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Mortalidad y cuarentenas

La llegada inesperada de la pandemia obligó a los gobiernos a actuar sobre la marcha y a la sociedad a adaptarse a golpes.

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septiembre 22 de 2020
2020-09-22 09:10 p. m.
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El fin de los aislamientos da paso a una nueva etapa del manejo de la pandemia en Colombia. Desde ANIF queremos recalcar la importancia de avanzar, en el inmediato plazo, hacia la reactivación de todas las actividades económicas (excluyendo aquellas que generen aglomeraciones).

A partir de un ejercicio novedoso, que nos permitió comparar internacionalmente los factores objetivos que tienen mayor incidencia en la tasa de mortalidad del SARS-CoV-2, encontramos que cierres más estrictos no conducen a mejores resultados en mortalidad por covid-19.

Del resultado del ejercicio nos permitimos afirmar que es importante no volver a acudir a las cuarentas, los resultados que han generado no compensan los daños que ocasionan en el bienestar de los hogares.

El conocimiento gradual del SARS-CoV-2 nos ha permitido reconocer los diferentes factores de riesgo que acentúan la probabilidad de muerte.

Entre esos se encuentran la capacidad de los sistemas de salud y algunas características demográficas. Con el fin de analizar la incidencia de las cuarentenas en la tasa de mortalidad del SARS-CoV-2, en ANIF nos dimos a la tarea de construir una base de datos de 73 países que contiene, para cada uno de ellos, cuatro factores.

Primero, características del sistema de salud, unas estructurales y otras que miden su capacidad de adaptación (UCIs y pruebas por millón de habitantes). Segundo, algunas características sociodemográficas (población mayor de 60 años y prevalencia de obesidad o colesterol elevado en la sangre).

Tercero, un indicador que mide qué tan estrictas han sido las cuarentenas desde el inicio de los contagios. Otras variables de control como el nivel de desarrollo socioeconómico (PIB per cápita) y algunas condiciones geográficas.

Con esa información de base, estimamos un modelo econométrico que nos permitió observar cuáles de estos factores impactaban, en mayor o menor medida, en la tasa de mortalidad del virus.

El ejercicio demostró que los aspectos sobre la capacidad de reacción de los sistemas de salud y las características demográficas de la población son los factores que tienen mayor incidencia sobre la explicación de la mortalidad por SARS-CoV-2. En cuanto al efecto del rigor de las cuarentenas, no hay una relación estadísticamente significativa que demuestre un vínculo consistente entre una y otra variable. Cierres más estrictos no necesariamente conducen a resultados significativos en la reducción de las tasas de mortalidad.

La llegada inesperada de la pandemia obligó a los gobiernos a actuar sobre la marcha y a la sociedad a adaptarse a golpes. Adoptar cuarentenas para contener el virus fue, en principio, una decisión lógica. Pero ahora es justo revaluar ese camino; según nuestras estimaciones, los hogares han perdido $21,6 billones (2% del PIB), más del doble de los casi 10 billones que ha girado el gobierno en subsidios. El costo económico ha sido alto y falta evaluar el impacto en el bienestar mental.

Ahora que se discuten los pasos a seguir, queremos contribuir al debate con evidencia sobre la evolución internacional del virus. Con el modelo desarrollado por ANIF queremos aportar elementos que nos permitan insistir en el resurgimiento de la vida productiva del país.

Mauricio Santamaría S.
Presidente de ANIF

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