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Salud o enfermedad: ¿cuál vale más?

La salud y la enfermedad siempre han estado ligadas a las situaciones de los Estados, generando riquezas a partir de la creación de virus. 

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marzo 11 de 2019
2019-03-11 10:26 p.m.
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A propósito de las últimas noticias en redes sociales sobre la reaparición del sarampión en un pequeño pueblo de España, y el descubrimiento de que con un trasplante de médula un paciente que tenía el virus del VIH fue curado, es muy importante entender cuáles son los umbrales mundiales sobre las enfermedades que, por un lado, establece la Organización Mundial de Salud, como tipo de feindbild, o enemigo de la humanidad, y, por otro, dar un repaso a la historia y ver cómo algunos sistemas políticos se aprovechan de estos miedos colectivos para enriquecerse o infundir temor.

La famosa y tenebrosa, mal o bien, llamada ‘Peste Negra’, que repercutió casi en el 70 por ciento de la población de la Europa Occidental de los siglos XIV y XV, se vio envuelta en un sinnúmero de variables a analizar para determinar su origen. Desde el punto de vista humanístico, siempre se ha señalado a la Peste Negra como una enfermedad que atacaba la piel y, por consiguiente, los sistemas de inmunidad del cuerpo, originada en las ratas.

Estudiosos en la materia como Ole J. Benedictow, profesor de historia de la Universidad de Oslo y experto en temas medievales, nos explica cómo el síndrome de las ratas fue una sencilla consecuencia de un contexto histórico. Europa se encontraba sumergida en un momento de migraciones diversas, debido a la falta de producción agrícola que había en el campo. Estas, sumadas al sistema político feudalista trajeron una pobreza indeterminada y ocasionó una malnutrición devastadora que repercutió en la debilidad física de los habitantes citadinos. Según Benedictow, la esperanza de vida en esta época rayaba la edad de 25 años.

Tiempo después se descubrió que no solo las ratas eran parte fundamental en la transmisión de la enfermedad, sino también las pulgas y los insectos. La Iglesia, según el contexto en que se debatía por la gran cantidad de infieles y los denominados ‘herejes’, determinaron que todo esto era debido una repercusión de la divinidad. Así, aumentaron los ingresos de los monasterios, iglesias, y las donaciones se harían más relevantes buscando algún tipo de perdón divino para poder descansar en paz.

El gran historiador medievalista Guy Bois, complementa sobre estas mismas líneas que la crisis de la peste fue sistémica, es decir, que influyeron una gran cantidad de variables, sobre todo económicas, como estanflaciones y deflaciones, que obligaron a la comunidad aristocrática y monástica a subir impuestos para poder mantener las también apuestas de conquista que se aprovechaban de la debilidad de las gentes.

El doctor Roberto Giraldo, especialista en enfermedades infecciosas, nos hace dar una mirada sobre aquellos momentos de la vida de la humanidad a los cuales ha sido sometida la incredulidad del pensamiento del ser humano en torno a un tema científico versus lo divino, y como la salud y la enfermedad siempre han estado ligadas a las situaciones políticas y comerciales de los Estados, generando riquezas a partir de la creación de enfermedades, virus y paradigmas científicos.

A veces compramos una pastilla para quitarnos el dolor de cabeza, pero, también, sabemos que el sol, el agua, el viento y hasta un abrazo son los mejores médicos.

Luis Felipe Chávez
Historiador
lfch1978@yahoo.com

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