una meta retadora es necesario revisar en detalle los mejores caminos para lograrlo.

Desde el 2015 en la Oficina de Estudios Económicos del Ministerio de Comercio se desarrolló una herramienta novedosa y útil. Se trata del Mapa de Oportunidades Regionales-MARO que permite identificar productos, mercados externos y regiones de Colombia que tienen vocación productiva. Hoy MARO www.maro.com.co está disponible a todos los actores de la economía como una herramienta estadística que brinda información al respecto.

De ahí que sea posible definir los mercados de destino, productos y regiones con mayor potencial exportador; trazar un plan por cada uno de ellos y formalizar alianzas interinstitucionales hasta que se logre la meta propuesta.

El mejor ejemplo es lo que se ha hecho con el aguacate hass donde la participación de los productores, los gremios, las autoridades sanitarias, Procolombia y los ministerios de Agricultura y Comercio vienen coordinando acciones para abrir mercados estables para este producto. Si bien hoy estas exportaciones superan los US$150 millones es posible crecer de manera significativa este rubro.

Es prioritario desarrollar una política productiva y comercial de gran calado que brinde las condiciones para alcanzar una mayor competitividad internacional y que permita aprovechar las oportunidades que ofrecen los Acuerdos Comerciales que nos brindan acceso preferencial a más de 1.450 millones de personas con alta capacidad de compra.

Esto requiere avanzar, profundizar, fortalecer y ampliar los niveles de coordinación institucional como los iniciados en el marco de Agroexpo bajo el liderazgo del Ministerio de Agricultura, que vayan desde los productores, hasta los responsables de la gestión comercial internacional, pasando por los encargados de los desarrollos tecnológicos, la infraestructura vial y de puertos, la diplomacia sanitaria, entre otros muchos aspectos. Con metas claras y un compromiso de generar impactos positivos durables es posible comenzar a transformar la producción agroindustrial con mentalidad exportadora.

Es claro que los equipos interinstitucionales que se conformen deben abarcar distintos frentes para resolver cuellos de botella que impiden que los muchos productos agroindustriales con potencial exportador lleguen efectivamente a los mercados objetivo con alta demanda potencial, bien sea porque ya estamos llegando a ese mercado y podemos ampliar la oferta o porque es posible diversificar la canasta exportadora o desarrollar nuevos mercados. Tenemos que pensar en grande para lograr en el mercado externo lo que Egan Bernal ha logrado en el ciclismo con dedicación, estrategia y fortaleza.

En este sentido, es posible aprovechar la herramienta MARO para cruzar productos agroindustriales de mayor demanda potencial y regiones con vocación productiva.
Sobre esta base se puede establecer un plan de trabajo que resuelva los problemas de cada producto en investigación de mercados, tecnología postcosecha, transporte, eficiencia aduanera, competitividad, admisibilidad sanitaria, calidades requeridas, concretar canales de comercialización, formación de capacidades regionales, conformación de núcleos productivos que garanticen calidades, volúmenes mínimos requeridos, disponibilidad de infraestructura adecuada de transporte, entre otros aspectos.

Si se establece un plan retador, donde todos los actores antes mencionados se comprometan a contribuir en el éxito del mismo, y se defina un modelo de seguimiento detallado para medir el nivel de avance y cumplimiento de las acciones trazadas es posible dar un paso importante en la diversificación y crecimiento de las exportaciones distintas a las minero-energéticas.

Las bondades de trabajar con una ruta detallada y de gran aliento en una apuesta exportadora tiene beneficios tangibles en el desarrollo económico regional y en la reducción del déficit externo del país.

Es claro que necesitan resolver muchos escollos para lograr ese propósito, como es el llamado “costo país” del cual poco se ha vuelto a discutir. Sin embargo, en todas las regiones de Colombia se cuenta con productos agroindustriales con potencial para profundizar o desarrollar su exportación, como por ejemplo, los cafés especiales, tilapia, frutas y verduras, cacao, plantas aromáticas, aguacate hass, flores exóticas, cholupa y golupa, uchuva, carnes de ganado vacuno y porcino, al igual que muchos productos con agregación de valor que se están desarrollando a través de emprendimientos de pequeñas y medianas empresas agroindustriales que deben ser fortalecidas para que puedan llegar a los mercados externos.

De esta forma, el reto para avanzar en este campo es muy grande, la tierra está abonada, se han dado pasos importantes en esa dirección pero se necesita profundizar esos compromisos y concretar los responsables para obtener resultados tangibles en el corto, mediano y largo plazo para ampliar, diversificar y desarrollar mercados. Vale la pena revisar los casos de éxito recientes de Chile y Perú en productos agroindustriales, cuya experiencia puede servir en Colombia para el propósito de alcanzar un salto cuántico en la diversificación exportadora.

Estos países en corto tiempo se posicionaron en el mercado internacional como importantes jugadores en nuevos productos como cerezas en Chile y aguacates en Perú. Tenemos que correr la ventana para ver la inmensidad de lo que podemos conquistar en el mundo con nuestra diversidad productiva.

Jesús Antonio Vargas Orozco
Consultor Empresarial
jesusvargas.orozco@gmail.com

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