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Sí al capitalismo, no a los monopolios y oligopolios (II)

Los mercados competitivos ya casi no existen, son un mito y la situación puede empeorar con el creciente proteccionismo comercial internacional.

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enero 29 de 2019
2019-01-29 09:25 p.m.
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La concentración oligopólica en las industrias tradicionales de finanzas, telecomunicaciones, aérea, medicinas, etc., además del enorme poder que hoy ejercen las firmas con plataformas tecnológicas - como Google, Facebook, Apple, Amazon - que les permite abusar de sus clientes y competidores, ya sea cargando precios, tasas de interés y tarifas abusivas o extorsionándolos a través del uso de la información privada de los clientes.

Los resultados de esta tendencia a la concentración ha llevado a una enorme desigualdad del ingreso y de la riqueza. En los Estados Unidos, en forma agregada, el 1% de la población económicamente activa recibía el 8% del Ingreso Nacional a finales de los 1960, mientras que hoy ese segmento recibe casi el 24% y controla casi un 40% de toda la riqueza del país (Wu). A nivel de industrias individuales, dos compañías controlan el 90% del mercado de la cerveza, 4 aerolíneas dominan completamente el tráfico aéreo, 5 bancos controlan aproximadamente la mitad de los activos bancarios, en muchos estados las dos principales compañías de seguros de salud tienen una participación en el mercado del 80-90%, el 75% de las familias no tienen opción ya que existe un solo proveedor de Internet, 4 empresas controlan todo el negocio de la carne en el país, y después de más fusiones, 3 compañías controlan el 70% del mercado mundial de pesticidas y el 80% del mercado de semillas de maíz.

Las leyes antitrust están desactualizadas después de un largo periodo de invernación de 40 años, en los cuales el referee no hizo cumplir las reglas que hubieran aumentado la competencia. En una palabra: los mercados competitivos ya casi no existen, son solo un mito y la situación puede empeorar con el creciente proteccionismo comercial internacional (que reduce aún más la competencia en bienes transables) y la caída dramática del número de empresas que cotizan en la bolsa de valores.

“El creciente poder de mercado de firmas dominantes ha creado menos competencia, menos inversión en la economía real, menor productividad, bajo dinamismo económico con poca entrada de nuevas firmas (startups), precios más altos para las firmas dominantes, menores salarios y una mayor desigualdad en la distribución de la riqueza” (J. Tepper, The Myth of Capitalism: Monopolies and the Death of Competition, Wiley,2019 - importante libro al cual espero dedicarle una próxima nota).

Qué implica esto para Colombia y qué podría yo recomendar? Cuatro cosas modestas para empezar:

1.Es muy importante estudiar lo que se llamaba la economía de la organización industrial, analizar y entender el estado y la salud de la competencia en mercados de productos y servicios claves, posiblemente bajando del nivel nacional también al nivel regional. Esta tarea quizá la puede abocar el Departamento Nacional de Planeación (DNP).

2.Me parece que toda la carga de la prueba sobre si hay o no suficiente competencia en un sector no le debe caer exclusivamente al Estado. Los gremios de cada sector podrían encargarse de demostrar que en su sector hay suficiente competencia y que no se está abusando de la concentración y de las posiciones de mercado de unas pocas empresas. Por ejemplo, que los señores que defienden los intereses de los tres grandes conglomerados financieros provean la evidencia e información financiera - detallada y verificable de que hay competencia (por segmentos y productos financieros) y que no existen utilidades extraordinarias exorbitantes, sostenidas en el tiempo, vía márgenes (spreads) amplísimos, colusión en la fijación de tasas y tarifas y, en general, abuso de los clientes (incluyendo a los ahorradores). Es bien posible que las eventuales mejoras de la productividad no se hayan trasladado a los consumidores de servicios financieros, sino que se hayan quedado como mayores rentas que engrosan las utilidades de los intermediarios, gestores y sus accionistas. Esta información la debería solicitar, si no la tiene, la Superintendencia de Industria y Comercio para formarse una opinión informada de lo que ocurre en términos de competencia (o quizá falta de) en el sector financiero con el cual hasta ahora, aparentemente, no se ha atrevido a investigar y menos requerir remedios efectivos si hay oligopolios.

3. Que el Poder Legislativo se dé a la tarea de completar, modernizar y fortalecer la legislación antimonopolios en Colombia, dándole al ente regulador los poderes para actuar, sancionar y exigir medidas correctivas, ofreciendo protección legal a los reguladores en el desempeño de sus funciones, pero creando los mecanismos de un buen debido proceso que impida la arbitrariedad y proteja los derechos de todos.

4.El Ejecutivo podría preparar un proyecto de ley para transformar a la Superintendencia de Industria y Comercio -hoy la agencia “anti-trust”- en una “comisión de competencia”, con recursos humanos y financieros, para adelantar las investigaciones por violaciones a las normas.

Una agenda ambiciosa y quizá optimista, pero como concluye el artículo del The Economist citado al comienzo de esta nota, “..se necesita buscar nuevos caminos para que las economías funcionen mejor para todos. La competencia debe encabezar la lista. Puede ayudar a salvar al capitalismo de sí mismo”. El capitalismo sin competencia no es capitalismo!

Fernando Montes Negret
Economista Financiero

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