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China: soberbia, reinvención y éxito

Si bien el esquema unipartidista y autocrático de China sigue teniendo fuerza, las demandas de la población han cambiado.

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febrero 11 de 2019
2019-02-11 09:20 p.m.
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Muchos analistas han predicho la crisis y caída de China. No conciben la sostenibilidad del éxito económico y la falta de libertades políticas. Pero el país parece lograr reinventarse cada vez que hay una crisis aparente. Hoy, esta potencia del lejano oriente lidera al mundo en número de propietarios de vivienda, usuarios de internet, egresados de las universidades y hasta número de billonarios. La pobreza absoluta está por debajo del 1% y se ha convertido en el país que más amenaza la hegemonía de EE. UU. después de la desaparición de la Unión Soviética.

En lo poco que hay consenso en EE. UU. es que se considera a China como la principal amenaza hacia una definición de un orden global alternativo y una competencia desleal. Y si bien no existe el mismo acuerdo en cómo responder, es en ese contexto que el gobierno de Trump anunció la guerra comercial. A esto, el presidente de China Xi Jinping, ha respondido con soberbia. No se habla ya de alcanzar a Occidente, sino de sobrepasarlo y de seguir en esa línea, a pesar de la hostilidad americana.

El líder chino y sus aliados en el círculo estrecho de poder, han señalado una estrategia de política exterior agresiva, basada en extender su poderío económico a países en el Medio Oriente, África y América Latina (ejemplo Ecuador y Venezuela). A su vez, se mantiene control sobre un sistema político interno que restringe libertades, y expande el poder del partido comunista.

El éxito parece darles la razón. Los burócratas que hace poco parecían obstáculos al crecimiento, ejercían control de precios y predicaban la lucha de clases, hoy buscan atraer inversión y promueven la empresa privada. Inversión extranjera y comercio internacional fueron las fuentes de la ‘nueva economía’, transformando el modelo para lograr la rápida adopción de nuevas ideas y convirtiendo al país en el nuevo líder mundial en tecnología.

Los apparatchiks del pasado, aún cuando se sigan llamando marxistas y mantienen represión como mecanismo de poder y cohesión al interior del Partido Comunista, han logrado liberar las fuerzas de innovación y emprendimiento, que han puesto a liderar a China en aspectos tan significativos como la inteligencia artificial. El sector privado hoy produce más del 60% del producto económico y emplea más del 80% de la creciente fuerza laboral.

Es un caso que va en contra de los libros de texto. Se logró una extensa reforma económica, resistiendo cualquier llamado a la reforma política. Pero, ahora existe un nuevo llamado a la reinvención. En las última décadas, los políticos se centraron en crecimiento económico a toda costa y dejaron de lado temas como la polución en grandes urbes, violación a los derechos de los trabajadores y hubo episodios de contaminación de alimentos y medicina.

Si bien el esquema unipartidista y autocrático de China sigue teniendo fuerza, las demandas de la población han cambiado. Con mayor prosperidad, el llamado es por aire limpio, alimentos y medicinas de alta calidad, mejor cubrimiento en salud y educación con los altos estándares. A esto se suma la solicitud a combatir la corrupción y mayor equidad.

Independiente de las respuestas a los cuestionamientos en política comercial a nivel global, el Partido Comunista tendrá que reinventarse en lo interno. La pregunta que se hace la gente es para quién es y a quién beneficia el crecimiento económico. Solo respondiendo esto en pro de las grandes mayorías rurales y urbanas, se podrá sostener el modelo exitoso de China.

Rafael Herz
Vicepresidente Ejecutivo de la ACP

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