Otros Columnistas
Columnista

Subsidio no tan equitativo 

Los contribuyentes colombianos terminamos subsidiando a los grandes tostadores mundiales.

Otros Columnistas
POR:
Otros Columnistas
abril 29 de 2019
2019-04-29 09:10 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/04/05/5703e5663d293.png

Cuando un gobierno regala plata, da un subsidio, le puede poner el nombre que quiera, pero llamarlo “incentivo para la equidad cafetera” cuando el mecanismo es regresivo, es por lo menos algo engañoso. Es decir, el subsidio tal como quedo diseñado terminará favoreciendo desproporcionadamente a los cafeteros más grandes, frente a los más pequeños.

El gobierno comprometió 155.500 millones de pesos en apoyar a los cafeteros. Se esperaba que esta administración, con más información, corregiría los problemas del PIC (subsidio que otorgó Santos por $1,3 billones), pero no, al final el mecanismo que adoptó es casi el mismo, con ajustes menores. Se pagará si el precio interno está por debajo de $715.000 por carga, y hay un monto máximo de subsidio, se reconocen hasta $30 mil. Además, el gobierno dice que si se agotan los recursos se acaba el subsidio. Ya veremos. Una semana después de aprobar la ayuda, Duque ya había anunciado otros 50 mil millones. El gobierno no sabe en la que se metió, cuando Santos dio el subsidio la producción era menor a 9 millones de sacos, hoy con una producción de 14 millones los recursos se van a terminar rápido y los cafeteros seguirán pidiendo.

Hacer lo mismo que el gobierno anterior no es de por sí un acto condenable. El problema es que el esquema que implementaron Santos/Cárdenas distaba mucho de ser el recomendable. En un trabajo elaborado para la Misión para la Competitividad del la Caficultura Colombiana, Roberto Steiner, Natalia Salazar y Alejandro Barrera, investigadores de Fedesarrollo, demostraron las consecuencias que tuvo el pago del PIC.
En particular, señala el estudio lo inequitativo que fue el pago del subsidio, toda vez que el 10 por ciento de los productores, los más grandes, recibieron el 60% del total de los recursos que se destinaron al PIC. Esto, en uno de los países más inequitativos del mundo, debería ser materia de consideración en las decisiones de política pública o por lo menos de la cafetera, pues el 80% de los cafeteros son propietarios de menos de dos hectáreas.

Steiener et al. recomiendan, que el subsidio debería ser creciente hasta que se alcance el equivalente a la producción de cuatro hectáreas y constante de ahí en adelante. Esto con el propósito de limitar que la mayoría de los recursos disponibles terminen favoreciendo desproporcionadamente a los más grandes caficultores. Así mismo, la fórmula contribuiría a que los recursos del gobierno alcanzarán por más tiempo.

Por otra parte, el subsidio Duque/Carrasquilla, tal como quedó diseñado, tiene dos elementos perversos que comparte con el de Santos/Cárdenas. Primero, que al aumentar lo que se paga por el café colombiano se termina incentivando el contrabando del grano de Perú y Ecuador. Segundo, que el subsidio de Santos fue parcialmente capturado por los tostadores de los países consumidores. En efecto, el diferencial del café colombiano paso de 25 centavos por libra, antes de pagar el subsidio, a cuatro centavos por libra después de pagarlo. Es decir, el subsidio abarató el precio de nuestro café. Los contribuyentes colombianos terminamos subsidiando a los grandes tostadores mundiales. Algo que ni Cárdenas ni Carrasquilla desearían. Hoy, el diferencial de Colombia es 30 centavos, veremos a dónde llega después de pagar el subsidio.

Felipe Robayo
Consultor
feliperobayo@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes