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Un debate con inconsistencias

El subsidio familiar nace de la relación laboral entre un empleador y los trabajadores, con el propó

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septiembre 30 de 2010
2010-09-30 08:04 a.m.
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Se ha vuelto mención reiterada por algunos columnistas y directores de centros de pensamiento en medios económicos, el referirse a los denominados 'costos no laborales', como los artífices del desempleo y la informalidad. Inclusive, uno de ellos, a raíz de la propuesta elaborada por el Gobierno relacionada con la formalización y el primer empleo, ha salido a reivindicar sus razones como un reconocimiento del Ejecutivo a sus inconsistentes e improbadas tesis.

Vale decir, en primera instancia, que el subsidio familiar nace y se origina de la relación laboral existente entre un empleador y los trabajadores, con el propósito de aportar un porcentaje del valor de la nómina para destinarlo a una serie de beneficios, cuyos destinatarios son todos los trabajadores que no superen ingresos de cuatro salarios mínimos.

También es bueno recordar a quienes hacen esas aseveraciones, que el subsidio familiar ha sido considerado por la ley y sentencias de la Corte Constitucional, como una prestación social: igual condición a la que tienen las cesantías, primas y las vacaciones, entre otras.

Además de lo anterior, proponer la eliminación de los aportes parafiscales entre ellos el subsidio familiar, es desfinanciar parte de los logros alcanzados por el país en términos de la política de cohesión social y, en particular, de empleo.

La propuesta de eliminación de estos aportes, se ha presentado como una estrategia central para la generación de empleo formal. Da pena decirlo, pero estas iniciativas parten de modelos que dan la connotación de impuesto puro a los aportes parafiscales, es decir, dentro de su formulación se obvian los beneficios que para el país, y para cada empresa aportante, tiene la acción que realizan cada una de estas instituciones.

Los modelos tampoco consideran la pérdida de los trabajos, directos e indirectos, asociados a la gestión y acción social que desarrollan estas instituciones (en el caso de las Cajas de Compensación Familiar, 77.000 empleos directos y cerca de 35.000 indirectos).

Calcular cualquier tipo de efecto sin tomar estas consideraciones es hacer un debate bajo resultados parcializados. Tampoco se debe olvidar las falencias en la rigurosidad técnica de algunos de dichos mecanismos, de acuerdo a lo analizado por la Universidad Externado en un estudio reciente.

Otro elemento clave que aporta al debate sobre la eliminación de los aportes parafiscales es el nivel de participación de estos dentro de la estructura de costos de las empresas.

Recientemente, la Contraloría General de la República, en su informe sobre el 'Control fiscal de la parafiscalidad en los sectores laboral y de seguridad Social Colombianos 2006-2010', utilizando datos de las declaraciones de renta de personas jurídicas que publica la Dian, señaló que "los parafiscales representan el 0,7 por ciento del Patrimonio Líquido y el 0,5 por ciento del Ingreso Neto de estos declarantes.

Entre tanto, los aportes a la seguridad social corresponden al 2,0 por ciento y al 1,5 por ciento del patrimonio líquido y de los ingresos netos respectivamente. Mirando la representatividad de cada uno de estos ítems, no resulta extraño que los empresarios estén más con la idea de eliminar la carga correspondiente a los aportes al Sistema de Seguridad Social que el de los parafiscales, por el peso que estos representan.

Sin embargo, si eliminan cualquiera de los dos, para ellos es una ganancia".

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