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¿Un nuevo orden mundial?

La gran preocupación en el desarrollo sostenible es que no se ve el liderazgo, ni la intención de pensar en grande en ese contexto.

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diciembre 05 de 2019
2019-12-05 10:00 p.m.
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Esta semana se conmemoraron los 70 años de la OTAN. No fue una celebración. No sólo existieron desencuentros personales, por ejemplo, entre Trump y el primer ministro de Canadá o el presidente de Francia, sino existieron unas dudas profundas sobre el presente y futuro de la Alianza.

La OTAN nació como una organización cuyo propósito era defender militarmente a los países de occidente contra la amenaza soviética en tiempos de la guerra fría. Hoy con el fin de esa época, la OTAN ha tenido que replantearse.

Ese replanteamiento es parte de los problemas que se sintieron en esta conmemoración. Los EE. UU. critican que algunos países europeos no están cumpliendo con sus obligaciones, en particular Francia. Y existe una visión muy diferente como aproximarse a temas internacionales.

No existe claridad ni unanimidad frente a quien es el verdadero “enemigo”, cuáles son los valores que se estarían defendiendo, y existen más diferencias internas entre los aliados, que frente a las supuestas amenazas como el papel de Rusia en el Medio Oriente o el de China en Asia, entre otras.

Pero si en los aspectos militares hay dudas, también existe una nueva etapa en la forma de ver el ordenamiento económico mundial. El Fondo Monetario fue creado como entidad que debería fundamentar el régimen de tasas de cambio fijas. Al cambiar el esquema mundial a una de tasas libres sin controles de flujos de capital, el Fondo se convirtió en el financiador de corto plazo ante problemas de las balanzas de pago, particularmente de los países en vía de desarrollo.

A su vez, el Banco Mundial, que inicialmente se pensó para financiar la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, cambió a financiar proyectos de largo plazo con el propósito de transformar las economías en vía de desarrollo.

Estos créditos, tanto del Banco Mundial como del Fondo Monetario, estaban atados a condiciones relacionadas con políticas económicas basadas en la ortodoxia de ajustes monetarios, fiscales y cambiarios para sustentar el equilibrio y, supuestamente, poder atraer la inversión requerida para el desarrollo y la generación de empleo.

A su vez, se creó la Organización Mundial del Comercio, con el propósito de bajar aranceles y fomentar el comercio internacional a través de reducir los obstáculos al libre comercio. Hoy, esto se cuestiona en el marco de las guerras comerciales que aluden a prácticas que atentan contra la competencia.

En lo económico, el cuestionamiento al orden mundial se denota en las protestas en las calles de varios países, sobre todo en América Latina. Se señala la necesidad de pensar en mayor equidad, cerrar brechas, y valorar el medio ambiente como esencial en el el desarrollo sostenible.

Pareciera que no ha duda de que debe haber necesidad de una nueva aproximación al orden mundial, en lo militar y en lo económico. Se requiere pensar de fondo ese marco en lo institucional, en lo jurídico, pero sobretodo en valores y objetivos que permitan un desarrollo sostenible a largo plazo. La gran preocupación es que no se ve el liderazgo, ni la intención de pensar en grande en ese contexto, que es urgente.

Rafael Herz
Analista
rsherz@hotmail.com

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