Cambios en la economía II

El polo de desarrollo y principal fuente de divisas de la nueva estructura productiva colombiana es

Otros Columnista3
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noviembre 29 de 2009
2009-11-29 02:53 p.m.

Mi artículo anterior concluía: "Estamos frente a una revaluación endémica con 'enfermedad holandesa' estructural. Esta situación tiene profundas consecuencias en la estructura productiva que deberían llevar a nuestras empresas a repensar su estrategia". Pero es indispensable una política macroeconómica ortodoxa con severo control del gasto público y un fondo de estabilización similar al FAEP que se liquidó hace unos meses.

El 26 de octubre apareció en El Tiempo la historia de seis corporaciones colombianas que siguen prosperando en plena crisis: Alpina, el Grupo Nacional de Chocolates, Isagen, Colsubsidio, Terpel y Aires. En todos estos casos, la sopa del éxito tiene los mismos ingredientes: innovación tecnológica, aumento de valor agregado, desarrollo de nuevos productos, identificación de nuevos mercados y audacia para realizar los cambios estructurales necesarios.

El polo de desarrollo y principal fuente de divisas de la nueva estructura productiva colombiana es el sector de minas y energía, incluyendo inversiones en hidrocarburos y en carbón. También está creciendo la inversión en explotación del oro y de otros minerales. Para que esta inversión se traduzca en despegue económico, se necesita agregar valor con desarrollos más profundos, por ejemplo en petroquímica.

Para 2050, se duplicará la demanda mundial de energía. Colombia tiene inmensas posibilidades en generación de energía limpia: hidroeléctrica, eólica y biocombustibles. Ya hay inversionistas internacionales interesados en aumentar las exportaciones de energía y en industrias relacionadas, como la del aluminio. Otras actividades promisorias son las que suministran insumos e infraestructura a la inversión en minas y energía. En este campo califican la construcción, el cemento, el acero, los equipos, entre otros. Argos tiene ya sus inversiones de portafolio en energía y mantiene las industriales en cemento.

Las empresas tradicionales podrán consolidarse o desaparecer en la medida en que se apoyen en la innovación y el desarrollo de nuevos productos para agregar más valor, atender a las necesidades cambiantes de los consumidores y desarrollar nuevos mercados.

La demanda mundial de productos alimenticios está creciendo rápidamente, con la incorporación en la economía moderna de grandes masas de población, en particular en China. Colombia tiene grandes oportunidades en agricultura, porque es un país verde con abundantes recursos hídricos. Pero tendrá que invertir más en investigación, infraestructura de riego y ampliación de la frontera agrícola. Es urgente la especialización en actividades con clara ventaja competitiva. Deberá además agregar más valor para diferenciarse en los mercados internacionales. El caso de la agricultura peruana es ejemplar.

El sector servicios ha sido desde el último decenio del siglo XX el que más ha crecido y contribuido a la diferenciación de la industria mundial, con la adaptación de sus productos a los diversos nichos de mercado y fortalecimiento de la logística. La vocación de este sector colombiano es la de aumentar su participación en el PIB y absorber un número creciente de trabajadores. Con orientaciones como estas, la economía colombiana podrá ser cada vez más próspera y equitativa, y despegar hacia una nueva etapa de desarrollo.

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