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Análisis

¿Una disyuntiva imposible?

Y el problema lo agrava que en realidad no se sabe cuánto están gastando en la crisis por discrepancia entre anuncios y ejecuciones presentadas.

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julio 05 de 2020
2020-07-05 07:55 p.m.
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Enfrentamos, como toda la humanidad, una disyuntiva imposible entre control de la pandemia y reactivación de la economía. El problema de la pandemia se sigue agravando: en varios países la 1ª ola no ha alcanzado su pico (entrándose en supresión) cuando ya empiezan a sufrir una 2a debido al relajamiento de las restricciones (arriesgando que su combinación sobrepase la capacidad del sistema y sea necesario racionar UCIs).

Por otra parte, la profundidad del impacto sobre la economía impone la implementación de estrategias que permitan convivir con el virus sin costos tan severos, pero no todos los países están en condiciones de implementar estas guardando un equilibrio al filo de la navaja por tener las capacidades, las instituciones, el nivel de educación y el funcionamiento social de alemanes y coreanos.

Teóricamente el trade-off debe poderse resolver con una apertura muy bien diseñada, pero ésta es menos viable en países en desarrollo donde la escasez de recursos lo hace más estrecho. Además en nuestros países el costo social es mucho más alto por los niveles de pobreza y la falta de recursos para mecanismos de apoyo compensatorios con sistemas de salud y la red de apoyo social más débiles y debilitados.

Fundamental entender que se trata de un problema global que requiere una respuesta global, como nacional que requiere una respuesta nacional, primero para proteger a los más vulnerables (sea África o Sur Asia o Choco o Amazonas); y segundo porque ante externalidades tan poderosas una explosión en un lugar puede constituirse en un riesgo global o nacional.

La focalización espacial de la política de manejo facilita enormemente la reactivación diferenciada según indicadores pero la porosidad puede imponer blindaje o cuarentenas como la que están imponiendo NY NJ CT para viajeros considerando la explosión en FL TX CA AR que abrieron imprudentemente.

Contrasta el priorizar la salud pública en la UE sacrificando miles de millones por no dejar ingresar turistas americanos con una reactivación apresurada en estados que como nosotros no han alcanzado el pico de la 1a ola y tampoco cumplen la condición test/rastreo/aislamiento (que al no haber alcanzado supresión son todavía más importantes).

El problema no es si urge reactivar vs controlar la explosión, sino cómo hacerlo sin provocarla cuando se ha entrado en supresión de la 1a llevando así la presión sobre la capacidad hospitalaria al nivel crítico que se había logrado evitar con la mitigación.

Pero la creciente presión nos puede empujar a sumar la 2a ola a la 1a. Priorizar el empleo apresurándose a recuperarlo sin esas condiciones desplazará el trade-off de control-empleo a empleo presente-empleo futuro, éste afectado por una regresión a un aislamiento impuesto por una explosión (además fatal dadas las restricciones de UCI).

Cuando la fatiga con el confinamiento inclina la balanza de la escogencia social a favor de la reactivación en su trade-off vs el control emergen argumentos como que en una crisis como la que estamos enfrentando endurecer el aislamiento no sirve o que la supresión es solo para países ricos, ambos falsos.

El primero es desmentido por estudios para China y Alemania calculando contagios evitados y que se hubieran podido evitar (ambos con contundentes cifras sobre el 80%) y por la experiencia en Italia/España; y el segundo por la experiencia de países ricos como USA UK y Suecia vs. en desarrollo como Costa Rica y Vietnam, lo cual sugiere que es un problema de políticas e instituciones, de capacidad gubernamental y nivel de educación y funcionamiento social disciplinado, más favorecidos por sistemas más cooperativos.

A ello se adiciona que los incentivos están sesgados: los individuos descuentan los futuros riesgos de manera que el posterior y menos claro de enfermarse pesa menos que el muy presente y contundente de que sus ingresos se han erosionado; y para los gobiernos los resultados electorales están más influenciados por la economía de la cual los electores siempre responsabilizan al gobierno que por la salud (de la cual hay siempre a quien culpar: Trump)

Tensiones acumuladas gobierno-desempleados/marginados, empresarios-trabajadores (por empleos y condiciones de bioseguridad), autoridades-ciudadanía, gobierno-empresas, son todas manifestaciones del traded off. La gente necesita salir a trabajar vs. el gobierno tiene que proteger la salud pública, con recursos insuficientes a todos los niveles del sistema de salud a los fiscales para los apoyos. Cómo evitar una catástrofe epidemiológica, proteger capacidades acumuladas en empresas y trabajadores de manera que la recuperación no sea imposible, y aliviar la miseria de los marginados? No hay salida diferente al gasto, a expandir el consumo presente al costo del futuro, confiando en que esa recuperación permitirá recaudar. La política económica se torna en algo vital como una neurocirugía o pilotear un avión con un motor pues los objetivos son críticos todos y los instrumentos limitados.

¿Cuánto y cómo endeudarse? cómo gastar esos recursos para atender las crisis de salud y económica, apoyar a los más vulnerables y proteger las capacidades que posibilitan un despegue del crecimiento? Entre estos problemas se destaca el de la renta básica para los más vulnerables pues de que otra forma cómo se puede impedir una avalancha de trabajadores informales en las calles y la consiguiente explosión de la 2ª ola? Nadie duda que había que gastar los $40Blln del salvamento del sistema financiero (bancos, corporaciones, deudores) de la crisis de 1998-9 ($12.3 Blln entonces), por qué no adoptar hoy la única salida a los mencionados dilemas? Y el problema lo agrava que en realidad no se sabe cuánto están gastando en la crisis actual por discrepancia entre anuncios y ejecuciones presentadas y las efectuadas (contabilidad creativa inflando y contabilizando equívocamente).

Además, medidas que agravan el déficit, día sin IVA y prebendas a empresarios, olvidan que consumo/Inversión dependen de ingresos/beneficios esperados. La primera lo único que logra es distorsionar el patrón de consumo creando exceso de demanda y racionamiento en unos días (incentivando consumo suntuario) y exceso de oferta en otros: populismo barato para distraer de la inequidad de la regresiva RT.

Y en condiciones de demanda/rentabilidad, de las que depende la inversión, deprimidas, la segunda no tiene como estimular ésta; solo provee liquidez a los empresarios para ajustar sus portafolios financieros.


Ricardo Chica
Consultor Desarrollo Economico

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