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Informe internacional sobre el Acuerdo

Nuestra conceptualización de la paz, nos indica que es asunto de todos.

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junio 19 de 2019
2019-06-19 09:31 p.m.
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Recientemente, el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame (EE. UU.) presentó su tercer informe sobre la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia. Esta institución fue designada para identificar avances y dificultades del mismo, por su reconocimiento mundial en investigaciones sobre construcción de paz y justicia.

El informe desglosa rigurosamente lo acordado en La Habana, haciendo un seguimiento a los 578 compromisos que el Estado colombiano y las Farc asumieron tras su firma. Borja Paladini, representante del Kroc en Colombia sitúa de entrada la complejidad del asunto: “Tras el apretón de manos la parte más difícil del proceso de paz termina, y la parte más compleja inicia”. La ruta no es fácil.

Entre las dificultades del contexto menciona: pasar del dicho al hecho, soportar el legado de la guerra, la adaptabilidad de las economías criminales y el escenario de polarización política. De los 578 compromisos, se ha iniciado la implementación de 400. A través de la iniciativa Barómetro, el Instituto midió el nivel de avance a partir de cuatro categorías: completa, intermedia, mínima, no iniciada. Completa 113 (23%) del total de los acuerdos, intermedia 69 (12%), mínima 194 (34%) y no iniciada 182 (31%). Si se hace el análisis desde los cinco pilares fundamentales del Acuerdo la síntesis de la situación es: Reforma Rural Integral: completa, 3%; intermedia, 8%; mínima, 51% y no iniciada, 38%. Participación política: completa, 13%, intermedia, 7%; mínima, 35% y no iniciada 45%. Fin del conflicto: completa, 45%; intermedia, 17%; mínima, 18 y no iniciada, 20%. Drogas ilícitas: completa, 2%; intermedia, 18%; mínima, 50% y no iniciada, 30%. Víctimas del conflicto: completa, 11%; intermedia, 12%; mínima, 37% y no iniciada, 40%.

Concluyen los investigadores que la implementación ha sido de carácter persistente, a pesar de la complejidad y el corto tiempo. Asimismo, la consideran resiliente, pues, pese a las adversidades, ha mantenido la arquitectura institucional básica para su desarrollo: cuenta con espacios de relacionamiento directos, apoyo local e internacional y ha soportado emergencias mediante autoorganización, alianzas y capacidad de respuesta. Pero les preocupa el asesinato de líderes sociales y comunidades, las economías ilegales y cultivos ilícitos, que siguen; las dificultades en la reincorporación de excombatiente y su seguridad física, económica y legal. El ritmo de la implementación, pese a ser persistente, tiene muchos retos si quiere avanzar más certeramente.

El Instituto Kroc señala, además, la importancia de que la implementación se centre en la calidad de la paz: garantizar impactos positivos en las condiciones de vida de los colombianos, en particular de aquellos cuya situación es compleja por las dinámicas de violencia, pobreza, y economías ilícitas. Implementar lo acordado, en el marco de una gobernanza por la calidad de paz, hará de Colombia un escenario que posibilita la democracia y el Estado Social de Derecho, gran esperanza de la finalización del conflicto armado y base del apoyo internacional.

Nuestra conceptualización de la paz, nos indica que es asunto de todos. Es una cultura ciudadana proclive a la inclusión, la convivencia y el respeto al Estado Social de Derecho. Evitar la polarización política y propender por el diálogo como mecanismo básico de deliberación, sería el mejor aporte ciudadano al proceso. Así, seguro, ponderaríamos más equilibradamente lo que hay que hacer para no repetir el pasado.

Rafael Aubad López
Presidente Ejecutivo Proantioquia

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