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Rusia: ¿potencia mundial por temer?

El peligro es que la política exterior de Rusia no es predecible, usa métodos ilegales y basa gran parte de su estrategia en crear inestabilidad. 

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octubre 25 de 2018
2018-10-25 08:50 p.m.
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El actual presidente de la Federación Rusa ha estado en el poder desde el año 2000. En una estrategia similar a la de los esposos Kirchner en Argentina, se ha turnado el papel de presidente y primer ministro con su aliado Medvedev, de tal forma que, burlando las reglas constitucionales, se ha mantenido como el hombre fuerte. Y habiendo ganado las elecciones en el 2018, estará en el poder al menos hasta el 2024. 

Putin goza de una enorme popularidad en su país, considerado como el hombre que ha llevado a Rusia a ser, de nuevo, una potencia. La base de su popularidad se esta en las tasas de crecimiento en la primera década de este siglo, basada en el boom de los precios de los energéticos. En esa época, el PIB creció en 7 por ciento promedio anual y hubo una sustancial reducción de la pobreza.

Es la política exterior más reciente la que crea zozobra y genera dudas. Putin, un exdirector del Servicio de Seguridad, ha construido alianzas y formulado intervenciones a nivel internacional que buscan un posicionamiento sin claros fundamentos ideológicos. En su ámbito más cercano, frente a las antiguas Repúblicas de la Unión Soviética, ha habido una estrategia basada en dos ‘modelos’ muy distintos. Por un lado, con las de Asia Central (Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán) mantiene unas relaciones estrechas.

Por otro, ha intervenido militarmente en Ucrania y Georgia, bajo el argumento de recuperar las provincias de Osetia (Georgia) y de Crimea (Ucrania). En el caso de esta última, realmente está de por medio la disputa por la exportación y el transporte de gas a través de ese país. La intervención y anexión de Crimea ha resultado en la imposición de considerables sanciones económicas por parte de la Unión Europea.

Pero lo que más sensación de incertidumbre, y hasta miedo general, suscita, son los instrumentos al margen de la ley usados por esta potencia. Así, Gran Bretaña ha señalado que no tiene duda sobre el hecho de que anteriores espías, Skripal y Litvinenko, fueron envenenados por el servicio secreto ruso. Y hay certeza sobre las actuaciones de intermediarios rusos en el sentido de intervenir, a través de redes sociales, noticias falsas y ‘hackeo’, en elecciones a nivel mundial. El caso más sonado ha sido el de Trump, pero no hay duda de que ha continuado en varios países y ha fortalecido partidos populistas de extrema derecha e izquierda.

Esto no solo se refleja en la intervención en las elecciones y en la creación de noticias falsas alrededor de temas ambientales y sociales, sino también en sus relaciones con poderes extremistas. Así, por ejemplo, existe una creciente cercanía con el régimen populista de Italia, y fue el caso con el régimen anterior en Grecia. El apoyo, se centra en fortalecer a estos gobiernos en contra de los requerimientos fiscales y monetarios establecidos por la Unión Europea.

A su vez, Putin ha sido el fortín detrás del poder del presidente Assad, en Siria, interviniendo militarmente en ese país, y permitiendo el uso de armas químicas contra lo que Rusia ha considerado el terrorismo fundamentalista musulmán. Así se ha posicionado como una potencia de mucho impacto en Oriente Medio.

El peligro es que la política exterior de Rusia no es predecible, usa métodos ilegales y basa gran parte de su estrategia en crear inestabilidad. En algunos casos, se trata de intereses económicos, en otros, de expandir su rol internacional. La nueva potencia mundial es de temer.

Rafael Herz
Vicepresidente Ejecutivo de la ACP
rherz@acp.com.co

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