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Mensaje de Alemania: energía sin carbón

Colombia debería abrirles espacio a las energías renovables no convencionales, en especial al gas natural, por su bajo costo.

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enero 31 de 2019
2019-01-31 09:20 p.m.
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Alemania aprendió una gran lección en estos últimos años: no basta con querer tener energías renovables no convencionales para lograr una matriz energética más limpia y un país que cumpla con las metas de reducción de gases efecto invernadero que se impuso el planeta en el Acuerdo de París. Se necesita eliminar el carbón como generador de energía y sustituirlo por combustibles de bajas emisiones que respalden la intermitencia de los proyectos solares y eólicos.

La paradoja de este país radica en que quisieron apostarle al cierre de plantas nucleares y a la instalación de turbinas y paneles, mientras quemaban carbón de forma indiscriminada, lo que generó un aumento de las emisiones contaminantes. “Sabemos que tenemos una responsabilidad aquí, todavía usamos mucho carbón, particularmente lignito”, dijo la canciller Angela Merkel en la COP23, realizada en Bonn hace dos años. Por esta razón, la noticia que Alemania haya decidido abandonar la producción de energía con carbón y que ese espacio se llenará especialmente con gas natural, fue bien recibida por los ciudadanos, ambientalistas y por la comunidad internacional.

Según la Comisión Gubernamental para el Crecimiento, el Cambio Estructural y el Empleo, para 2038 toda la capacidad instalada de generación con carbón será reemplazada con gas natural. Dicho proceso será por fases sustituyendo 12,5 GW a 2022 y 25,6GW a 2030.

Esto significa una reactivación de las centrales de generación a gas, la creación de nuevas plantas y un respaldo eléctrico que garantice - ahora sí- la reducción de sus emisiones de gases efecto invernadero. “Dado que la electricidad generada a partir de las fuentes renovables varía considerablemente según factores tales como las condiciones climáticas y la temporada, las plantas de gas natural pueden desempeñar un papel importante para compensar dichas fluctuaciones”, reconoce el Ministerio para Asuntos Económicos y Energía de Alemania.

La decisión de Alemania es una señal de cómo las economías más avanzadas combaten el cambio climático y adoptan políticas públicas que privilegian las energías limpias. En Colombia tenemos que acelerar el ritmo, mirar las buenas y malas prácticas de otros países y avanzar - con paso firme - en la transformación energética que el gobierno del presidente Iván Duque ha impulsado.

La próxima subasta de energía y el Plan Nacional de Desarrollo son dos escenarios ideales para demostrarle al país hacia dónde queremos llevar nuestro sistema energético y nuestro medio ambiente. No basta con aumentar el parque instalado con recursos renovables no convencionales. Se requiere que el respaldo térmico se realice con plantas de bajas emisiones, como lo hizo Estados Unidos, y que la expansión del parque térmico se haga con gas natural, no con carbón ni con diésel.

Alemania le ha enviado un mensaje positivo al mundo y Colombia no debe ser ajena a esto: debemos abrirle espacio a las energías renovables no convencionales y respaldarlas prioritariamente con gas natural, que por su costo, flexibilidad operacional y beneficios ambientales y de calidad del aire debe ser el combustible preferido para la generación térmica.

Orlando Cabrales Segovia
Presidente de Naturgas

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