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Análisis

¿Por qué ganó Narendra Modi?

Concluyó el vibrante y agotador proceso electoral en la democracia más grande del mundo.

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mayo 26 de 2019
2019-05-26 05:30 p.m.
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India reeligió a Narendra Modi con una victoria que superó las expectativas. EL Bharatiya Janata Party - BJP (Partido Popular Indio) y la coalición de gobierno arrasaron en las urnas con una mayoría que les permitirá, sin negociación alguna, conformar gobierno: 351 escaños de 542, frente a 92 sillas obtenidas por el Partido del Congreso y su coalición, y 99 que ocuparán fuerzas políticas regionales y de tendencias minoritarias.

Concluyó el vibrante y agotador proceso electoral en la democracia más grande del mundo, con una participación del 67 por ciento de los 900 millones de personas habilitadas, más de 600 millones eligieron el parlamento número 17 de su historia independiente.

La oposición, liderada por el icónico partido de los Gandhi, diseñó una campaña equivocada dedicada a cuestionar las medidas económicas implementadas por Modi, sin comprender que el gobierno, gracias al crecimiento y progresivos ajustes durante los dos últimos años, había logrado recuperar niveles de confianza y, aún sin corregir sus negativos efectos sobre los índices de pobreza y desempleo, alcanzó a ganar mayor crédito ciudadano a través de las mejoras en infraestructura, bancarización y pago directo en cuenta a los beneficiarios de subsidios.

El Partido del Congreso se dedicó a criticar sin afirmar, prometiendo vaguedades, eludiendo la necesaria renovación de cuadros, ignorando las expectativas de los votantes, planteamientos concretos, comprometidos con la superación de sus necesidades, el fortalecimiento productivo, el acceso a recursos, educación, salud y el posicionamiento de productos agrícolas en los mercados.

El Partido del Congreso perdió nuevamente el pulso en sus bastiones, al no reconocer que, gradualmente, el pueblo indio, ha entendido que el bienestar ya no proviene solo del Estado y que, por el contrario, las oportunidades que genera la inversión privada fomentan la movilidad social.

Sus líderes no encontraron otra opción que enfrascarse en un debate inútil sobre la credibilidad del proceso electoral, al constatar que Modi vencía tanto en los epicentros económicos como en los estados más densamente poblados. India decidió y votó por la transformación económica, asumiendo los riesgos de inequidad que ella puede traer consigo pero acogiendo la ruta de la economía de mercado.

Resultados en mano, puede concluirse que la agenda del Primer Ministro dirigida a continuar la transformación de la economía india, a fortalecer las relaciones entre el Gobierno Central y las regiones, bajo esquemas de cooperativismo competitivo, e impulsar una política exterior con énfasis económico, pesó más que las preocupaciones de los socialdemócratas.

El Centro de Estudios sobre India de la Universidad Externado de Colombia (Cesicam), advirtió sobre el peligro de analizar el nuevo mandato de Modi solo tomando como referente aspectos, sin duda, sensibles, pero que saturaron el debate electoral: pobreza, nacionalismo, persecución religiosa, confrontación con el estado musulmán de Paquistán, hasta aventurarse a cuestionar la continuidad de la Unidad Nacional, valor fundamental de la democracia india.

Esa aproximación desestimó los avances de los últimos años, muchos de los cuales son resultado de políticas adoptadas tiempo atrás a las que Modi introdujo nuevos incentivos o modificaciones para su materialización, caso de los megaproyectos de infraestructura como los corredores económicos que conectarán a India en su interior y con sus vecinos.

Valores comunes: democracia y libre mercado
Para el análisis es preciso comprender que temas como democracia, unidad nacional, la seguridad de India en la región y el libre mercado, han hecho parte del discurso elaborado por ambas tendencias partidistas durante las últimas décadas.

Aunque históricamente el desarrollo del tejido empresarial, así como sus primeras fases de expansión y el posterior proceso de apertura y liberalización son obra de las políticas industrialistas de Nehru en los años 60, de las revoluciones verde, azul y blanca lideradas por Indira Gandhi y del ímpetu globalizador de Mamohan Singh en los años 90, es durante el Gobierno de Narendra Modi (2014-2019) que India se convierte en un gran receptor de IED y se diseñan incentivos directos y especializados para los sectores industriales (programa Make in India).

Gracias a planes como ‘energía para todos’, el segmento de maquinaria eléctrica industrial vio crecer los flujos de IED en 242 por ciento. La industria textil es líder en las cadenas sectoriales de valor y emplea actualmente 45 millones de personas. Pero las medidas de liberalización de la economía todavía no han logrado los efectos esperados en productividad.

Avances notables y deficiencias distributivas
Recientemente, India logró la simplificación tributaria, agilidad en el establecimiento de empresas y facilitación del comercio. Mejoró las leyes sobre propiedad intelectual y propició la inclusión digital.

La economía, muestra un notable crecimiento, pero un significativo incumplimiento en las metas de reducción del desempleo que llega a un 6 por ciento, dando lugar a fuertes tensiones en la nación más joven del planeta: edad promedio 29 años.

La redistribución del bienestar es imperativa. Pese a registrarse desde el 2000 el surgimiento de 304 mil nuevos multimillonarios en India, el salario per cápita se mantiene en 1,6 dólares diarios.

La pobreza extrema se ha reducido, pero por debajo de la promesa electoral pasada y de los grandes requerimientos en pro de la cohesión social. La expansión del gasto militar contrasta con la menor inversión en educación y salud.

La compleja situación económica va a dar lugar a fuertes manifestaciones de resistencia social y a una mayor influencia de líderes regionales.

India es uno de los siete verdaderos federalismos del mundo, tal circunstancia puede alterar la ecuación entre la periferia y el centro, lo que permitirá a partidos y movimientos regionales recuperar espacio. El BJP es un partido alineado con las posturas conservadoras, lo que no constituye un peligro para una sociedad acostumbrada a convivir en la diferencia y para la cual tradición y modernidad no son elementos antagónicos. Lo grave en India es la exacerbación de la relación entre política y región, y las expresiones de radicalismos religiosos.

En mi opinión, el reto de Modi es lanzar señales claras en lo que respecta a la refrendación del carácter multiétnico, pluricultural y multirreligioso del país.


Soraya Caro
Directora del Centro de Estudios sobre India - Universidad
Externado (CESICAM).

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