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Perros y gatos en tiempos de crisis

Jugar el papel del cachorro en un contexto en el que las tomas hostiles están en el menú o el del gato gordo con vientos de contracción, no sirve.

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octubre 03 de 2022
2022-10-03 08:36 p. m.
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Hace casi cuarenta años, Tirole y Fundenberg escribieron uno de los artículos referentes de estrategia que se convirtió en parte del legado que le valió a Tirole el Nobel en 2014. El artículo no tiene más de cinco páginas, pero definen con precisión cuatro tipos de estrategias de inversión ante una amenaza en el mercado.

En la primera estrategia, la del gato gordo, el incumbente sobreinvierte, pero reacciona lentamente para que el nuevo jugador se mueva lentamente una vez entre al mercado. En la segunda, la del perro flaco y hambriento, el incumbente deja de invertir y se mantiene ligero para poder reaccionar con agresividad ante la entrada de un nuevo jugador. En la tercera, la del perro campeón, el incumbente sobreinvierte para poder reaccionar agresiva y rápidamente. Y, en la última, la del cachorro, el incumbente invierte poco y reacciona lento, jugando la carta del perrito amigable.

En los cuatro casos, la velocidad de reacción y el volumen de la inversión son señales que las firmas envían al mercado.

Conocer el modelo de Tirole y Fundenberg solía ser una señal de que alguien ‘realmente’ sabía de estrategia, sin embargo, hoy sabemos que este modelo se limita a definir la estrategia de inversión de capital, se basa en la racionalidad de los actores e ignora factores cruciales para la supervivencia de las firmas.

En los últimos años, la estrategia se ha ido volviendo más compleja. Ya no solo es necesario saber cuál es el cuento de los gatos y los perros, sino entender diferentes dimensiones que no tienen que ver directamente con el mercado. Por ejemplo, particularmente las empresas medianas y grandes, tienen que tener claridad sobre la forma cómo se relacionan con sus grupos de interés, cómo construyen legitimidad, cómo aportan desde su función esencial al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible y su triple cuenta y en lo posible, cómo se articula con las instancias del poder político. La velocidad y la profundidad de la reacción de una firma frente a una amenaza no se puede limitar a la inversión, también tiene que ver con su capacidad de reaccionar en otros frentes, incluyendo el del cabildeo.

En un momento en el que la incertidumbre está en el menú, los vínculos de comunicación entre el empresariado y el gobierno tienen múltiples interferencias y las proyecciones de crecimiento se cayeron para el último trimestre, las dimensiones distintas al mercado adquieren más importancia.

Jugar el papel del cachorro en un contexto en el que las tomas hostiles están en el menú o el del gato gordo cuando hay vientos de contracción, no sirve. En cualquier caso, necesitamos perros hambrientos o campeones, dispuestos a mover rápidamente sus cartas de negociación, sus estrategias de sostenibilidad y por supuesto, su capital, dependiendo de cómo siga moviéndose el mercado para frenar una posible recesión.

Cristina Vélez Valencia
Decana Escuela de Administración Universidad EAFIT.

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