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Retos de la salud en la post-pandemia

Ante la inminencia del choque sanitario, el país emprendió una carrera contra el tiempo que tuvo como desenlace un impacto doble sobre el sector.

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octubre 22 de 2020
2020-10-22 09:00 p. m.
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La propagación del SARS-CoV-2 ha sido el mayor desafío que han tenido que enfrentar los sistemas de salud en el mundo en las últimas décadas. Ante la inminencia del choque sanitario, el país emprendió una carrera contra el tiempo que tuvo como desenlace un impacto doble sobre el sector.

Por un lado, obligó a re direccionar la disponibilidad de capital y de trabajo hacia la atención del virus. Eso se tradujo en la caída de la demanda de los demás servicios de salud y en la disminución de los ingresos de los prestadores y proveedores. Por el otro, obligó a un gasto adicional para financiar la adecuación de la capacidad instalada del sistema y garantizar el correcto flujo de los recursos.

Mucho se ha hablado del primer aspecto y de la resiliencia que mostró el sistema gracias a la estrategia financiera de mitigación del Gobierno. El plan giró alrededor de tres ejes principales: proteger el flujo corriente de los recursos, agilizar el saneamiento de las deudas en el sistema y destinar recursos adicionales para la salud.

La asignación de recursos ha dado frutos, una mejor capacidad de respuesta. De hecho, con corte a la primera semana de octubre, Colombia superó a los países de la región en la toma de muestras por millón de habitantes (81.784 vs. 67.138) y duplicó sus camas UCI (5.346 a 10.724).

Pero poco se ha hablado de las varias complejidades con las que ya cargaba el sistema, acentuadas por la contracción económica de las actividades de la salud no relacionada al SARS-CoV-2 (0,6% en el primer semestre vs. crecimientos de 4,8% un año atrás).
La pandemia ha demostrado que es necesario avanzar de manera más decidida en el proceso de saneamiento de cuentas que contempla el Acuerdo de Punto Final.

Los recursos que de allí se deriven serán un alivio para un sector que ya presenta incertidumbre con relación al cierre financiero y la sostenibilidad a futuro.

En los últimos 15 años el gasto en salud se ha incrementado en cerca de 2% del PIB, impulsado, sobre todo, por el gasto público. Consistente con ese aumento ha crecido la participación del Presupuesto General de la Nación en la financiación del aseguramiento.

De hecho, hoy el sistema de salud depende cada vez más de los aportes de la Nación para lograr su cierre. La disminución relativa de otras fuentes ha configurado un equilibrio menos estable de las finanzas.

Ese panorama nos lleva a plantear una discusión que no da tregua, ¿tiene la Nación la capacidad para financiar las necesidades crecientes del sistema de salud en el futuro?
En ANIF consideramos que es inútil aplazar la tarea y proponemos abordarla a través de dos mecanismos complementarios.

El primero es una reforma fiscal de fondo que le permita al Estado recaudar los tributos de forma eficiente y progresiva, de manera que se cubran las necesidades crecientes de gasto sin desestimular el sistema productivo.

El segundo se enfoca en la búsqueda de nuevas fuentes de financiación específicas para el sector, de tal forma que, junto con los ingresos tributarios, se logre la sostenibilidad en el mediano y largo plazo.

Mauricio Santamaría
Presidente de Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF).

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