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Oficios y gremios

Trabajar en llave entre las organizaciones gremiales y el Estado es algo que hoy en día aún, en Latinoamérica y en Colombia, debemos aprender. 

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noviembre 28 de 2019
2019-11-28 09:54 p.m.
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A propósito del paro nacional del pasado 21 de noviembre, que ha sentado más la distancia entre los ‘unos y los ‘otros’ del pensamiento político del país, y en el que se supone los más de cincuenta gremios se unieron para protestar contra las medidas del gobierno del presidente Iván Duque incluida su renuncia, veamos la incidencia de la historia gremial en la economía de Estado.

Desde el siglo X y a pesar de la mortandad producida por enfermedades y guerras, los incrementos poblacionales de las ciudades más importantes de Europa occidental, en algunos casos serían más del 100%.

En torno al 1300 ya había más de 80 ciudades que sobrepasaban los 10.000 habitantes y, por ejemplo, París tenía 210.000 y Milán más de 110.000 habitantes. Esto originó en las ciudades una nueva manera de organización de la vida social y económica sobre todo en el sector comercial. Según el historiador medieval, Philippe Contamine, el artesanado pasaba de desgajarse de los dominios feudales y del campo de los ministeriales a la integración a la vida urbana. Así, la gente se comenzó a organizar por medio de oficios en los que se establecería las aptitudes humanas según su destreza. Aunque los oficios por destrezas era algo que venía desde la Roma antigua, los grupos profesionales habían desaparecido con el Imperio Bizantino y los Bárbaros dedicados solo a la conquista.

Estos gremios unificados de los oficios, se denominarían guildas, y eran representadas por un maestro y un delegado de la iglesia. Estas guildas tenían tanto poder que a medida que se insertaban más en la sociedad medieval, ponían sus propias leyes, prácticas y precios de oferta y demanda. Tiempo después, la monarquía y la nobleza se involucrarían en estos asuntos para no verse afectados por la cantidad de condiciones impuestas por estos gremios.

Así se llegaría a la regulación de contenidos económicos para controlar el comercio nacional e internacional. Así pues, oficios como los zapateros, curtidores, pellejeros, carniceros, carpinteros, albañiles y molineros, serían las guildas más importantes. En Tolosa, en el año de 1158, el conde Raimundo V y los cónsules aplicarían una serie de normas sobre los beneficios salariales creando las primeras huellas de los sindicatos.

Tiempo después, los gremios o guildas se unían para fortalecerse mucho más, sobrepasando las fronteras territoriales y generando unas comerciales.
Estas organizaciones corporativas se llamarían oficios jurados, en la que, siendo una organización profesional, basaban su funcionamiento en un juramento mutuo de respeto de estatutos dando pie a una unidad jurídica.

Europa pasó de tener un comercio informal a tener unos grupos unificados que, trabajando en conjunto con la monarquía y la iglesia, conformarían un sistema sólido comercial, mejorando las condiciones de las carreteras, la seguridad vial y portuaria y en muchos casos, la economía de toda la población incluyendo aquellos que habían sido sometidos al feudalismo.

Europa, pues, se había convertido en una unidad territorial de potencia económica mundial, todo por un hecho sencillo: trabajar en llave entre los gremios y el Estado, algo que hoy en día aún, en Latinoamérica y en Colombia debemos aprender.

Luis Felipe Chávez Giraldo
Historiador
fch1978@yahoo.com

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