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Por la transición energética

Si bien es posible acelerar la transición energética, esta llevará varios años y deberá realizarse con un cuidadoso monitoreo.

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agosto 08 de 2022
2022-08-08 10:07 p. m.
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La actual coyuntura es una oportunidad para acelerar la transición energética, la lucha contra el cambio climático, mejorar las interconexiones, masificar el uso de energías renovables y reducir el consumo de combustibles fósiles de manera paulatina.

El Gobierno entrante del presidente electo Gustavo Petro, ha planteado como columna vertebral de su programa, la aceleración de la transición energética y un conjunto de acciones para frenar el cambio climático y mitigar el impacto de los gases de efecto invernadero.

Un primer punto es continuar impulsando el desarrollo de las energías renovables no convencionales, lo cual se puede hacer mediante nuevas subastas, profundización de incentivos tributarios, avance en la electrificación con estas tecnologías en las zonas no interconectadas, eliminación de las barreras aún existentes en la implementación de los recursos energéticos distribuidos, la promoción de proyectos comunitarios en el sector rural, impulso de la figura de prosumidores, todo lo cual se puede acelerar para aumentar la participación de estas tecnologías en la matriz eléctrica. 

El segundo punto es el impulso de nuevas tecnologías, en particular el hidrógeno verde y el almacenamiento de energía. El hidrógeno verde que utiliza como fuente energías renovables limpias, es aún costoso, pero el país debe iniciar desde ya su desarrollo, en el cual la participación de Ecopetrol puede ser fundamental como un nuevo vector de negocio de la empresa con miras a su transformación en el largo plazo.

El otro tema que atañe a la transición energética es el uso de gas natural. En Colombia alrededor de 10 millones de familias consumen gas natural especialmente para cocción de alimentos. Esta circunstancia exige evaluar la capacidad del país para abastecer la demanda interna y analizar la necesidad de búsqueda de nuevas reservas, pues llegar a requerir importación convertiría este recurso en un energético muy costoso para la mayoría de la población, además de afectar la seguridad energética, tan importante en estos tiempos.

En cuanto al petróleo, es bueno señalar que el transporte terrestre, aéreo y marítimo utiliza derivados de este combustible. Por ello no se puede reducir su producción sin tener claro cómo y cuándo se va a reemplazar su uso por energéticos más limpios.

Con base en estos elementos, se puede concluir que, si bien es posible acelerar la transición energética, esta llevará varios años y deberá realizarse con un cuidadoso monitoreo del balance producción demanda interna, para no provocar situaciones de desabastecimiento o de incremento de costos que afecten a los sectores más vulnerables del país.

Germán Corredor
Director ejecutivo de SER
Colombia (Asociación Energías Renovables Colombia)

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