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Ahorro voluntario, estrategia de jubilación

EE. UU. podría lograr una solución sencilla: que los trabajadores asuman la responsabilidad de vincularse de manera automática a planes de jubilación.

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febrero 16 de 2020
2020-02-16 05:33 p.m.
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En diciembre de 2019 el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó la primera gran reforma al sistema pensional que se hace en más de una década en ese país. Esta es conocida como The Secure Act y se creó con el fin de que empleadores y empleados tengan más posibilidades de acceder a planes de ahorro a través del pilar voluntario bajo una serie de incentivos.

Recordemos que el Sistema Pensional norteamericano está basado en dos pilares fundamentales. El primero, un sistema de reparto contributivo obligatorio conocido como Social Security con un promedio de tasa de reemplazo del 38% frente al 52% de países de la OCDE. El segundo, un sistema de ahorro individual voluntario al que solo el 60% de la población económicamente activa accede, y donde tanto de los trabajadores como empleadores optan por ahorrar bajo distintas modalidades mejorando su futura pensión. El ahorro voluntario fue el bastión principal de esta reforma de Trump, pues el sistema de Seguridad Social enfrenta varias dificultades tales como los cambios demográficos con el envejecimiento de la población, la insostenibilidad financiera con un pasivo pensional de más del 120% del PIB y las bajas tasas de reemplazo que no garantizan que los trabajadores mantengan niveles suficientes para su retiro.

Entre las disposiciones de esta reforma que recae sobre el pilar voluntario se estableció que empleados y empleadores podrán hacer aportes hasta los 72 años (anteriormente esto se hacía hasta los 70,5 años) los cuales se verán favorecidos por la vía de incentivos tributarios que durante una década le costarán al fisco estadounidense cerca de US$9.000 millones. Sin embargo, el Gobierno recuperará este esfuerzo gravando las pensiones heredadas lo cual no ocurría hasta antes de diciembre pasado.

Por otra parte, The Secure Act también busca facilitarles la vida a los pequeños empresarios para que sus colaboradores cuenten con planes de jubilación y, también, para que los empleadores ofrezcan a sus trabajadores la posibilidad de convertir sus ahorros en ingresos fijos por medio de anualidades.

Si bien las acciones del gobierno Trump son acertadas a la hora de incentivar el ahorro voluntario como forma de restarle presión a la seguridad social estadounidense, el camino por recorrer para garantizar su plena sostenibilidad y cobertura es aún bastante largo, pues requerirá no solo de enormes recursos, sino de lograr consensos políticos en los próximos años.

Por lo pronto, más allá de esta reforma cargada de buenas intenciones, expertos estadounidenses en pensiones resaltan que EE.UU. podría ir más lejos con una solución, entre comillas, sencilla: que los trabajadores asuman la responsabilidad de vincularse de manera automática a los planes de jubilación.

Hace poco, el bloque de países el G-30 prendió las alarmas al advertir que para el 2050 las grandes economías del mundo enfrentarán un problema que compromete el futuro de sus mayores: se trata de un déficit estimado en US$15,8 billones. Además de esta cifra, sin duda preocupante, el G-30 hace un llamado para que los líderes de esos países no pierdan tiempo para hacer reformas estructurales que eviten a los jubilados caer en la pobreza y, también, corrijan el rumbo de las finanzas públicas.


Miguel Largacha Martínez
Presidente de Porvenir

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