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Ocho años de vacas flacas

Detrás de este largo agotamiento emergente ha existido una fuerza que nos visitó por última vez en la década de los 90: un dólar al alza.

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octubre 18 de 2018
2018-10-18 10:36 p.m.
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n finanzas modernas hay muy poco espacio para pensar en ciclos. Nuestras mentes científicas solo toleran causas y efectos. Así que cuando las economías emergentes, sus bolsas y calificaciones han sido debilitadas por más de ocho años seguidos, la explicación oficial es que han sido muchas causas negativas juntas.

Esto no tiene sentido. Detrás de este largo agotamiento emergente ha existido una fuerza inexorable que nos visitó por última vez en la década de los 90s: esto es, ocho años de dólar al alza en Colombia y en el mundo.

LOS SUEÑOS DEL FARAÓN 

Los patrones existen. Estaciones, migraciones, lunas y siembras. Pocos negarían los ciclos de negocios, económicos o incluso los políticos, con periodos de izquierda y derecha turnándose en toda Latinoamérica. Sin embargo, es difícil encontrar un ciclo más exacto al que han construido las acciones emergentes en los últimos 30 años.

Desde la creación de los índices MSCI para nuestros países en 1988, estas bolsas han seguido los sueños del faraón de Egipto subiendo y bajando en periodos de 7-8 años.

Con el índice agregado MXEF rentando +640% entre 1988 y 1994, -64% de 1995 a 2002, +580% del 2002 al 2010 y -32% durante los últimos 8 años.

Así que cuando les expliquen que las acciones son un negocio de largo plazo, ya saben que depende mucho en que parte del ciclo están comenzando.

Sin embargo, antes de que empiecen a desempolvar sus biblias y contacten a sus corredores de bolsa por la cercanía de un nuevo ciclo alcista, lo más importante de este ritmo es entender que detrás existe una fuerza que ha estado poniendo orden en nuestras economías los últimos 30 años.

Y que seguir analizando los mercados, gobiernos y compañías sin reconocerla, es un error de proporciones bíblicas.

LA LEY DEL DÓLAR 

Medido frente a una canasta de monedas fuertes (índice DXY), el dólar lleva también tres décadas de tendencias definidas: -51% entre 1988 y 1994, +50% de 1995 a 2002, -40% del 2002 al 2010 y +35% durante los últimos 8 años, alineándose a la perfección con el comportamiento maniaco depresivo de las acciones emergentes.

La duración y magnitud de estos movimientos son implacables con nuestros países y entre menos diversificado los ingresos, más adversa la situación. Cuando la divisa sube, la deuda extranjera se multiplica, las materias primas caen en precio (porque si no lo hacen como está pasando con el petróleo hoy tenemos la gasolina más cara de la historia en Colombia), el comercio mundial se estanca por los costos y se acaba la calma inflacionaria. Pónganle signo contrario a todo lo anterior cuando el dólar va para abajo.

Colombia es ejemplar en esto. Al final de la subida del dólar en el 2002 y la consecuente caída de 42% en pesos colombianos hasta el 2010, nuestra deuda externa sobre PIB pasó de 40% al 20%. Regresando de nuevo a niveles del 40% en el 2017 de la mano de una devaluación de 98% entre 2010 y 2017. En términos de calificaciones las mismas fechas tienen sentido, Colombia logra el grado de inversión BBB- en 1993, recibe la última reducción a BB por Fitch en 2002 y recupera el BBB- con Standard &Poor's en 2011.

LA POLÍTICA TAMBIÉN SE ESCRIBE EN DÓLARES

Muchos de los cambios políticos de las últimas décadas en la región comparten fechas exactas con el dólar. Venezuela gira a la izquierda con Chávez en 1998, seguidos por Brasil, Argentina y Ecuador en el 2002 (Lula Da Silva, Duhalde y Gutiérrez). En el mismo año, Colombia rompe con su tradición bipartidista con la elección de A. Uribe. Al final de un ciclo de dólar fuerte los electores lo único que piden es un cambio de dirección.

Ésta misma dinámica nos enseña también que es muy costoso perder el poder político al final de un ciclo de dólar fuerte. Esto porque lo que sigue es una caída de la divisa de 50%. Es así como países de izquierda elegidos comenzando los 2000s y con políticas adversas a los mercados, logran sostenerse por más de una década y allí, los errores solo se pagan cuando el dólar vuelve a fortalecerse después del 2010.

Desde esta perspectiva, dado lo extenso del movimiento actual, el próximo presidente en Colombia podría tener muchos años de dólar a favor.

MARIONETAS CAMBIARIAS 

Lo anterior no quiere decir que no tengamos la responsabilidad de hacer lo mejor en cada ciclo. Países similares pueden tener resultados muy diferentes. Desde la última pérdida de calificaciones en el choque de dólar en los 90s, Perú ha subido cuatro niveles en su calificación (BBB+), Chile y Colombia han ganado dos (A+ y BBB-), Brasil uno (BB), Argentina ha perdido tres (CCC-) y Venezuela cinco (Bancarrota Selectiva).

Esto nos trae a nuestro mensaje final. Los ciclos del dólar no superan la década de duración sencillamente porque la economía mundial y emergente no lo sobreviviría.

Así que tan cerca de un cambio, el único problema es que las tendencias no se van en silencio, piensen en los finales de los 90s y la recesión en EE.UU. del 2001.

En este contexto, debemos hacer los mejores esfuerzos, fiscales, monetarios y empresariales para superar esta etapa final. Ya vienen mejores ciclos.

Felipe Campos Salazar
​Gerente Estrategia & Investigaciones Económicas Alianza Valores - Alianza Fiduciaria

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