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Primero sea amable, luego tenga la razón

En 2020, estoy decidido a seguir las palabras de Kazuki Yamada, quien dijo que el objetivo en la vida debe ser "ser primero amable y luego correcto". 

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enero 29 de 2020
2020-01-29 03:05 p.m.
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¿Qué es más importante, tener la razón o ser feliz? Aunque no se trata de conceptos necesariamente contradictorios –se puede tener la razón y ser feliz al tiempo–, en los ambientes laborales el hecho de querer tener la razón suele asociarse con roces, enfrentamientos o debates que pueden terminar dándonos la satisfacción de estar en lo cierto, pero que no necesariamente son un aporte para nuestra felicidad ni la de los colaboradores con los que trabajamos.

Cada vez más las empresas se han vuelto conscientes de la importancia que tienen los ambientes laborales felices, pues esta condición no solamente es un incentivo para los trabajadores, sino que representa un aporte directo a su éxito. La felicidad, además, es contagiosa, de manera que los empleados felices irradian ese sentimiento a otras personas que están a su alrededor, generando un clima laboral óptimo para enfrentar los retos de cada día en un ambiente positivo.

Como parte del debate sobre la innovación y las nuevas formas de hacer las cosas, uno de los desarrollos que más me entusiasman al entrar en una nueva década es el cambio de los sistemas de trabajo tradicionales hacia una mentalidad basada en la amabilidad.

En el mundo de la tecnología, escuchamos mucho la palabra "ecosistema", que describe una configuración que abarca valores compartidos e interdependencia. Esta forma de trabajo está destinada a reemplazar el "egosistema": la insistencia en el statu quo, la necesidad de autoengrandecimiento y el tener razón todo el tiempo.

A medida que entramos en una nueva década, en la que la colaboración será el tónico de cada negocio exitoso, esta forma establecida de trabajo dará paso a una cultura en la que los equipos ganadores serán aquellos donde las personas sean amables entre sí, lo que es una de las bases fundamentales para lograr ambientes laborales felices.

Si bien nuestros egos pueden estar informados por la necesidad de tener razón e imponer nuestros pensamientos y creencias, para que seamos respetados y acreditados por nuestros logros, tendremos que aceptar que podemos (y estaremos) equivocados, pero sin ningún sentido de fracaso o vergüenza. Esa aceptación, esa vulnerabilidad, es un elemento central del ser amable.

En 2020, celebrar y permitir los logros de otras personas y salir del centro de atención, tan a menudo como sea necesario, tendrá que ser mucho más generalizado si queremos liberar el potencial real de los equipos. Como líderes, también tendremos que asociar las ocasiones en que resultamos incorrectos en nuestro viaje de aprendizaje continuo.

Y aunque la amabilidad y el respeto –que finalmente son ingredientes fundamentales en la creación de los ambientes laborales felices– deben fomentarse en todos los niveles de las compañías, los líderes estamos llamados a ser, precisamente, los principales impulsores de estos conceptos entre los miembros de los equipos. La responsabilidad de la empresa no solamente es garantizar que las personas se sientan bien en términos financieros (buenos salarios, prestaciones, apoyos financieros) o en lo que se refiere a las características físicas del ambiente de trabajo (espacios cómodos, herramientas adecuadas). También deben contribuir al bienestar emocional de los empleados, por lo que la amabilidad debe ser una constante en el trato, desde el primer saludo en la mañana hasta la manera de controvertir las ideas con las que no se está de acuerdo.

Para funcionar bien, necesitamos estar menos obsesionados con nuestras propias certezas y entender que el hecho de no tener siempre la razón no significa un fracaso. En el mundo científico es reconocida la frase que se atribuye a Thomas Alva Edison tras innumerables intentos fallidos para lograr un invento exitoso: “No fracasé 999 veces; solamente descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Ser amable es un rasgo humano básico.

Quedé inmensamente satisfecho con los resultados de mi búsqueda de sinónimos de la palabra amable pues existen tantas definiciones y, todas relacionadas con cosas positivas, tales como cálidas, generosas, consideradas, serviciales, desinteresadas, bien intencionadas, pacientes, agradables, decentes.

En mi investigación, también encontré el origen real de la palabra. Proviene del inglés antiguo, donde el sentido original es "naturaleza, el orden natural"; también, "carácter innato". Entonces, estamos hablando de una característica básica de todos nosotros, algo que todos podemos aprovechar.

Teniendo en cuenta que todos podemos ser amables, los beneficios de la amabilidad en el bienestar, la satisfacción con la vida e incluso el tiempo que vivimos están a nuestro alcance. Y debido a que las personas agradables crean una mejor vida para sí mismas, son capaces de hacer que otras personas se sientan bien. En este punto, te invito a cerrar brevemente tus ojos y pensar en las personas que conoces que hacen el bien en la vida. Es muy probable que en su mayoría sean personas con las que disfrutan estar y trabajar.

A medida que nos acercábamos al final del año 2019, me sentí realmente agradecido con todas y cada una de las personas con las que interactué durante los últimos 12 meses. Tengo la suerte de que la mayoría de ellas, particularmente en mi equipo, son personas que demuestran una y otra vez el verdadero valor de ser amables, ya sea en los negocios o en un sentido personal.

En 2020, estoy decidido a seguir las sabias palabras de Kazuki Yamada, quien dijo que nuestro objetivo en la vida debería ser "ser primero amable y luego correcto"; políticamente correcto podríamos decir para que no se preste a confusiones. No solo es lo más natural y correcto hacerlo como líder, sino también como ser humano.

Marvio Portela
Vicepresidente de SAS para América Latina

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