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Análisis

Plan de Trump para A. Latina no avanza según lo previsto

El giro hacia la izquierda de Argentina representa un dolor de cabeza político para Washington.

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agosto 16 de 2019
2019-08-16 08:00 p.m.
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El mes pasado en Buenos Aires, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, elogió al presidente Mauricio Macri: “Apreciamos el liderazgo de Argentina. Esperamos que otros sigan su ejemplo”.

Menos de cuatro semanas después, los votantes argentinos rechazaron rotundamente al Macri en una elección primaria a nivel nacional, asestando lo que la mayoría de los comentaristas considera un golpe fatal a sus posibilidades de reelección en octubre.
La magnitud de la derrota de Macri el domingo, la conmoción creada por el resultado inesperado y el caos que ha provocado en los mercados hacen que sea casi inevitable que la izquierda populista vuelva al poder en el tercer país más grande de América Latina a fines de este año.

Como México giró bruscamente a la izquierda el año pasado tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, eso deja al brasileño Jair Bolsonaro como el único presidente conservador entre las tres grandes economías del continente.

También representa un dolor de cabeza político para la administración Trump, que había intentado forjar una fuerte alianza regional de líderes con ideas afines para promover su agenda latinoamericana de lucha contra el terrorismo, presionar más a los gobiernos de extrema izquierda de Venezuela y Cuba y oponerse al crecimiento de las inversiones chinas. Daniel Kerner, jefe para América Latina de Eurasia, una consultoría de riesgo político, dijo que Bolsonaro podría acabar como Macri “si sus reformas económicas no funcionan y llega al próximo ciclo electoral y la gente siente que la vida no ha mejorado”.

La economía brasileña se está tambaleando al borde de la recesión y Bolsonaro no vaciló al hablar sobre las elecciones en la vecina Argentina. Una victoria de la oposición izquierdista pondría a Argentina “en vías de convertirse en una Venezuela” y Brasil no quiere que “nuestros hermanos argentinos huyan hacia acá”, dijo.

El presidente brasileño no es el único líder latinoamericano que probablemente se siente incómodo después de que los votantes castigaron a Macri por adoptar las dolorosas medidas de austeridad que desencadenaron una profunda recesión y mermaron los niveles de vida.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, está siguiendo un camino similar al de Argentina con el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la administración Trump. En Colombia, las reformas del presidente Iván Duque, otro aliado cercano de Trump, se han estancado en el Congreso y la economía del país se está desacelerando. En Chile, Sebastián Piñera, el presidente favorable a los negocios, despidió a seis ministros en junio en medio de un estancamiento del crecimiento y de un descenso de su popularidad en los sondeos.

“Para Duque, Piñera, Bolsonaro y los demás, ésta es una advertencia clara”, dijo Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un grupo de expertos con sede en Washington. “Los gobiernos conservadores tienen que cumplir y no pueden contar con el apoyo de los votantes”. Algunos de los sobrevivientes de la ‘Marea Rosa’ de gobiernos izquierdistas de América Latina, la cual dominó la región hasta la victoria de Macri en 2015, percibieron una oportunidad en la humillación sufrida por el gobierno argentino favorable al mercado.

Desde la celda de una cárcel en Brasil, donde está cumpliendo condena por corrupción, el ex presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva tuiteó felicitaciones a los ganadores de la elección primaria en Argentina.

Su mensaje recibió una cálida respuesta del ganador de la elección primaria argentina, el ex jefe de gabinete peronista Alberto Fernández, y su compañera de fórmula, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Los dos fueron almas gemelas políticas de Lula mientras estaban en el cargo.

Pero el mayor desafío de la administración Trump es qué hacer con respecto a Venezuela.

Washington se ha empeñado en forjar una alianza regional que respalde al líder opositor Juan Guaidó como líder legítimo del país y en exigir la renuncia del líder autoritario socialista Nicolás Maduro. El intento de Guaidó de asumir el poder se ha atascado y la probable pérdida de otro importante aliado extranjero sólo dificultará aún más el objetivo del Trump de forzar el cambio de régimen en Caracas.

“Esto definitivamente debilitará la coalición contra Maduro, de la misma manera en que la debilitó la elección de López Obrador en México”, aseguró Shifter.

Michael Stott

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