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Planificación urbana y ‘blockchain’: Colombia, en cambio de rumbo

¿Por qué no empoderamos nuestro territorio, para potenciar esas industrias? Las ciudades son el reflejo de los hogares.

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octubre 15 de 2019
2019-10-15 09:42 p.m.
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En un artículo anterior comenté acerca de la ciudad inteligente en Colombia, y abordé el tema de la gobernabilidad. Ahora pretendo explicar como la falta de planificación urbana es una oportunidad de convivencia, competitividad y desarrollo sostenible.

El nuevo censo, nos deja una foto del territorio en el cual tenemos un país con más población envejecida, más mujeres, y ciudades que han crecido hasta un 100%, como el caso de los municipios cercanos a las grandes capitales, muchos de ellos sin planificación urbana incluyente; es decir enfocada en el usuario, no al servicio de intereses políticos, de acuerdo a los mandatarios de turno.

Si bien el POT es la herramienta para el diseño e implementación de activos, así como la optimización de la infraestructura urbana, aun se carece de tecnología de punta que permita una mejor inversión, incluya a las empresas y permita que el recaudo de impuestos sea mejor invertido.

El blockchain es una tecnología creada para solucionar problemas de intermediarios, privacidad y confianza, es una evolución más elevada de la criptografía, y en su visión busca generar modelos de negocio más descentralizados. Colombia tiene un modelo contrario a esta lógica, por lo cual los impuestos llevan su mismo rumbo. La nueva ley 1962/2019 para descentralizar el estado va hacia ese principio, lo cual empodera de alguna manera un nuevo modelo de inversión (activos).

La planificación urbana es una función técnica que tiene como propósito organizar el espacio para las personas, así como decidir sobre como sus residentes trabajan, se divierten y viven. Esta función, por lo general ha sido realizada con poco software y mapas, pero en realidad es muy política (valor de la tierra, intereses propios, cuotas políticas, megaproyectos, desviación de recursos). Durante décadas, se han realizado obras en donde el costo más bajo es el criterio principal, sacrificando bienestar, pertenencia, modularidad, efectividad y al final terminando con costos exorbitantes y obras convertidas en elefantes blancos.

Estos dos conceptos, nos llevan a replantear nuevos modelos, para que el usuario sea el principal beneficiario, no solo el contrato del contratista. Para citar un ejemplo más concreto Villavicencio aprobó 2.000 hectáreas en el POT/2015 pero hoy solo 20% han sido utilizadas, para llegar a un millón de habitantes, ese plan lo llaman “manchas de aceite” porque solo se quiere extender, pero no se sabe para quien. En el 2017 la Alcaldía decía tener 452.472 y el DNP proyectaba 900.000, muchas decisiones van en función del valor futuro de la tierra, liderada por los constructores, parte de esas hectáreas tiene fallas sísmicas (bajo costo de tierra).

En Manizales, un tercio del municipio tiene fallas geotécnicas, por décadas sin tener planificación, las laderas se han convertido en un riesgo, los cuales ya han terminado con tragedias. Sin embargo, se deja que esas poblaciones se conviertan en barrios subnormales, para que en un futuro al entrar en un POT puedan ser legalizados. Esos ejemplos, son una debilidad por décadas, por falta de equipos más técnicos, así como por fallas políticas en las que los recursos son desviados, las obras no se entregan, la falta de recaudo, y sin una consecución de proyectos, no se construye una ciudad, lo cual priva a la banca nacional y fondos de inversión extranjeros a no invertir.

De esas ciudades intermedias, ahora con el Censo aparecen dos nuevas tendencias, las ciudades dormitorio, en el caso de Cundinamarca: Tocancipá (63%), Madrid (77%), Cajicá (78%), Mosquera (103%) de crecimiento poblacional en 10 años, y esos territorios se desarrollan solo para vivienda, lo cual contrasta con el promedio nacional de 12,5% crecimiento poblacional con nuevos retos en movilidad, seguridad, educación y vivienda (predial), y si es correlacionado con los bajos salarios, genera stress futuro en la infraestructura. A nivel nacional otros 400 municipios también crecieron en población a una tasa mayor al 70%.

Bogotá creció 2.637 hectáreas entre 2005 y 2016, los 20 municipios cercanos crecieron 19.494 hectáreas. Esto implicó que tan sólo en 11 años se urbanizara un área de la Sabana equivalente a 51% de Bogotá y ahí es donde se combina el Blockchain y los nuevos modelos de planificación, ya que la centralización, se focaliza en el poder, no en el usuario. El futuro del urbanismo va en el mismo camino de la nueva ley, descentralizado, y con nuevos modelos financieros, que van en contra de los conocidos pliegos “tipo”, “sastre” o los graves problemas que enfrentan la Procuraduría y la Contraloría (Bomberos). Hace mucha falta que la primera línea tecnológica de las ciudades con planificación en Colombia sea la seguridad, los altos niveles de crimen, homicidios, asaltos, robos, estafas en la inversión y en los pliegos generan desconfianza en el usuario, y conllevan a que nadie quiera responder al censo, ni pagar impuestos. Es el primer objetivo si queremos un país potencia en el 2035, la seguridad incluyendo las cortes y los sistemas acusatorios disfuncionales.

Yo comparto con Richard Florida el postulado que la naturaleza del Capital, la Innovación y el tipo de trabajadores afectan la planificación urbana. Colombia como centro Latinoamericano de la cuarta revolución industrial, necesita resolver sus trabas internas en materia de contratación pública, adaptar su cultura a la proporción cultural, y empoderar a sus residentes, porque al final sin tributo no hay infraestructura. Uno de los grandes frenos más allá de que Colombia es consumidor de tecnología, está en la inclusión del usuario, y en generar una cultura ciudadana de pertenecía. De nada sirve invertir billones si no se toma el ejemplo de cuidar y aprender a vivir en comunidad, unos de los principios del blockchain es el consenso.

La planificación urbana requiere de tecnología de punta, y su futuro depende de la implicación de cada usuario, pero si queremos atraer inversión debemos actuar en un modelo de convivencia y de tolerancia hacia el otro, porque el Gobierno es un articulador, y no podrá solucionar todo (Centralización). Es con las acciones diarias, que se podrán tener ciudades y puntos turísticos de talla mundial, es uno de los países con mayor diversidad cultural, étnica, geográfica y de especies del mundo, todos suenan con vivir en un tal paraíso. ¿Por qué no empoderamos nuestro territorio, para potenciar esas industrias? Las ciudades son el reflejo de los hogares.

Andrés Assmus
​CEO de www.cityzeen.co

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