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Seguridad jurídica tributaria: pilar para inversión en el país

La aplicación frecuente de sanciones desproporcionadas en materias formales, resulta nocivo para la confianza de los empresarios y los inversionistas.

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julio 18 de 2019
2019-07-18 06:42 p.m.
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Llevamos años, hablando en Colombia de seguridad jurídica y particularmente de seguridad jurídica tributaria.

Hace algunos días, tuve el gusto de participar en un foro organizado por la Corporación Excelencia en la Justicia, en el cual se discutió este tema y su impacto en la inversión.

Aunque es un asunto que se reitera con frecuencia y casi podría decirse es de común aceptación, no sobra insistir en el papel fundamental que la seguridad jurídica tributaria tiene en las decisiones de inversión.

En este momento parece oportuno insistir en tres aspectos de la seguridad jurídica tributaria: (i) claridad normativa; (ii) respeto por la confianza legítima del contribuyente; y (iii) estabilidad regulatoria.

En primer lugar, es necesario que las leyes que crean o modifican tributos sean suficientemente claras en cuanto al contenido normativo y a los efectos prácticos derivados de su aplicación.

En virtud del artículo 338 de la Constitución, la ley, las ordenanzas y los acuerdos deben fijar directamente el sujeto activo, el sujeto pasivo, el hecho generador, la base gravable y la tarifa de los impuestos.

Es sorprendente que a pesar del mandato constitucional, las reformas tributarias creen tributos sin definir claramente sus elementos sustanciales. Sin ir muy lejos, la pasada Ley de Financiamiento, consagró de forma indeterminada el sujeto pasivo de la sobretasa de renta al sector financiero y en forma imprecisa el hecho generador del impuesto al consumo de inmuebles.

La claridad normativa se afecta cuando los textos incluyen redacciones que permiten múltiples interpretaciones válidas o cuando sus textos resultan contradictorios entre sí, lo cual ha ocurrido con inusitada frecuencia. Suele ocurrir, que al integrar normativamente los textos nuevos aprobados con los textos normativos preexistentes, resulta confuso identificar ciertas derogatorias tácitas o la posibilidad de coexistencia normativa.

Otra fuente de inseguridad jurídica tributaria está relacionada con la ausencia de reglamentaciones, la demora en la expedición de los correspondientes decretos reglamentarios, o el ejercicio inadecuado de la facultad reglamentaria. Aunque el Gobierno realiza un esfuerzo constante en relación con este tema, es evidente que muchos artículos del Estatuto Tributario siguen pendientes de reglamentación.

Un segundo aspecto de la seguridad jurídica tributaria se refiere a la adecuada protección de la confianza legítima de los inversionistas.

La confianza legítima se fundamenta en el principio de buena fe que debe regir las relaciones entre el Estado y los particulares.

Son múltiples los casos en los cuales la Ley ha desconocido beneficios otorgados a los contribuyentes en el marco del cumplimiento de ciertas condiciones, que no obstante haberse realizado, pretenden posteriormente ser desconocidos. Tenemos ejemplos en materia de acuerdos de estabilidad tributaria, de régimen de zonas francas, de régimen hotelero, de proyectos de renovación urbana, entre muchos otros.

Se afecta la confianza de los contribuyentes cuando se cambian las condiciones tributarias o se extienden las cargas fiscales más allá de lo previsto, como ha ocurrido con el impuesto al patrimonio de personas naturales y otros impuestos temporales que terminan siendo permanentes. Ocurre lo mismo cuando se establecen sobrecargas tributarias inesperadas sobre algunos contribuyentes como sucedió recientemente con el impuesto al consumo de inmuebles o la sobretasa al sector financiero.

Infortunadamente, algunos funcionarios de fiscalización se aproximan a los contribuyentes cumplidos como si fueran evasores. Esta actitud deteriora profundamente la confianza de los contribuyentes en la institucionalidad tributaria del Estado.

La aplicación frecuente de sanciones desproporcionadas en materias formales, que en muchos casos no afectan el recaudo, resulta altamente nocivo para la confianza de los inversionistas.

La ausencia de confianza también afecta el cumplimiento tributario. El natural temor a la sobre imposición o a la extensión de cargas fiscales que se imponen particularmente a los contribuyentes cumplidos, afecta la decisión de cumplimiento de otros contribuyentes que observan con desconfianza lo que le ocurre a quienes cumplen a cabalidad sus obligaciones tributarias.

La migración de contribuyentes que están cambiando su residencia fiscal y renunciando a su nacionalidad por razones fiscales es también alarmante efecto de la falta de confianza en nuestro sistema tributario.

Juan Guillermo Ruiz H.
Socio Posse Herrera Ruiz

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