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Mucho ruido y pocas nueces

Después de calificar al Nafta como desastroso, Donald Trump pasó a calificar al Usmca como el mejor acuerdo comercial jamás visto.

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octubre 04 de 2018
2018-10-04 08:49 p.m.
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Una característica de las negociaciones diplomáticas es fijarse plazos y culminarlas en la undécima hora, como dicen los angloparlantes. En efecto, la negociación comercial entre Estados Unidos y Canadá culminó a las carreras el 30 de septiembre, la fecha límite impuesta por el presidente Donald Trump, que de incumplirse dejaba a Canadá por fuera del nuevo El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés).

El polvo levantado por la guerra comercial iniciada por el presidente Trump se empieza a asentar. Ya hizo arreglos con la Unión Europea, Corea, México y Canadá. Todavía existen dos frentes de combate abiertos: en Pequín y Ginebra (con la Organización Mundial del Comercio -OMC).

El punto de partida de la guerra comercial del mandatario estadounidense fue culpar a los tratados comerciales internacionales como los causantes del enorme déficit comercial de Estados Unidos. Del Nafta dijo, con toda propiedad, que había sido el peor negocio en toda la historia de Estados Unidos.

Después de todas las escaramuzas, queda claro que la administración Trump está utilizando la política comercial como herramienta para hacer política industrial. En efecto, a punta de aranceles y cuotas de importación está protegiendo a su industria siderúrgica y automotriz.

De los detalles que se conocen hasta ahora del acuerdo comercial recientemente alcanzado entre Estados Unidos, Canadá y México, lo más sobresaliente es lo pactado para que la producción de vehículos circule sin aranceles entre los tres países:

I) El máximo de contenido de partes provenientes de fuera de los tres países no podrá ser superior al 25 por ciento.

II) El salario para su fabricación deberá ser mínimo 16 dólares/hora (este valor no se incrementa con la inflación). Si no se cumplen estos requisitos, Estados Unidos cobrará un arancel de apenas 2,5 por ciento.

Canadá y México estuvieron a la defensiva durante todo el proceso, pues no eran demandeurs (solicitantes) de la negociación. Aunque les tocó hacer concesiones, su costo fue mínimo comparado con la conservación de las cadenas de suministro creadas durante los 24 años de vigencia del Nafta.

Adicionalmente a lo acordado para la industria automotriz, sobresalen otras dos concesiones: la apertura parcial del mercado de Canadá a los productos lácteos, y la ampliación de ocho a diez años de la protección de los datos de prueba de las farmacéuticas.

Por su lado, México y Canadá lograron defender sus líneas rojas:

I) La vigencia del acuerdo será de 16 años (renovables), no de cinco años como pretendía Estados Unidos.

II) La conservación del mecanismo para resolver las disputas derivadas de la imposición de aranceles punitivos para defender a la industria nacional.

III) La derrota de la pretensión de Estados Unidos de que los vehículos tuvieran un contenido estadounidense mínimo del 50 por ciento.

Aparte de la modernización del tratado, que fue negociado antes de que existiera internet, realmente no fue mucho lo que logró Estados Unidos en esta negociación, si se compara con el tamaño de las amenazas del presidente Trump si México y Canadá no se sometían, a saber: la destrucción del tratado comercial, la imposición inmediata de un arancel del 25 por ciento a los vehículos, y pararse de la mesa si no se cumplían las fechas límites impuestas. Incluso amedrentó al equipo negociador canadiense y a su Ministra por defender sus intereses: “No nos gusta su estilo de negociación, no nos gusta mucho ella”, dijo públicamente.

El presidente Trump cumplió con su promesa de campaña de acabar con el Nafta: en efecto, lo cambió por el Usmca, que es su nuevo nombre, muy cercano a USMC, que es el acrónimo en inglés del Cuerpo de Marinos de Estados Unidos.

Después de calificar al Nafta como desastroso para la clase obrera estadounidense, con los cambios cosméticos realizados, pasó a calificar al Usmca como el mejor acuerdo comercial jamás visto.

Lo que originó la renegociación del Nafta fue el déficit comercial de Estados Unidos con México, pero si las leyes de la economía funcionan, el Umsca no eliminará dicho déficit.

Diego Prieto Uribe
Experto en comercio exterior

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