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Trump es la mayor amenaza para la economía mundial

El multilateralismo y la economía mundial han sido víctimas del “hagamos que América sea nuevamente poderosa".

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octubre 20 de 2019
2019-10-20 07:00 p.m.
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El presente se parece mucho al pasado: el proceso de destitución de Trump se está pareciendo mucho al de Nixon.

Nixon se negó a entregar las grabaciones donde se encontraba la evidencia de obstrucción a la justicia, hasta que la Corte lo obligó a entregarlas. Trump se niega a entregar información a la Comisión que le está formulando cargos, situación que sólo podrá resolver una Corte. En Nixon hubo un gran soplón: garganta profunda, nombre que le dio el Washington Post al subdirector de la CIA. En Trump ya hay dos soplones: el que disparó el proceso (con información de terceros), y otro con información directa de lo que sucedió en la conversación telefónica con el presidente de Ucrania –se prevé que habrá más soplones–.

Las guerras también se parecen. Bush se dio en los dientes cuando, sin prever que lo más sangriento estaba por venir, temprano en la guerra Irak II cantó victoria frente a una pancarta que decía: “misión cumplida”. Trump proclamó victoria antes de disparar el primer arancel, cuando trinó: “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”.

Washington no calculó que sus socios comerciales responderían con aranceles a sus aranceles, ni los efectos colaterales de la guerra comercial: alteración de las cadenas de suministro, incertidumbre en el clima de inversión, nerviosismo en los mercados financieros, amenaza de recesión, desplome de las exportaciones agrícolas y de otras industrias, aumento del precio de las importaciones.

Salvo que Trump (como Nixon), termine entregando la grabación, y se le escuche diciendo “cosas horribles” (como dicen los que oyeron la conversación), el Senado, dominado por republicanos, probablemente no lo condenará - es un juicio político, y se necesita una mayoría de dos tercios.

Es probable que los gringos vayan a las urnas en 2020 con Trump haciéndose pasar como perseguido político, y asustando al electorado con el socialismo de los Demócratas. De ganar las elecciones, en 2021-2024 ya no tendrá que cuidarse por tener una reelección al frente, y los demócratas ya habrán gastado el cartucho de la destitución. Así las cosas, no habría nada que pudiera parar la ferocidad de Trump.

El multilateralismo y la economía mundial han sido víctimas del “hagamos que América sea nuevamente poderosa”. La OMC, el gendarme del comercio mundial, es rehén de Washington, pues se opone a que se llenen las vacantes de los jueces de segunda instancia en la solución de disputas comerciales,el tribunal de justicia de la OMC se paralizará en 2020. Trump tendrá, entonces, las manos libres para aplicar justicia con sus propias manos. “El patriotismo está por encima del multilateralismo”, declaró recientemente en las Naciones Unidas.

Además de China, la mira de Trump ahora está puesta en la Unión Europea. En pocos días subirá los aranceles a exportaciones europeas por valor de US$7,5 billones, como castigo por los subsidios otorgados a Airbus. En noviembre decidirá si sube a 25% el arancel para la importación de carros, argumentando que dichas importaciones amenazan la seguridad nacional. Es un golpe bajo a Alemania que está al borde de la recesión, y cuya planta más grande de producción está en Estados Unidos.
Trump no tiene amigos, tiene intereses –después de que los usa los desecha–, como recientemente a los kurdos.

Diego Prieto
Experto en comercio exterior

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