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Una nueva ciudadanía

Si el empoderamiento ciudadano se canaliza correctamente, la Bogotá que dirigirá Claudia López podrá ser más equitativa, productiva e incluyente.

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diciembre 19 de 2019
2019-12-19 10:00 p. m.
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La movilización social sin antecedentes que han vivido Bogotá y Colombia muestra que la ciudadanía ha despertado. La histórica indolencia de la población bogotana se ha transformado en una alta capacidad de convocar y manifestarse de forma masiva. La mayor implicación de esta movilización social, y esto es lo que debe entender el gobierno nacional, es que se debe otorgar preponderancia al bienestar social dentro de las prioridades de política pública. Dado que la juventud y los estudiantes han sido los principales impulsores de las movilizaciones, es necesario repensar cómo mejorar su calidad de vida. Resalto tres canales: educación, empleo y convivencia.

La educación es motor esencial en la búsqueda de mayor igualdad de oportunidades. Sin dejar de lado los problemas de acceso y cobertura en ruralidad y en educación media, la prioridad de la política educativa debe ser reenfocada hacia calidad y pertinencia. En todos los niveles educativos estamos fallando en ofrecer una formación integral, que combine las competencias específicas de empleabilidad con las competencias blandas que inciden en el civismo y en la capacidad para desenvolverse y adaptarse a un entorno laboral cambiante. Esto se refleja en la caída reciente de las matrículas en educación superior, que puede explicarse tanto por el alto costo de las matrículas como por un menor interés de los jóvenes por culminar una carrera universitaria.

En esto influye mucho el segundo aspecto, la pertinencia, que se conecta con la empleabildad. Hay fuerte evidencia que en el país hay una desconexión entre lo que forma el sistema educativo y las necesidades del sector productivo, lo que ha llevado a tener en Bogotá medio millón de desempleados, otro medio millón de ‘ni-nis’, y cerca de 1,7 millones de informales.

La propuesta de Claudia de una nueva agencia de Ciencia, Innovación y Educación Superior tiene el potencial de solucionar este problema, si logra no solo funcionar bajo una lógica menos financiera y más social que la del arengado ICETEX, sino gestionar de manera integral el talento humano bogotano, estructurando la conexión entre la oferta y demanda laboral a partir de un marco sistemático basado en competencias laborales.
Tercero, la convivencia.

En este frente una política conveniente sería la de propender por habilitar una Bogotá más nocturna para los jóvenes, lo que puede facilitarse mediante la expansión del servicio de TransMilenio hasta las 2 am los viernes y sábados, y la definición de horarios fijos para el SITP después de las 10 pm con información pertinente en paraderos y apps de movilidad. Pero toda solución puntual palidece ante el efecto de la estrategia más poderosa que puede pensarse en esta dimensión: la cultura ciudadana.

La asesoría del gran maestro en esta materia, Antanas Mockus, puede representar un nuevo punto de inflexión en el comportamiento y las competencias ciudadanas de los bogotanos, como ocurrió en su alcaldía.

Las movilizaciones masivas van a llevar a que los alcaldes electos dirijan una ciudad esencialmente diferente a aquella que los eligió. Pero si este empoderamiento ciudadano se canaliza correctamente, la Bogotá que dirigirá Claudia López podrá lograr ser más equitativa, productiva e incluyente. Ese es el reto.

David Forero
Investigador de Fedesarrollo
dforero@fedesarrollo.org.co

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